¿Tu teléfono celular te espía?

Imagina que estás conversando con tus amigos sobre deportes de aventura. Hablan sobre lugares increíbles para explorar, el equipo necesario y hasta el tipo de calzado ideal. Horas después, mientras navegas por internet, aparece un anuncio de botines de trekking exactamente como los que mencionaste, ¡y con descuento! ¿Coincidencia? ¿O tu celular realmente está escuchando tus conversaciones?
Esta situación genera inquietud entre los usuarios, muchos de los cuales están convencidos de que sus dispositivos los “espían”. Sin embargo, la realidad detrás de esta aparente magia es mucho más compleja y tiene su origen en sofisticados algoritmos que analizan nuestro comportamiento y predicen con gran precisión lo que queremos ver. Comprender cómo funcionan estos sistemas y cómo proteger nuestra privacidad es clave en una era digitalizada.
“Las plataformas utilizan minería de datos, inteligencia artificial y aprendizaje automático para analizar grandes volúmenes de información y predecir qué contenido o productos pueden interesarte”, explica Juan Gabriel Lazcano, docente de Ingeniería de Sistemas en la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.
Los algoritmos: el verdadero «espía»
Aunque muchos creen que sus dispositivos están activamente escuchándolos, grandes empresas como Meta y Google han negado repetidamente esta práctica. Aun así, la precisión de la publicidad dirigida sigue generando dudas.
Para probar esta teoría, la firma británica de ciberseguridad Wandera realizó un experimento. Dejaron dos celulares —un Samsung con Android y un iPhone de Apple— en una habitación donde se reprodujo durante 30 minutos un anuncio sobre comida para mascotas. Paralelamente, otros dos dispositivos idénticos fueron colocados en una habitación en silencio. Con aplicaciones como Facebook, Instagram, Google Chrome, Snapchat y YouTube abiertas, se analizaron los anuncios recibidos y el uso de datos.
El resultado fue revelador: no hubo diferencias significativas en la publicidad mostrada. Esto sugiere que los dispositivos no están escuchando activamente, sino que los anuncios personalizados responden a otros mecanismos.
Marcelo Revollo, docente en la carrera de Publicidad y Marketing en Unifranz, afirma que los algoritmos de las redes sociales están diseñados para captar y retener la atención de los usuarios el mayor tiempo posible. Para lograrlo, analizan en tiempo real una amplia variedad de datos sobre su comportamiento digital, como los temas que buscan, las interacciones con publicaciones, el tiempo que permanecen viendo ciertos videos, los «me gusta», comentarios y compartidos, así como las cuentas que siguen y los hashtags que utilizan.
Toda esta información es procesada para crear un perfil detallado de cada usuario, lo que permite a los algoritmos predecir y recomendar contenido altamente personalizado. “La idea es que cada vez que abras la aplicación encuentres algo que realmente te enganche, algo que te diga: esto es exactamente lo que quiero ver ahora”, explica el experto.
¿Cómo saben lo que queremos?
Facebook, Instagram y TikTok utilizan algoritmos de inteligencia artificial y machine learning para analizar patrones de comportamiento, preferencias y hábitos de navegación. La publicidad no aparece por arte de magia, sino que es el resultado de una acumulación de interacciones digitales.
“Algunos de los factores clave incluyen la interacción con contenido específico, el tiempo de visualización de publicaciones y el historial de navegación en sitios web, artículos leídos o compras realizadas”, manifiesta Lazcano.
En otras palabras, cada clic, búsqueda y acción en línea construye un perfil de usuario tan preciso que permite predecir intereses con asombrosa exactitud.
“Estas herramientas están diseñadas para ser adaptativas. Cada clic, cada pausa en un video, incluso el tiempo que se pasa viendo algo, alimenta un sistema que evoluciona para predecir con mayor precisión los intereses del usuario”, asegura Marco Antonio Chambi, ingeniero de sistemas y docente en Unifranz.
¿Cómo proteger nuestra privacidad?
Los ingenieros de sistemas no solo diseñan algoritmos para mejorar la publicidad, sino también desarrollan mecanismos para garantizar la seguridad de los datos. Aunque el rastreo de hábitos en línea es inevitable, existen medidas que podemos tomar para minimizar nuestra exposición. Juan Gabriel Lazcano recomienda:
- Revisar permisos: controla qué aplicaciones tienen acceso a tu micrófono, cámara y GPS.
- Usar bloqueadores de rastreo: extensiones de navegador pueden limitar el seguimiento de tu actividad.
- Borrar cookies y navegar en modo incógnito: reduce la cantidad de datos almacenados sobre ti.
- No iniciar sesión en sitios desconocidos: evita usar tus redes sociales en plataformas de dudosa procedencia.
- Evitar redes Wi-Fi públicas sin protección: usa VPNs para cifrar tu información.
- Configurar la privacidad de tus cuentas: ajusta tus opciones de privacidad para limitar la información compartida públicamente.
Si bien no hay pruebas concluyentes de que los dispositivos nos escuchen activamente, la capacidad de los algoritmos para predecir nuestras necesidades sigue siendo motivo de debate. Comprender su funcionamiento y exigir un uso ético de los datos personales es fundamental en la era digital.