Bebés en brazos y títulos en mano: el triunfo de 40 guerreras del programa «Impulsa 360» de Unifranz
Hay momentos que no necesitan discursos ni caben en un diploma. Basta una imagen para entender que la determinación no conoce obstáculos. Eso fue lo que ocurrió cuando Priscila Castillo Vela, ingeniera en sistemas electrónicos y madre de cuatro niños, llegó al auditorio de Unifranz con su bebé en brazos y sus otros tres hijos tomados de la mano para recibir su certificado del programa «Impulsa 360».
La ceremonia de certificación del programa «Impulsa 360, emprender para crecer» fue mucho más que la entrega de diplomas. Fue una celebración de la resiliencia, del conocimiento aplicado y de la capacidad transformadora de la educación cuando se pone al servicio de quienes la necesitan. Cuarenta mujeres emprendedoras de diversos rubros —gastronomía, artesanías, textiles, producción de alimentos saludables— completaron un recorrido formativo que las llevó de la intuición a la estrategia.

«Las insto a no dejar de experimentar. El mundo digital y financiero ya no es una barrera, sino una herramienta que ahora dominan para que sus marcas tengan voz, sentido y, sobre todo, sostenibilidad», alentó el ingeniero Rolando López, vicerrector de Unifranz, durante el acto.
Cuando el conocimiento se vive haciendo
El programa, fruto de la alianza estratégica entre Unifranz, el Instituto de Formación Femenina Integral —IFFI— y el Instituto de Progreso Económico y Empresarial —IPEE—, nació con una convicción clara: nadie debería emprender en soledad. Especialmente quienes convierten la necesidad y la pasión en motor de progreso.

Las participantes recibieron formación en diseño de modelos de negocio, propuesta de valor, marketing digital, comercio electrónico y procesos de formalización empresarial. Pero más allá de las herramientas técnicas, ganaron algo invaluable: confianza. «Había muchas de ellas que tenían miedo, pero ya después al terminar las capacitaciones se las vio más motivadas, más capacitadas, con más fuerza de poder lograrlo todo», compartió Montserrat Montes, una de las guías del proyecto.
Verónica Téllez, también guía del programa, agregó: «Lo que creció en ellas es la confianza. Uno inicia a veces con dudas, con miedos, y ya con el proceso, con el apoyo, uno le genera seguridad. Es saber dónde poder ir a resolver esas dudas, dónde no están solas en todo este camino».
El mejor ejemplo
Priscila Castillo Vela encarna ese espíritu. Propietaria de Pockets Smart Ingeniería, una empresa de seguridad, vigilancia y capacitación tecnológica diseñada para educar niños, llegó al acto acompañada de sus cuatro hijos. «La inspiración de los niños. Claro que sí, es lo más importante, ese es el ejemplo que les quiero dejar, que ellos surjan día con día y busquen las formas de seguir. Siempre se puede», afirmó con emoción.

Leonelis Medina, de Repostería Leonelis, expresó su gratitud: «Quiero agradecer a Unifranz por darnos la oportunidad de participar en estos cursos tan provechosos. Nos ayudan con la IA para realizar todo lo que son nuestros logos, esquemas y publicidades».
Un elemento distintivo del programa fue la participación de 16 estudiantes de Administración de Empresas e Ingeniería Comercial de Unifranz, quienes actuaron como coaches bajo la filosofía de «aprender haciendo». Este intercambio generó empleabilidad, validó competencias académicas y creó impacto social real.
Cuando se quiere, se puede
Las graduadas de «Impulsa 360» se llevaron herramientas, confianza y una red de apoyo que las acompañará en cada paso. Pero, sobre todo, demostraron algo que sus hijos nunca olvidarán: que cuando se quiere, se puede. Que las mamás también tienen derecho a soñar, crecer y construir y que el mejor legado no es solo dar ejemplo, sino vivirlo. Cuando el conocimiento se aplica, la educación deja huella. Y cuando esa huella la dejan mujeres que se niegan a rendirse, el futuro ya no es una promesa. Es una certeza.
