Pantallas digitales, los riesgos de una adicción silenciosa 

Por Aldo Juan Peralta Lemus

El uso de dispositivos electrónicos como celulares, tablets y computadoras es parte de la vida moderna, pero su consumo excesivo está despertando alarmas. Los efectos negativos en la salud física, mental de niños y jóvenes son cada vez más evidentes. A medida que la tecnología avanza, también lo hacen los riesgos de una exposición descontrolada a las pantallas.

Hoy en día, con los dispositivos portátiles y avances tecnológicos como la realidad aumentada, es casi inevitable que las personas pasen cada vez más tiempo frente a las pantallas, incluso durante sus actividades diarias.

Sirley Miranda, docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz,  sostiene que el impacto de la alta exposición a los dispositivos digitales puede alterar el desarrollo, hasta el buen funcionamiento del organismo.  

“Desde mi visión médica, el impacto es significativo y multifacético. Se ha asociado el uso excesivo con ansiedad, depresión, estrés, baja autoestima y problemas de atención, especialmente en adolescentes. En niños pequeños, el exceso de tiempo frente a pantallas puede retrasar el desarrollo del lenguaje, habilidades sociales y cognitivas”, explica Miranda.

En el caso de los niños, se dice que “hoy en día nacen con los teléfonos en la mano”. Este grupo es el más preocupante porque están propensos a que las consecuencias lleguen a temprana edad. Esto a razón que, desde muy pequeños experimentan los estímulos de la emisión de los rayos de luz de las pantallas, en especial de los celulares. 

En cuanto a los inconvenientes asociados a la visión, Miranda sostiene que el problema más habitual es el de fatiga visual. “Es el problema más común, causado por el esfuerzo constante de enfocar a corta distancia. Los síntomas incluyen ojos secos, irritados, visión borrosa, dolores de cabeza y dificultad para concentrarse”, manifiesta Sirley Miranda.

Es evidente que el daño ocular es uno de los principales efectos negativos por el uso excesivo de pantallas.  La luz azul provocada por los dispositivos está compuesta de una amplia gama de luces de colores. Cada luz tiene una longitud de onda distinta que están presentes en la mayoría de los dispositivos electrónicos como celulares y computadoras, así como los tubos fluorescentes que se suelen utilizar para iluminar oficinas y espacios cerrados.

La exposición prolongada a esta luz azul puede causar deficiencias en la visión. Además, el esfuerzo constante de enfocar la pantalla puede provocar dolores de cabeza y dificultades para concentrarse.

En el caso de los jóvenes la afección es similar. El tiempo que dedican a las pantallas, o dispositivos audiovisuales, han representado otro tipo de inconveniente, por ejemplo, el déficit en la atención o el trastorno de atención, y la consecuencia directa se manifiesta en el desempeño de sus actividades.

Según Álvaro Eyzaguirre, docente de Medicina de la sede Unifranz La Paz, considera que, más allá de las enfermedades habituales que afectan a los jóvenes, el trastorno de atención es muy común en este grupo de personas. 

“Tenemos los trastornos atencionales secundarios, que se deben al uso excesivo de redes sociales y medios que disminuyen la capacidad atencional porque, por ejemplo, TikTok o los reels de Instagram, no duran más de 30 segundos, y el spam atencional se reduce a 30 segundos”, explica Eyzaguirre.

Este trastorno reduce la atención en alguna actividad, por ejemplo, para Eyzaguirre el leer un libro se convierte en una tarea descartada por el hábito de atención reducido por la afección. Además del trastorno de atención, el consumo excesivo de contenido en redes sociales y videojuegos puede aumentar los niveles de estrés, ansiedad y depresión. 

De la misma manera se pueden asociar otros riesgos de carácter de seguridad como el ciberacoso, que especialmente afectan a los adolescentes y genera inseguridad.

Por otro lado, las personas que utilizan pantallas antes de dormir pueden experimentar insomnio, dificultades para conciliar el sueño y una reducción en la calidad del descanso, lo que afecta el rendimiento diario y la salud general.

Las afecciones mayores pueden presentarse a mediano plazo, pero las consecuencias o molestias asociadas con el uso desmedido de los dispositivos son a corto plazo. Sin embargo, estas pueden prevenirse con algunos cambios de hábitos.

Miranda considera que una forma de mantener alejado a los niños de las pantallas es fomentar las actividades de recreación y mucho más si son actividades físicas y recreativas al aire libre. En el caso de adolescentes sugiere “establecer zonas libres de pantallas y designar áreas de la casa, como el dormitorio o la mesa del comedor, donde no se permitan dispositivos electrónicos”, explica.

De la misma manera sugiere a los adultos ser activos en monitorear el uso de pantallas. La utilización de aplicaciones o funciones de los dispositivos para controlar el tiempo de uso y establecer límites. “Los adultos debemos modelar un uso responsable de la tecnología para los niños”, sostiene. Por último, Miranda aconseja consultar a un oftalmólogo, de manera regular,  para realiza exámenes oculares para detectar y tratar cualquier problema de visión.

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