Universidades y empleabilidad: cómo preparar a los estudiantes para un mercado laboral competitivo

Cada vez más jóvenes se inscriben en las universidades e institutos de educación superior en Latinoamérica para estudiar una carrera; sin embargo, esta expansión no ha garantizado mejores oportunidades laborales para los graduados, que deben enfrentarse a un mercado saturado y competitivo, muchas veces, sin las herramientas adecuadas o en condiciones desfavorables.
Según datos del Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (Unesco IESALC), la tasa global de matrícula universitaria pasó del 19% en el año 2000 al 43% en 2023. Pero la tasa de graduación sólo aumentó del 17% al 26%, y el número de egresados con empleos de calidad sigue siendo bajo.
La clave del problema radica en la desconexión entre las universidades y el mercado laboral. “Algunas universidades se han quedado en un estilo de educación tradicional, siguiendo esquemas y formatos duros, muy poco flexibles, que se enfocan más en el desarrollo académico conceptual que en el entendimiento de lo que el país o el empresariado necesita en este momento”, explica Pablo Ardaya, director nacional de Capital Humano de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.
Para revertir esta situación, las universidades deben reformular sus estrategias educativas y fomentar un enfoque más práctico, orientado a la empleabilidad de sus estudiantes.
El mercado laboral está en constante transformación, impulsado por los avances tecnológicos y las nuevas dinámicas económicas. Sin embargo, muchas universidades tardan en actualizar sus planes de estudio para alinearse con estas tendencias.
Por ejemplo, las competencias digitales son cada vez más demandadas, pero aún hay una brecha significativa en la oferta de formación en estas áreas. “El simple hecho de tener un diploma ya no garantiza una carrera profesional sin problemas”, advierte la Unesco IESALC en un reciente informe.
En este sentido, las universidades deben integrar en sus currículos asignaturas y certificaciones relacionadas con habilidades digitales, inteligencia artificial, análisis de datos y otras áreas emergentes. Además, fomentar el emprendimiento y la innovación puede ser una estrategia clave para que los egresados se inserten en una economía colaborativa y competitiva.
Uno de los principales desafíos para los nuevos profesionales es la falta de experiencia laboral. Las empresas valoran cada vez más candidatos que hayan participado en pasantías, voluntariados o proyectos relevantes durante su etapa universitaria.
Según Diego Urioste, coordinador del Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) de Unifranz, la combinación de competencias técnicas y habilidades blandas es esencial para mejorar la empleabilidad.
“Los nuevos profesionales deberían egresar con una combinación de competencias técnicas como el dominio de habilidades específicas de su campo, manejo de herramientas y tecnologías relevantes, y capacidad para aplicar conocimientos teóricos en situaciones prácticas. También son esenciales las competencias blandas como habilidades de comunicación, liderazgo, trabajo en equipo, resolución de problemas, pensamiento crítico y adaptabilidad”.
Urioste agrega que para facilitar la inserción laboral de los estudiantes, las universidades pueden fortalecer los siguientes aspectos:
- Programas de pasantías obligatorias en colaboración con empresas e instituciones.
- Educación cooperativa, que combina estudios académicos con periodos de trabajo remunerado.
- Ferias de empleo y redes de contacto con empleadores y egresados exitosos.
- Orientación profesional personalizada, enfocada en el desarrollo de hojas de vida, entrevistas laborales y búsqueda de oportunidades.
Atender las desigualdades en el acceso al empleo
Unesco IESALC advierte que no todos los estudiantes parten desde la misma línea de salida. Factores como el nivel socioeconómico, la falta de redes de contacto o la discriminación pueden dificultar la empleabilidad de ciertos grupos.
Según el organismo internacional, los estudiantes de entornos socioeconómicos bajos, los refugiados, los pueblos indígenas, los universitarios de primera generación y las personas con discapacidad enfrentan mayores barreras para acceder a empleos de calidad.
Las universidades pueden reducir esta brecha implementando estrategias inclusivas como:
- Becas para pasantías y programas de inserción laboral para estudiantes con dificultades económicas.
- Mentorías con profesionales exitosos que puedan guiar a estudiantes sin redes de contacto previas.
- Políticas de accesibilidad en la contratación y las prácticas profesionales para personas con discapacidad.
Uno de los mayores obstáculos son las prácticas no remuneradas, que dejan fuera a quienes no pueden permitirse trabajar sin ingresos. Para solucionar este problema, las universidades pueden establecer convenios con empresas para que estas oportunidades sean pagadas o brindar apoyo financiero a los estudiantes en situación vulnerable.
El futuro de la educación y la empleabilidad
El panorama laboral actual exige que las universidades evolucionen y adapten sus programas a las necesidades reales del mercado. Las instituciones que sigan apostando únicamente por una educación tradicional y teórica corren el riesgo de quedarse atrás, mientras que aquellas que fomenten un aprendizaje práctico y flexible prepararán mejor a sus estudiantes para los desafíos del futuro.
“Lo que los empleadores están buscando es gente que sepa resolver problemas. Las competencias blandas o conocimientos técnicos cumplen un rol fundamental, pero más que tener estas competencias, hay que saber aplicarlas en la resolución de problemas cotidianos y grandes, que requieran de la creatividad”, dice Ardaya.
Por su parte, Unesco IESALC indica que las universidades tienen en sus manos la oportunidad de transformar la educación y convertirla en un verdadero puente hacia el empleo. A través de una formación práctica, el desarrollo de habilidades blandas y programas de apoyo para estudiantes vulnerables, pueden garantizar que sus egresados no solo tengan un título, sino también una carrera profesional exitosa.