Unifranz: 33 años transformando la educación superior en Bolivia
Por Leny Chuquimia
El 4 de mayo de 1993, Abel Ágreda y Celsa Nogales de Ágreda recibieron del Ministerio de Educación la resolución ministerial de funcionamiento para la Universidad Franz Tamayo (Unifranz). De inmediato, los fundadores, más los 12 trabajadores de la flamante universidad, comenzaron a acondicionar las aulas y oficinas para su primera generación de estudiantes.
Hoy, esa universidad que empezó con unas cuantas aulas alquiladas, tiene una comunidad universitaria que pasa las 28.000 personas y cuatro sedes emplazadas en las principales ciudades del país. Desde su fundación hasta hoy, en sus aulas se ha cambiado el modelo tradicional por una propuesta educativa que integra práctica, internacionalización, innovación e impacto social.
“Franz Tamayo, quien inspiró nuestra universidad, dijo -muy convencido- que la educación es el motor de la transformación social. No necesitamos instituciones que formen profesionales calificados, sino una que forme personas para la comunidad y la vida de este país”, señaló Verónica Ágreda, rectora nacional de Unifranz.
En 33 años Unifranz ha construido una trayectoria que refleja no solo el crecimiento institucional, sino también la transformación de la educación superior en Bolivia y la región. En más de tres décadas, pasó de ser una propuesta académica emergente a consolidarse como un referente en formación profesional.
La respuesta a la brecha educativa
“Hace 33 años la universidad nació con un sueño, el de impactar positivamente en la educación del país. Ese sueño se convierte en el propósito de miles de personas, tenemos una comunidad universitaria que ronda las 28 mil personas que buscan transformar el país”, afirmó Oscar Ágreda, presidente ejecutivo de Unifranz.
Uno de los ejes que define la evolución de Unifranz es su modelo pedagógico basado en el “aprender haciendo”. Frente a sistemas tradicionales donde la práctica suele relegarse a los últimos años, la universidad ha integrado la experiencia aplicada desde los primeros semestres.
Los estudiantes trabajan con casos reales, desarrollan proyectos vinculados a empresas e instituciones, participan en simulaciones profesionales y enfrentan problemas concretos desde el inicio de su formación.
Este modelo responde directamente a la demanda regional, que busca profesionales que no solo sepan, sino que sepan hacer. Habilidades como el pensamiento crítico, la adaptabilidad y trabajo colaborativo, la experiencia práctica se ha convertido en un factor decisivo.
Asimismo, Unifranz integró a la enseñanza el vínculo con la sociedad. Sus proyectos académicos no se limitan al aula, sino que buscan responder a problemas reales, muchas veces en colaboración con comunidades, instituciones públicas y organizaciones sociales.
Calidad certificada y formación sin fronteras
Durante años, la idea de educación universitaria de calidad con estándares internacionales estuvo asociada a instituciones fuera de la región. Sin embargo, ese paradigma ha comenzado a cambiar.
La obtención de la certificación QS Stars, en 2025, posicionó a la universidad dentro de un sistema global de evaluación que mide aspectos como empleabilidad, gobernanza, impacto social e infraestructura. Alcanzar cinco estrellas en empleabilidad no es un dato menor en una región donde casi la mitad de los empleadores señala brechas en las competencias prácticas de los egresados.
Esta validación externa también se consolida en las acreditaciones del sistema ARCU-SUR del MERCOSUR, que no solo certifica la calidad académica, sino que abre puertas a la movilidad profesional en la región. En carreras como Medicina y Odontología, estos sellos garantizan que los programas de Unifranz cumplen estándares compartidos entre países, lo que facilita la continuidad de estudios y el ejercicio profesional en distintos contextos.
En sus 33 años, Unifranz ha pasado de ser una universidad local a una institución conectada con el mundo. Más de 160 convenios internacionales, programas de intercambio, dobles titulaciones y experiencias académicas globales forman parte de su estructura.
La internacionalización, sin embargo, no se limita a la movilidad física. También se expresa en el aula, a través de clases espejo, proyectos colaborativos internacionales y programas virtuales que permiten a los estudiantes interactuar con pares y docentes de otros países sin salir de su campus.
33 años después: una universidad en movimiento
Este aniversario no solo marca el paso del tiempo, es también una oportunidad para observar cómo una institución puede adaptarse -y en algunos casos anticiparse- a los cambios del mundo educativo, del mercado laboral y de las dinámicas globales del conocimiento.
“Si bien vemos hacia atrás y vemos esfuerzo, también vemos un futuro con mucho entusiasmo y credibilidad, porque somos capaces de transformar la realidad juntos. Quiero agradecer estos 33 años, los nuevos sueños y el seguir transformando la educación”, dijo el presidente ejecutivo de Unifranz.
A 33 años de su creación, la universidad no solo celebra su historia, también reafirma su apuesta por el futuro: formar profesionales capaces de moverse en un mundo sin fronteras, con competencias reales y con una mirada que combine lo local con lo global.