Feriado largo en La Paz: destinos imperdibles para viajar cerca y activar la economía local
Por Ricardo Espinoza
De la naturaleza a la aventura, el feriado por el Día del Trabajo, que este año coincide con un viernes, abre la puerta a escapadas cortas que combinan descanso, cultura y naturaleza. Más allá del turismo, estos fines de semana largos representan una oportunidad clave para activar la economía local.
“Estos periodos incentivan viajes breves pero significativos, generando un impacto directo en sectores como hotelería, gastronomía y transporte”, explica Claudia Cadena, directora de Administración de Hotelería y Turismo de Unifranz.
En el departamento de La Paz, la diversidad de destinos permite experiencias para distintos perfiles de viajeros. Desde rutas de alta montaña hasta pueblos con identidad cultural viva, la oferta es amplia y accesible.
Naturaleza y aventura a pocas horas
Para quienes buscan contacto con la naturaleza, la Cordillera Real ofrece escenarios ideales para caminatas y turismo de bajo impacto, como el histórico Camino del Choro. A esto se suma la posibilidad de observar fauna silvestre en la zona.
Otro destino consolidado es Coroico, a unas tres horas de la ciudad. Su clima cálido, vegetación exuberante y oferta hotelera lo convierten en un clásico para desconectarse del ritmo urbano.
Cultura, historia y espiritualidad
El turismo también encuentra en la cultura un motor clave. Copacabana sigue siendo uno de los destinos más visitados, no solo por su valor religioso, sino por su entorno junto al lago Titicaca.
En tanto, Sorata combina tranquilidad, paisajes imponentes y atractivos como la Gruta de San Pedro y miradores naturales.
Para quienes buscan experiencias más profundas, Charazani ofrece un acercamiento a la medicina ancestral kallawaya, reconocida por la UNESCO como patrimonio cultural.
Municipios con potencial por descubrir
Más allá de los destinos tradicionales, varios municipios del departamento comienzan a posicionarse gracias a su riqueza natural y cultural.
Tiahuanaco destaca por su legado arqueológico precolombino, mientras que Caranavi se proyecta como la “capital cafetalera”, ideal para el turismo productivo.
En Quime, cascadas y paisajes de montaña ofrecen rutas poco exploradas. Teoponte combina selva, ríos y biodiversidad, y Jesús de Machaca resguarda tradiciones aymaras que fortalecen el turismo comunitario.
Este potencial también se fortalece desde la academia. A través de procesos de capacitación impulsados por el Unifranz y el Centro de Investigación, Innovación y Transformación Digital en Turismo (CIINTUR), se trabajó con estos municipios en la elaboración de planes de gestión turística, dotándolos de herramientas técnicas para ordenar su oferta, definir su identidad y proyectar un desarrollo sostenible.
Según Mónica Pacheco, especialista en gestión turística y coordinadora del CIINTUR, el desarrollo de estos destinos depende de una planificación estructurada. “Un turismo sin planificación puede generar saturación o deterioro. En cambio, una estrategia clara permite ordenar el crecimiento, proteger los recursos y mejorar la experiencia del visitante”, señala.
Turismo que genera desarrollo
Una gestión turística sostenible no solo atrae visitantes, también impulsa economías locales. Desde alojamientos hasta producción artesanal, el movimiento se distribuye en distintos sectores.
Además, cuando las comunidades participan activamente, el turismo fortalece la identidad cultural y genera oportunidades reales. “El objetivo es que el beneficio se quede en el territorio y mejore la calidad de vida de las familias”, añade Pacheco.
Turismo responsable
El crecimiento del turismo también implica compromiso. La correcta gestión de residuos, el respeto a las tradiciones y el apoyo a emprendimientos locales son prácticas clave para preservar los destinos.
Elegir servicios responsables y participar en experiencias comunitarias no solo mejora el viaje, sino que contribuye a un desarrollo más equilibrado.
En este feriado largo, recorrer el departamento de La Paz no solo es una opción de descanso. Es también una forma de aportar al desarrollo local, valorar el patrimonio y redescubrir la riqueza de un territorio que aún tiene mucho por mostrar.