Dos enfoques, un ingeniero más completo: doble titulación que combina software y tecnología industrial

Por Leny Chuquimia

Un ingeniero que domina tanto el desarrollo de software como los sistemas industriales es un perfil ideal que ahora puede ser real. La alianza para una doble titulación entre la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) y la Universidad Mondragón México, propone justamente eso: una formación complementaria en Ingeniería de Sistemas que combina las fortalezas académicas de ambas instituciones en un solo trayecto formativo.

“Es un acuerdo muy importante que beneficiará a los estudiantes, les permitirá obtener dos títulos internacionales: uno de la Universidad Mondragón México en Ingeniería de Sistemas Embebidos, orientado principalmente al área industrial, y otro de la Unifranz, que está enfocado en el desarrollo de programación”, señala Marcelo Pacheco, director de la carrera de Ingeniería de Sistemas en Unifranz.

El programa de doble titulación no solo permite obtener dos títulos universitarios, en Bolivia y México. Su principal valor está en la construcción de la malla académica a partir de un análisis detallado que identificó qué hace mejor cada universidad y cómo esas diferencias pueden integrarse en beneficio del estudiante.

“Lo que ocurre con un doble título es que los jóvenes mantienen lo mejor de dos instituciones en un mismo programa académico”, explica Arturo Alvarado Hierro, rector de la Universidad Mondragón México. En ese proceso, se definieron áreas clave donde cada universidad aporta mayor especialización.

Un profesional completo 

Desde Bolivia, por ejemplo, Unifranz ha desarrollado una formación muy importante en campos vinculados al desarrollo de software. Áreas como estructura de datos, sistemas de control y seguridad informática son solo algunas de las asignaturas que forman parte de su núcleo académico. A esto se suma un enfoque claro en programación, que -según Pacheco- caracteriza el perfil de sus egresados.

Del lado mexicano, la Universidad de Mondragón aporta una orientación más ligada al entorno industrial. Su programa incluye contenidos en electrónica digital avanzada, electrónica aplicada y sistemas de potencia, además de una especialización en sistemas embebidos. “Está orientado sobre todo al área industrial”, explica Pacheco.

El resultado de esta combinación es un perfil híbrido que responde mejor a las demandas actuales del mercado tecnológico. Un profesional que no solo puede desarrollar software, sino también entender su aplicación en entornos industriales, automatización o sistemas productivos.

El diseño académico

El proceso de construcción del programa tomó alrededor de un año e implicó la revisión exhaustiva de los planes de estudio de ambas universidades. El trabajo buscaba identificar qué le falta a un estudiante de una institución para cumplir con los estándares de la otra.

“Pudimos homologar nuestras materias con las de Mondragón y ver que nuestra malla curricular cumple con estándares internacionales”, explica Pacheco. Este trabajo permitió diseñar un itinerario académico en el que los estudiantes cursan asignaturas específicas en el extranjero para completar su formación.

En la práctica, esto significa que un estudiante de Unifranz no repite contenidos, sino que accede a conocimientos que no están disponibles en su universidad de origen. Entre ellos, nuevas áreas como data warehouse o tecnologías vinculadas a la automatización industrial.

Del aula a la industria

Uno de los elementos que refuerza esta formación complementaria es el entorno en el que se desarrolla parte del programa. La Universidad Mondragón México se encuentra en Querétaro, una de las zonas industriales más dinámicas de México, con presencia de sectores como el automotriz y la manufactura avanzada.

“La universidad está rodeada de parques industriales, lo que permitirá a los estudiantes aplicar a trabajos en empresas internacionales”, señala Pacheco. Esta cercanía facilita no solo la práctica profesional, sino también la comprensión de cómo se integran los sistemas tecnológicos en procesos productivos reales.

Para los estudiantes, esto implica pasar de una formación centrada en el aula a una experiencia que conecta directamente con la industria, un factor cada vez más valorado por las empresas.

Un perfil más competitivo

La combinación de ambos enfoques —software y sistemas industriales— amplía significativamente las oportunidades laborales de los graduados. Ya no se trata solo de dominar un área específica, sino de contar con una visión más completa del ecosistema tecnológico.

“Les va a abrir los ojos para internacionalizarse, ver otra realidad y conocer áreas industriales”, afirma Pacheco sobre el impacto del programa en los estudiantes. A esto se suma la experiencia de movilidad internacional y la posibilidad de desarrollar prácticas en otro país.

Desde la perspectiva de Mondragón, este tipo de formación también responde a una necesidad del mercado global. “Hoy se demandan personas no solo bien formadas técnicamente, sino con apertura al mundo y capacidad de trabajar en contextos multiculturales”, señala Alvarado.

Más que dos títulos

Aunque el atractivo inicial del programa es la doble titulación, el valor de fondo está en la integración de dos modelos educativos. Uno enfocado en el desarrollo de software y otro en la aplicación tecnológica en la industria.

El resultado es un profesional con mayores herramientas para adaptarse a distintos entornos, capaz de moverse entre el desarrollo digital y la implementación tecnológica en sectores productivos.

En un contexto donde la especialización ya no es suficiente por sí sola, esta formación complementaria marca una diferencia clara. No se trata solo de estudiar en dos universidades, sino de formarse en dos enfoques que, al integrarse, responden mejor a lo que hoy exige el mundo laboral.

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