Miedo al rechazo, baja autoestima y experiencias negativas, las causas de la ansiedad social

Miedo al rechazo, baja autoestima y experiencias negativas, las causas de la ansiedad social

“Siempre trato de escapar de las situaciones sociales. Las fiestas y reuniones me ponen demasiado nerviosa, intento estar presente, pero en cuanto puedo huyo”, confiesa Patricia, una comunicadora de 30 años.

Este comportamiento, muchas veces la ha puesto en problemas en su trabajo, con su familia y amigos, que no comprenden su condición y la tildan de soberbia y desconsiderada.

“Creo que lo más difícil para mí ha sido explicar a mis seres queridos y compañeros que la angustia que siento es real y que ésta se manifiesta de manera física, quitándome el aire”, explica.

La ansiedad social se caracteriza por el miedo a ciertas situaciones o actuaciones sociales donde el individuo se siente afectado y evita situaciones sociales o las percibe con mucha ansiedad.

“Es relevante la interacción del ser humano en todos sus sistemas sociales: familia, educación, trabajo y relaciones entre pares”, señala la psicóloga Karina Sánchez, docente de la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

Sánchez agrega que las causas para esta condición varían de una persona a otra.

“Algunas de las causas comunes incluyen el miedo al rechazo, experiencias negativas, nuevas exigencias sociales, baja autoestima, preocupación por la evaluación de los demás y experiencias pasadas negativas en situaciones sociales”, dice.

Las personas que sufren de ansiedad social tienden a aislarse de las situaciones que detonen su condición.

La experta añade que la ansiedad social genera, además de la sensación de angustia, reacciones físicas (temblores, sudoración, palpitaciones), cognitivas (pensamientos negativos, autocrítica) y conductuales (evitar situaciones sociales, dificultades en la comunicación).

Unifranz

 

Empeorada por la pandemia

De acuerdo con el estudio “El Impacto del COVID-19 en la salud mental de adolescentes y jóvenes”, realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), durante la crisis de la pandemia se reportó un 27% más de ansiedad y depresión entre jóvenes de 13 a 29 años, lo que influye en sus emociones actuales.

Por otra parte, el 46% de los jóvenes encuestados por Unicef reportó tener menos motivación para realizar actividades que normalmente disfrutaba. 36% se sentía menos motivado para realizar actividades habituales y el 43% de las mujeres se mostró pesimista frente al futuro.

“La pandemia ha tenido un impacto significativo en la salud mental desde la perspectiva de las siguientes dimensiones (bienestar psicológico, bienestar social y bienestar emocional) en general. Las consecuencias psicosociales en los individuos que se sienten estresados y preocupados por la percepción construida en la pandemia que ha llevado a un miedo generalizado de la sociedad, tomando en cuenta que la crisis de la pandemia impacta la actividad social, las interacciones y los comportamientos en múltiples niveles”, expresa Sánchez.

La psicóloga, citando a otros expertos, agrega que el distanciamiento social, el aislamiento y el cambio en las interacciones sociales han contribuido al aumento de la ansiedad social en algunas personas. La incertidumbre y el miedo al contagio también pueden haber exacerbado estos síntomas.

“Por lo mencionado anteriormente, la pandemia de la Covid-19 ha generado un crecimiento significativo en niveles de ansiedad del individuo y desestabilidad en la salud mental. Desde la perspectiva del bienestar social existe una ruptura en las relaciones de interacción en base al cumplimiento de las restricciones de relaciones sociales por la pandemia, bienestar psicológico donde el individuo manifiesta baja motivación, depresión y ansiedad. Bienestar emocional falta de reconocimiento y construcción de emociones por la ruptura de vínculos sociales de persona a persona”, expresa.

Unifranz
Las personas que sufren de ansiedad social tienden a aislarse de las situaciones que detonen su condición

Común entre los estudiantes

“La ansiedad social es relativamente común entre los estudiantes debido a la presión académica, la necesidad de socializar y la comparación con los demás. La transición a nuevas etapas educativas y la interacción en entornos sociales pueden desencadenar síntomas de ansiedad social”, explica la experta.

De acuerdo con varios estudios realizados en todo el mundo alrededor del 18% de los estudiantes universitarios padece trastorno de ansiedad social. Es decir, casi uno de cada cinco estudiantes.

Por ejemplo, estudios realizados en universidades suecas y turcas han encontrado que la prevalencia del TAS entre los estudiantes es del 16,1% y del 19,5%, respectivamente

El estudio también revela que las situaciones más frecuentes que desencadenan la ansiedad social son ser criticado por los demás y asistir a fiestas. La investigación también demostró que el trastorno era más frecuente en las mujeres.

En Estados Unidos, el Instituto Nacional de Salud Mental estima que el 12,1% de todos los adultos mayores de 18 años padecerán fobia social en algún momento de su vida.

Cómo tratarla

Sánchez indica que la ansiedad social puede ser tratada a través de terapia individual o grupal, técnicas de exposición gradual a situaciones sociales, desarrollo de habilidades sociales y, en algunos casos, medicamentos bajo supervisión médica. La combinación de enfoques suele ser eficaz, y es importante adaptar el tratamiento a las necesidades específicas de cada individuo.

“Es importante mencionar que la terapia cognitivo-conductual es favorable para tratar la ansiedad social teniendo en cuenta que la misma genera reconocimiento de los pensamientos y permite modificar los mismos, siendo observados en un comportamiento negativo del paciente. La efectividad varía según la persona, pero la TCC es comúnmente recomendada y ha demostrado ser beneficiosa”, puntualiza la experta.

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