La simbiocreación propone urbes vivas que cuidan la salud y el entorno

Por Lily Zurita Zelada

#image_title

Por Jorge López

Las ciudades ya no se entienden solamente como estructuras de concreto y tráfico. Hoy, el futuro urbano se mira desde la sostenibilidad, la salud y la convivencia entre sistemas naturales y humanos. En ese horizonte surge la simbiocreación, una propuesta que plantea que las urbes deben comportarse como organismos vivos: capaces de adaptarse, regenerarse y cooperar con su entorno para sobrevivir.

Durante Futures Week 2025, organizado por la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) y que reunió a expertos nacionales e internacionales para reflexionar sobre los desafíos de las ciudades sostenibles, el debate sobre las “ciudades simbióticas”como parte del eje Ciudad Saludable, invitó a repensar el modo en que los espacios urbanos pueden transformarse en ecosistemas que protejan la salud y el bienestar colectivo.

“Una ciudad simbiótica me suena como una ciudad viva, una ciudad que converge entre todos los organismos que hay dentro de esta comunidad en armonía, sosteniéndose una a otra. Una ciudad que puede transformarse, adaptarse y regenerarse. En el caso de La Paz, esto puede lograrse si municipios, organismos públicos y privados trabajan juntos por el aire, el agua y la salud mental y física de las personas”, expresó Grace Karim Schwan, coordinadora del Fab Lab Perú.

El concepto de ciudad simbiótica no se reduce a la arquitectura ni al urbanismo, sino que busca integrar tecnología, cultura y ciudadanía. Esta visión impulsa proyectos que conectan la planificación urbana con la salud pública, generando modelos en los que la infraestructura y el bienestar de las personas se fortalecen mutuamente. La urbe del futuro no será solo digital, sino también biológica, consciente y participativa.

“Las ciudades deben coexistir entre varios sistemas: que la tecnología favorezca al medio ambiente, que el medio ambiente contribuya a la salud de las personas y que todo viva en una integración global. Queremos que los barrios y las ciudades vivan en una integración total, con sistemas que coadyuven al bienestar común y reduzcan la contaminación del aire, del agua y del suelo”, sostuvo por su parte Miguel Ángel Silva, director de la carrera de Medicina en la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).

Esta visión plantea un cambio profundo: pasar de un modelo de expansión urbana a uno de colaboración ecológica. Los barrios simbióticos se imaginan como células que cooperan entre sí, con sistemas inteligentes que permiten gestionar residuos, energía y transporte de forma integrada. En este modelo, cada decisión urbana tiene una consecuencia directa en la salud y la calidad de vida de las personas.

“La salud es fundamental porque de ella depende el crecimiento de una comunidad. Si nuestra población y nuestra naturaleza no están sanas, tanto física como mentalmente, no puede haber progreso. Por eso, una ciudad sana necesita ciudadanos sanos, educados y conscientes del entorno”, añadió Grace Karim Schwan, destacando el papel del bienestar integral como base del desarrollo sostenible.

Silva complementa esta idea con una mirada crítica hacia la planificación local. “La Paz es una de las ciudades con menor proporción de áreas verdes por habitante: tres metros cuadrados por persona, frente a los cincuenta o sesenta de otras urbes latinoamericanas. Por eso, la planificación urbana debe priorizar espacios naturales y alejar las zonas industriales de las residenciales para mejorar la salud de la población”, afirmó. El diálogo entre ambos expertos reflejó un consenso: las ciudades del futuro no solo se diseñan con tecnología, sino también con empatía, educación y conciencia ambiental. La simbiocreación propone una manera distinta de habitar: un pacto entre naturaleza y humanidad que permita que los espacios urbanos se curen a sí mismos, del mismo modo que lo hace un organismo vivo cuando recupera su equilibrio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *