VPH: el enemigo silencioso que amenaza la salud de las mujeres

Por Lily Zurita Zelada

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual más comunes en el mundo, pero también una de las más peligrosas para la salud de las mujeres. Su relación con el cáncer de cuello uterino lo convierte en una amenaza silenciosa que requiere atención médica, prevención y concienciación. 

“Es un virus que afecta especialmente las mucosas orales y genitales, generando lesiones benignas como verrugas genitales, pero también lesiones malignas que pueden derivar en cáncer”, explica Andrea Zabalaga, médico cirujano y docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

Papilomavirus humano (VPH) es la denominación que recibe un grupo de más de 200 virus que se caracterizan porque la mayoría no presenta ningún síntoma, pero los tipos de alto riesgo pueden provocar infecciones crónicas y lesiones precancerosas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para la mayoría de las personas no es motivo de preocupación, pero la infección a causa de algunos tipos de alto riesgo es común y puede provocar verrugas genitales o cáncer.

En el 90% de los casos, el sistema inmunitario elimina por sí solo la infección. Una infección persistente por el VPH puede causar cáncer cervicouterino y está asociada a cánceres de vulva, vagina, boca/garganta, pene y ano.

Precisamente, el cáncer de cuello uterino es el cuarto tipo de cáncer más frecuente en las mujeres de todo el mundo, con una incidencia aproximada de 660000 nuevos casos y 350000 muertes en 2022.

“Las tasas más elevadas de incidencia y mortalidad por cáncer de cuello uterino se dan en los países de ingreso bajo y mediano. Esto refleja grandes desigualdades que obedecen a la falta de acceso a los servicios nacionales de vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) y de cribado y tratamiento del cáncer de cuello uterino, así como a determinantes sociales y económicos”, reflexiona la OMS.

Cada 26 de marzo se conmemora el “Día Mundial de Prevención del Cáncer Uterino”, con la finalidad de concienciar sobre el impacto de esta enfermedad.

VPH y cáncer: una relación alarmante

Existen más de 240 variedades del VPH, pero al menos 15 están relacionadas con distintos tipos de cáncer, entre ellos el de cuello uterino, vagina, vulva, ano y orofaringe. 

“Las cepas 16 y 18 son las más peligrosas y están involucradas en casi el 100% de los casos de cáncer de cuello uterino”, advierte Zabalaga.

Las consecuencias del virus pueden ir desde lesiones benignas hasta la aparición de lesiones preneoplásicas (precancerosas o premalignas) e invasoras. La clave para evitar su avance está en la detección temprana y el seguimiento médico oportuno.

Una enfermedad silenciosa: síntomas y diagnóstico

La especialista indica que, lamentablemente, la mayoría de las personas que tienen algún tipo de papiloma humano de alto riesgo, no tienen señales de la infección hasta que ya causó graves problemas de salud, de ahí la importancia de los chequeos regulares. 

Las pruebas pueden detectar el papiloma humano y los cambios anormales en las células antes de que causen problemas, de manera que los pacientes puedan recibir tratamiento y mantenerse saludables. Los exámenes recomendados incluyen la prueba de Papanicolaou (PAP) y la detección molecular del virus. 

“El PAP permite identificar cambios anormales en las células del cuello uterino, pero no diagnostica directamente la infección. Si se detectan alteraciones, se pueden realizar estudios adicionales para confirmar la presencia del virus”, señala Zabalaga.

La vacuna como herramienta clave de prevención

La mejor estrategia para evitar la transmisión del VPH es la prevención. La abstinencia es la única forma 100% efectiva de evitar su contagio, pero para quienes tienen vida sexual activa, el uso de preservativos y la vacunación son esenciales.

“La vacuna cuadrivalente contra el VPH está disponible en Bolivia en todos los centros de salud de primer nivel de manera gratuita, en el marco del Sistema Único de Salud (SUS). Está dirigida a niñas de 10 años y se administra en dos dosis, ofreciendo protección contra las cepas más comunes y agresivas del virus”, destaca la médico.

El tiempo juega un papel crucial

El periodo entre la infección y la aparición de un cáncer invasor puede tomar al menos una década, dependiendo del sistema inmunológico de la persona. Sin embargo, las lesiones preinvasoras pueden aparecer a los dos años de la infección. 

“Por eso es tan importante que las mujeres se realicen exámenes periódicos. La detección temprana y el tratamiento oportuno pueden erradicar completamente la infección y evitar su progresión hacia un cáncer invasor”, enfatiza.

Para reducir la incidencia del VPH y sus graves consecuencias, es fundamental promover la educación sobre salud sexual, la vacunación y el acceso a controles ginecológicos de forma regular. 

“La clave para combatir esta enfermedad es la prevención. La vacunación, el uso adecuado del preservativo y la realización de exámenes como el Papanicolaou pueden salvar vidas”, concluye la experta.

El Virus del Papiloma Humano sigue siendo una amenaza latente, pero con información, prevención y diagnóstico temprano, es posible reducir su impacto y proteger la salud de miles de mujeres en Bolivia y el mundo.

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