La tecnología facilita la reconfiguración del cerebro humano

La tecnología facilita la reconfiguración del cerebro humano

Si algo bueno dejó la pandemia es la tecnologización de la vida cotidiana, principalmente la integración entre el mundo virtual y el real, llevando a la psicología a investigar para comprender la habituación de las personas a la virtualidad, como parte del desarrollo de una nueva competencia humana.

En 2021, investigadores de la Universidad de California concluyeron que el cerebro humano tiene la capacidad de reconfigurarse a través del uso de la tecnología.

Tatiana Aguilar Torrico, docente de la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, explica que el descubrimiento consiste en que la onda Theta, que es una de las cuatro ondas que producen nuestros cerebros tiene un “papel vital en la neuroplasticidad”, es decir que tiene impacto directo sobre el aprendizaje y la memoria humana.

Las ondas Theta son responsables de la regulación de la capacidad en el funcionamiento neuronal del hipocampo, y su principal función consiste en fijar y recuperar la información registrada por el sujeto. Otra de sus funciones es trasladar información a las distintas áreas del cerebro, para que generen sinergias en la función creativa, emocional y la recuperación de los recuerdos, vale decir, procesos cognitivos vinculados al aprendizaje.

“La realidad virtual contribuye a elevar los niveles de dichas ondas. Además, una vez que se logra elevar significativamente las ondas theta este fenómeno da lugar a la generación de un nuevo patrón al que denominan ‘Ondas Eta’, que podría dar lugar a mejorar el aprendizaje y la memoria en los entornos virtuales”, puntualiza la académica.

La adecuación de estos entornos, junto con los ritmos de aprendizaje, puede ser muy útil para tratar trastornos o enfermedades como el TDAH, autismo, depresión, Alzheimer o epilepsia, entre otros que comprometen la memoria.

El estrés está afectando la salud mental

A la par del desarrollo tecnológico y su popularización, se observa el incremento de comportamientos asociados a la ansiedad y la depresión. En la actualidad, se han vuelto recurrentes los casos de suicidio entre adolescentes y jóvenes, debido a la fuerte presión emocional que ejercen las redes sociales

“La necesidad de aceptación ha traspasado la frontera de lo real al mundo virtual. Prácticamente, podemos entender la disolución absoluta de esta línea de lo tangible y lo intangible, y donde muchas veces tienen el mismo valor o incluso superior la aprobación o desaprobación registrada en las redes sociales y ocasionalmente arrastran a los sujetos al suicidio”, dice Aguilar.

También se reporta el incremento del Síndrome de Burnout, llamado también de desgaste profesional, que se manifiesta como agotamiento mental, emocional y físico. Las sociedades están reflejando personas cansadas, y con bajos niveles de tolerancia a la frustración, que muchas veces se manifiesta en explosiones de ira contra los niños, mujeres y adultos mayores.

De igual forma, la sociedad está más agotada, con personas agobiadas y menos tiempo para la familia. La soledad que están experimentando los niños es lacerante porque tienen a sus padres cada vez más ausentes, por razones laborales o porque están hiperconectados al celular.

El miedo, la soledad o el desamparo son temas recurrentes que manifiestan niños y adolescente que acuden a la consulta, devela la académica.

Unifranz

La necesidad de aceptación ha traspasado la frontera de lo real al mundo virtual

Del enfoque individual al comunitario: la psicología transita nuevos rumbos

El mundo está cambiando y llevando a casi todos los oficios y profesiones a transformarse para responder a nuevas exigencias del mercado laboral.  Sin ir más lejos, se vislumbra que dentro de 10 años muchas carreras actuales desaparecerán y surgirán nuevas. 

La psicología afronta estos mismos desafíos, innovar para persistir en el tiempo y proyectarse como una profesión con perspectiva amplia.

“Investigador con alta capacidad para aplicar intervenciones cada vez más complejas, a partir de la comprensión de la situación de las personas y de las comunidades (…)”, es el perfil que se espera de los psicólogos a futuro, según Aguilar.

La tendencia de la psicología se orienta a transitar de un rol de atención individual hacia una masificación con enfoque comunitario, donde es fundamental la investigación de fenómenos derivados, como por ejemplo la pandemia. 

La globalización ha impactado en el comportamiento colectivo de la población. La pandemia ha decantado en una crisis social, política y económica, con escenarios caracterizados por el desempleo, salarios bajos y una fuerte flexibilización laboral. Una variable imprescindible es la popularidad que ha adquirido el acceso a las tecnologías que, sin duda, ha cambiado la cultura global.

“En este contexto el psicólogo del siglo XXI y del futuro recorre espacios paralelos para entender la complejidad de las problemáticas individuales y colectivas, pero también entre el mundo real y el virtual”, puntualiza Aguilar.

Un campo laboral que crece exponencialmente

El campo de aplicación de la psicología como ciencia ha crecido exponencialmente, porque han surgido disciplinas que se complementan con muchas áreas del conocimiento, desde la educación, salud y comunicación, hasta el medio ambiente, economía, derecho y arquitectura, entre otras.

“Los psicólogos formamos parte del diseño de políticas públicas y somos imprescindibles en lograr incidencias para lograr los Objetivos del Desarrollo Sostenible al 2030 (ODS) ya que estamos insertos directamente, complementando aspectos psicosociales que acompañan cada uno de los objetivos (…)”, dice Aguilar.

Su evolución, sin embargo, depende de muchos factores como el carácter innovador de la oferta académica o el interés individual de cada uno de los profesionales por desarrollar competencias y habilidades blandas que les permita integrarse a equipos de trabajo multidisciplinarios e interculturales.

“El psicólogo tiene un camino muy corto entre la investigación y la acción práctica, tanto en la intervención individual como en la comunitaria. La demanda se ha incrementado, sólo falta que desde la salud pública se fortalezca una fuerte voluntad por incorporar la salud mental como parte indisoluble de la salud física para lograr calidad de vida en este equilibrio”, concluye la académica.

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