Alianzas académicas: el camino para una investigación con impacto local, regional y global

Por Leny Chuquimia

En el siglo XXI, los países no compiten solo por recursos, sino por conocimiento. La investigación científica se ha convertido en el motor del desarrollo, capaz de transformar realidades, cerrar brechas sociales y proyectar a una nación en el escenario global. Pero en América Latina, ese salto no puede darse en solitario.

Por ello, las alianzas entre universidades de distintos países y los programas de doble titulación emergen como el camino más efectivo para consolidar una investigación con identidad propia, capaz de responder a los desafíos locales mientras se integra a las dinámicas globales del conocimiento. En Bolivia, la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) apuesta por la investigación y por fomentarla a través de lazos internacionales. 

“La investigación la vemos como una estrategia de formación integral que combina pensamiento crítico, análisis reflexivo y la capacidad de formular y responder preguntas relevantes para el entorno”, explica Lucía Alvarado, coordinadora nacional de Investigación de Unifranz.

Y es que lejos de ser medidas únicamente institucionales, la investigación y las alianzas para fomentarla pueden redefinir la manera en que se produce conocimiento, conectando realidades locales con estándares globales y promoviendo una educación más integral, crítica y competitiva.

Investigación con identidad propia

Uno de los principales desafíos históricos de la región ha sido la dependencia de modelos de investigación externos. Para Nelson Castañeda Alarcón, profesor del Instituto de Bioética de Colombia, vinculado a la Universidad Javeriana, la clave está en formar investigadores capaces de pensar desde su propio contexto. 

“Cuando aprendemos a investigar y hacerlo de manera estandarizada para ser validado internacionalmente, podemos resolver nuestros propios problemas utilizando nuestras formas influenciadas culturalmente, políticamente y por las necesidades propias”, señala.

Esta perspectiva no solo fortalece la soberanía intelectual de los países, sino que también permite optimizar recursos y generar soluciones más pertinentes. Según el académico, desarrollar capacidades internas de investigación evita depender exclusivamente de propuestas externas y abre la posibilidad de atraer financiamiento internacional “de una manera digna”.

Colaboración para competir en el mundo

En este escenario, las alianzas internacionales juegan un papel determinante. Para Arturo Alvarado Hierro, rector de la Universidad Mondragón México, la cooperación entre universidades no es una opción, sino una necesidad estratégica. 

“Colaborar entre instituciones académicas hace que podamos trabajar conjuntamente en proyectos de investigación. Estos proyectos detonan la generación de nuevo conocimiento y esto nos trae desarrollo”, afirma.

Alvarado Hierro advierte que América Latina enfrenta importantes brechas en innovación y desarrollo tecnológico, reflejadas en el bajo número de patentes y en la limitada producción científica de universidades, grupos liderados por mujeres y otros sectores. Frente a ello, destaca que iniciativas como las dobles titulaciones y las redes académicas internacionales permiten compartir capacidades, complementar conocimientos y generar investigación con impacto económico.

“No se trata sólo de consumir tecnología de otros países, sino de desarrollar la nuestra y también de poder ofrecerla al mundo”, sostiene. Añade que en una tendencia global donde Asia lidera el avance tecnológico, la región necesita posicionarse como un actor activo, no solo como usuario.

Formación integral para una sociedad del conocimiento

Desde el ámbito institucional, universidades como Unifranz han incorporado la investigación como un eje central de su modelo educativo. Para Lucía Alvarado, el fomento a la investigación va mucho más allá de la producción académica. Este enfoque busca que los estudiantes no solo adquieran conocimientos, sino que desarrollen habilidades para identificar problemas y proponer soluciones basadas en el método científico.

Para apoyar ello, actualmente, la universidad cuenta con más de 50 convenios internacionales que benefician el intercambio estudiantil y el fomento a la investigación para  estudiantes y docentes de sus 14 carreras, promoviendo una formación con enfoque global.  Uno de los acuerdos más recientes es el firmado con la Universidad del Alba de Chile, en  el marco de colaboración académica e investigación que busca impulsar la movilidad estudiantil, el intercambio docente y el desarrollo conjunto de proyectos científicos. 

En el caso de la doble titulación, Unifranz tiene una alianza con la Universidad de Investigación y Desarrollo (UDI) de Colombia, que permite a los estudiantes obtener títulos en Ingeniería Comercial y Administración de Empresas. Otro de los programas importantes es la doble titulación con la Universidad Mondragón México en la carrera de Ingeniería de Sistemas. Esta alianza también tiene el fin de generar investigación científica a nivel tecnológico.

Otra de las alianzas importantes es la que se tiene con el Centro NIHR Latam. Este centro se originó en 2022 cuando la unidad de psiquiatría social y comunitaria de la Universidad de Queen Mary de Londres recibió una subvención de 7 millones de libras por parte del NIHR. El objetivo era el de desarrollar un nuevo centro de investigación en salud. 

Fue la alianza entre la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, la Universidad Rafael Landivar de Guatemala y la Unifranz de Bolivia, con sede en Santa Cruz, que logró implementar el centro en América Latina. El proyecto no se limita a financiar estudios puntuales, su propósito es crear un centro de investigación capaz de sostenerse en el tiempo, formar talento humano y fortalecer la relación entre la ciencia y las comunidades.

Hacia una región más conectada

La integración académica internacional se perfila como un puente entre lo local y lo global. A través de la movilidad estudiantil, la investigación conjunta y la doble titulación, los países pueden fortalecer sus sistemas educativos, potenciar su capacidad científica y mejorar su posicionamiento en el escenario internacional.

El desafío, coinciden los expertos, es consolidar estas alianzas con una visión estratégica de largo plazo, en la que la cooperación no implique dependencia, sino crecimiento compartido. Porque en un mundo interconectado, el conocimiento ya no se construye en solitario, sino en red.

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