Comercio, servicios y manufacturas, los rubros que dominan el emprendedurismo con rostro de mujer

Comercio, servicios y manufacturas, los rubros que dominan el emprendedurismo con rostro de mujer

Por Manuel Filomeno

Comercio, servicios y manufacturas son los tres rubros que dominan el ecosistema emprendedor informal de las mujeres en Bolivia, un sector con un perfil múltiple, diverso y complejo, que contempla desde jóvenes sin mucha experiencia que se lanzan a la piscina hasta mujeres maduras que deben emprender para sobrevivir, o desde profesionales solteras que requieren de un segundo ingreso hasta madres que trabajan en dos cosas a la vez, con variables niveles de conocimientos sobre tecnología y acceso a servicios financieros.

Así concluye el estudio “Perfil de la mujer emprendedora en Bolivia: Dinámicas de emprendimientos liderados por mujeres en la economía informal”, realizado por el Instituto de la Mujer y Empresa (IME) –parte del centro estratégico de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz– con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD en Bolivia. 

La investigación presentada este 17 de abril y que fue realizada en La Paz, El Alto, Santa Cruz y Cochabamba, ensaya una clasificación de las emprendedoras en el país; sin embargo, reconoce que es imposible definir un único perfil para ellas.

Para Verónica Ágreda, CEO del IME y rectora de Unifranz, la información contenida en este estudio permitirá entender de mejor manera las dinámicas de la informalidad y formalidad en el emprendimiento de las mujeres.

“El street data, la información desde la calle, nos muestra las cosas como realmente son. Muchas veces somos detractores de la economía informal y no nos damos cuenta de que el sistema es interdependiente y que, a veces, las causales para dar este gran salto de pasar de la economía informal a la formal no dependen solamente de las voluntades, sino también de políticas públicas, de servicios financieros, de programas de capacitación y otros que hagan posible que ese paso se siga dando. Es importante conocer las realidades en las que viven nuestras emprendedoras”, expresó.

El emprendedurismo en Bolivia tiene rostro de mujer. De acuerdo con un estudio del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), en el país, el 95% de las empresas son micro, pequeñas y medianas (MiPyMe) y el 70% de ellas son lideradas por mujeres, la mayoría en la economía informal. El ejercicio de una actividad independiente o la creación de una empresa –por lo general microempresa– son, con frecuencia, los únicos medios de que disponen las mujeres para obtener ingresos que les permitan garantizar su subsistencia y la de sus hijos.

“Mi emprendimiento es la venta de accesorios para movilidades, mi empresa empezó hace 10 años y ha sido un camino de aprender cosas nuevas, idas y venidas, pero ahora que está consolidado puedo decir que es exitoso”, señala Ana Mayta Kantuta, una emprendedora de 53 años.

Orgullosa comerciante, Ana Mayta indica que, antes de su emprendimiento, estudió enfermería y tomó varios trabajos; sin embargo, las ventas llamaron su atención y montó su puesto en la Feria 16 de Julio.

“Con el tiempo he aprendido sobre los modelos, los accesorios, qué traer y qué vender y al irme mejor también he podido conseguir préstamos bancarios y expandirme”, señala.

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Un perfil diverso y complejo

“En Bolivia, el perfil de la mujer emprendedora es diverso y complejo, influenciado por factores sociales, económicos y culturales. Este estudio revela la imposibilidad de definir un único perfil, identificando tres grupos principales en función de la edad, nivel educativo y habilidades digitales”, explica la investigación.

El trabajo es resultado de una muestra dirigida a mujeres líderes de pequeños emprendimientos con una actividad económica menor a 10 años de antigüedad.

Según la investigación, el sector con mayor dominancia entre las emprendedoras es el de comercio, alcanzando el 65%, mientras que los negocios de servicios ocupan el 12% y el 7% de las emprendedoras se dedica a la manufactura, especialmente a la elaboración de alimentos.

“Los sectores predominantes en este estudio son el comercio, con una representación del 65%. Este sector incluye la venta mayorista, minorista y especializada. Le sigue el sector de servicios, que representa el 20%, e incluye servicios como cuidado y tratamientos de belleza y estética, asesoría y consultoría en áreas como la salud y lo jurídico, entre otros. Por último, el sector manufacturero representa el 7% restante, mayormente enfocado en la transformación de alimentos para la venta. Uso de servicios financieros. El 59% de las encuestadas tiene cuenta bancaria; el 43% la utiliza para su negocio”, expresa el estudio.

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Otras variables

“La necesidad económica y estar junto con mi familia es lo que me impulsó a iniciar este emprendimiento. Yo tengo estudios y he trabajado en industrias, eso me ayudó a elegir este rubro y avanzar desde ahí”, revela Gabriela Acarapi, CEO de la industria MCB, una empresa que transforma metal reciclado en utensilios y accesorios para el hogar.

Acarapi indica que su empresa ha crecido gracias a su capacidad y a los concursos a los cuales se ha presentado y ha recibido fondos semilla, además de capacitación y cursos, los que le permitieron hacer su sueño realidad.

El  estudio “Perfil de la mujer emprendedora en Bolivia: Dinámicas de emprendimientos liderados por mujeres en la economía informal”  indica que la edad promedio de las mujeres emprendedoras es de 39 años, aunque se observan variaciones regionales de concentración de gente joven en El Alto y Santa Cruz, con un rango etario entre 17 y 78 años, mostrando una gran heterogeneidad en la composición de este sector.

Más aún si se considera que la edad impacta tanto en el nivel de instrucción como en el uso de servicios digitales, a nivel de competencias y bancarización digital. Pero también el nivel de instrucción influye con relación a las habilidades digitales.

“La educación secundaria prevalece como el nivel más común, aunque algunas áreas muestran un mayor porcentaje de mujeres con estudios superiores. Lo que pone en evidencia que nos encontramos frente a mujeres capacitadas, 8 de cada 10 mujeres tienen estudios de secundaria, nivel técnico o universitario”, reveló Patricia Choque, jefa de Mapeo de Soluciones, Laboratorio de Aceleración del PNUD, citando la investigación.

Otros datos relevantes fueron que, por ejemplo, el 76% de las 818 emprendedoras encuestadas se consideran a sí mismas como jefas de hogar, mientras que el 56% era propietaria de su propia casa.

De la misma manera, el 76% de las emprendedoras utilizan el Internet, de las cuales el 41% lo emplea para impulsar su negocio. Respecto a la propiedad de sus negocios, el 72% de las mujeres encuestadas es la única propietaria de su negocio, mientras que el 12% comparte la propiedad con su esposo o pareja, en un 11% con alguien de su familia y en un 3% con una tercera persona o socio no familiar.

En cuanto a las formas de cobro, todas las emprendedoras prefieren el pago en efectivo. El segundo medio de cobro más utilizado es el código QR por la facilidad transaccional que representa; en tercer lugar, se encuentran las transferencias bancarias y, por último, el cobro por tarjeta de crédito o débito y “otros pagos” como Tigo Money o similares

Esto pone en evidencia que, si bien muchas de las emprendedoras están bancarizadas y usan medios electrónicos de pago, el uso de servicios financieros como las tarjetas de débito y/o crédito y “otro tipo de pagos es aún incipiente”, acota el documento.

“El objetivo del estudio, es develar las rutas que transitan las microemprendedoras y emprendedoras bolivianas que desarrollan su actividad económica en la informalidad, caracterizar los polifacéticos perfiles, entender dinámicas de sus emprendimientos para formular recomendaciones para eliminar los obstáculos y desarrollar proyectos y programas pertinentes y relevantes para ellas”, destaca la investigación.

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En cuanto a las formas de cobro, todas las emprendedoras prefieren el pago en efectivo

Mónica López, jefa de programas de sostenibilidad del Banco FIE, en la presentación del estudio, señaló que los resultados permitirán elaborar mejores políticas y planes de financiamiento para apoyar a las mujeres emprendedoras en su paso de la informalidad a la formalidad.

“Con seguridad, los resultados de este estudio nos permitirán conocer nuevos hallazgos, confirmar algunas hipótesis, pero sobre todo reafirmar este compromiso y adoptar medidas urgentes para abordar las barreras estructurales que inciden en el empoderamiento económico de las mujeres y su plena incorporación a la actividad económica. Hoy más que nunca es prioridad avanzar en el camino hacia la igualdad como un inicial punto de referencia a la contribución de los objetivos del desarrollo sostenible”, afirma.

En tanto, para Diego Suarez, jefe de Experimentación del Laboratorio de Aceleración del PNUD en Bolivia, es crucial hablar del emprendimiento de mujeres en la economía informal desde el terreno, para entender sus particularidades y ofrecer soluciones.

“Es importante generar la evidencia, podemos hablar, pero si no la tenemos no la podemos mostrar. Ese es el gran perfil de este trabajo, que se ha liberado y nos va a dar esa información y esa generación de datos”.

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