¿Qué hacer con los residuos que generan mal olor y proliferación de insectos en los mercados cruceños?

Por Andres Zankis

Los mercados de Santa Cruz de la Sierra, enfrentan crecientes desafíos en la gestión de residuos, el orden y las condiciones sanitarias. En este contexto, el mercado Abasto se presenta como un ejemplo claro: la acumulación de desechos y el desorden evidencian una problemática que ya no es aislada, sino reflejo de una ciudad que aún busca respuestas eficaces para el manejo de sus residuos.

“El problema es grande y constante. Los residuos no desaparecen, se acumulan, se trasladan o se descomponen en el mismo lugar”, advierte Gabriel García, director de la carrera de Arquitectura de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

Un estudio de una fundación independiente suiza dedicada a la cooperación internacional señala que los mercados en Santa Cruz de la Sierra generan entre 20 y 30 toneladas de basura al día cada uno, equivalente a cerca del 20% de los residuos sólidos de la ciudad. En total, Santa Cruz produce alrededor de 1.800 toneladas diarias, lo que posiciona a los mercados como puntos críticos de esta problemática.

“Cuando no hay gestión adecuada, el residuo entra en descomposición sin control. Esto genera gases, lixiviados y puede afectar directamente la salud de las personas”, señala el académico.

La situación también afecta la calidad de vida urbana y transforma la experiencia del mercado. Comerciantes, vecinos y visitantes enfrentan condiciones cada vez más deterioradas que afectan tanto la actividad económica como la convivencia.

“El espacio se vuelve incómodo, poco higiénico y menos usable. El mercado pierde calidad como espacio urbano y eso impacta en todos”, sostiene García.

En medio de este escenario, el problema revela una falla más profunda que va más allá de la limpieza. La falta de planificación y diseño convierte a los residuos en un elemento desbordado que nadie logra integrar al funcionamiento del lugar.

“Esto no es solo basura, es cómo organizamos un sistema en el espacio. Si no está integrado en el diseño, el problema es estructural, no solo de gestión”, enfatiza.

Frente a esta realidad, estudiantes y docentes de la carrera de Arquitectura de Unifranz, iniciarán un proyecto para generar soluciones para esta problemática que requiere un cambio de enfoque urgente y sostenido. Este desafío académico no buscará solo retirar los desechos, sino repensar todo el sistema desde su origen y funcionamiento diario junto a la colaboración de instituciones aliadas.

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