Calidad académica en acción: estudiantes de Unifranz diseñan plan nutricional para adultos mayores en Corocoro
Una intervención académica con enfoque integral, científico y compromiso social, liderada por estudiantes de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), junto a nutricionistas, personal de salud y autoridades ediles, permitió evaluar el estado nutricional de adultos mayores en la casa hogar Amor de Dios del municipio de Corocoro, en La Paz, y diseñar un plan alimentario adaptado a la producción del altiplano.
El trabajo, desarrollado como parte de su formación profesional, evidenció cómo factores biopsicosociales, como la soledad, las limitaciones de infraestructura y el acceso a alimentos inciden directamente en la salud de esta población. La experiencia no solo implicó diagnóstico, sino también la generación de soluciones sostenibles basadas en evidencia.
El equipo, guiado por la docente y mentora Miriam Bautista, realizó cinco visitas al municipio —ubicado a aproximadamente 100 kilómetros de la ciudad de La Paz— donde evaluó a 26 de los 30 adultos mayores residentes del hogar.
Durante el trabajo de campo, los universitarios aplicaron metodologías propias de la práctica clínica: mediciones antropométricas, control de signos vitales y análisis de muestras coproparasitológicas. Además, utilizaron la herramienta Mini Nutritional Assessment, ampliamente validada para clasificar el estado nutricional en personas mayores.
“Nosotros realizamos la evaluación a partir de los resultados obtenidos en diferentes mediciones que nos permitieron clasificar a los adultos mayores según su estado nutricional en categorías como desnutrición, peso normal, sobrepeso u obesidad”, explica Nicole Camila Claros, estudiante de Medicina de Unifranz.
Corocoro, capital de la provincia Pacajes, es una histórica localidad minera del altiplano paceño con una población aproximada de 13.400 habitantes, donde las condiciones geográficas y socioeconómicas influyen en la disponibilidad de alimentos y el acceso a servicios básicos.
Evaluación nutricional con enfoque académico
Los resultados obtenidos reflejan una tendencia relevante: del total de adultos mayores evaluados, el 73% corresponde a mujeres y el 27% a hombres; sin embargo, el 77,7% de los casos de desnutrición se concentra en el grupo femenino.
Aunque se trata de una muestra reducida, los hallazgos coinciden con investigaciones sobre envejecimiento que señalan una mayor vulnerabilidad nutricional en mujeres adultas mayores, asociada a factores como condiciones socioeconómicas, acceso a alimentación adecuada y procesos biológicos propios de la edad.
A partir de estos datos, el equipo elaboró un plan nutricional y diseñó un menú específico para la casa hogar, considerando los alimentos disponibles en el municipio y los productos cultivados en su propio huerto.
“Diseñamos un menú específico tomando en cuenta, principalmente, los alimentos disponibles en el municipio, con el fin de que la propuesta sea sostenible y fácil de aplicar”, agrega Claros.
Más allá de los datos: comprender la dimensión social de la salud
La experiencia también permitió a los estudiantes profundizar en los determinantes sociales de la salud, identificando la soledad como un factor que impacta directamente en el bienestar físico y emocional de los adultos mayores.
“Una de las cosas que más nos llamó la atención fue que muchos adultos mayores nos comentaban que a veces se sentían solos. Cuando llegábamos, algunos nos decían: ‘Por favor, vuelvan’. Más que una actividad académica, fue una oportunidad para compartir con ellos, escuchar sus historias y convivir durante un momento”, relata Álvaro Joel Limachi Ticona, también estudiante de Medicina.
Según el universitario, este sentimiento influye incluso en los hábitos alimenticios. “Algunos nos decían que, al sentirse solos, a veces no tenían ganas de comer, o experimentaban estados de tristeza o depresión que les quitaban el interés por realizar actividades cotidianas”, señala.
Durante la intervención, los estudiantes también desarrollaron actividades de educación en salud, brindaron charlas sobre alimentación e higiene, compartieron un refrigerio nutritivo y realizaron visitas domiciliarias a algunos residentes que viven en condiciones precarias.
Formación integral con impacto real
La intervención académica concluyó con la entrega del plan nutricional a la responsable de la cocina del hogar, con la expectativa de mejorar la calidad de la alimentación de los residentes. Los estudiantes proyectan regresar para evaluar el impacto de sus recomendaciones y dar continuidad al trabajo comunitario.
Más allá de los resultados, la experiencia consolidó un aprendizaje clave: la formación médica de calidad no solo se construye en aulas y laboratorios, sino también en el contacto directo con la realidad.
Entender la salud, coinciden, implica analizar datos, pero también escuchar historias, comprender contextos y acompañar a quienes más lo necesitan.