¿La inteligencia artificial puede leer la mente?

¿La inteligencia artificial puede leer la mente?

Recientemente, en Singapur, un grupo de científicos desarrolló una tecnología que utiliza la inteligencia artificial (IA) para analizar imágenes generadas a partir de las señales cerebrales de las personas.

Al respecto, Marcelo Pacheco, director de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, asegura que la lectura completa de la mente humana es, todavía, un desafío complejo, controvertido y en permanente evolución.

Las tecnologías como interfaces cerebro-computadora -según el académico- pueden interpretar señales cerebrales para controlar dispositivos y que la resonancia magnética funcional puede correlacionar ciertas áreas cerebrales con actividades mentales.

Sin embargo, leer pensamientos y emociones profundas es difícil debido a la naturaleza única y cambiante de la mente. “Las señales cerebrales son complejas y contextuales, y la privacidad y ética son preocupaciones. Si bien hay avances en interpretar señales, una lectura precisa de pensamientos íntimos y emociones sigue siendo un desafío complejo y controvertido”, dice Pacheco.

Por la literatura difundida por el equipo de investigadores de Singapur, la tecnología, denominada MinD-Vis, es capaz de interpretar señales cerebrales en imágenes visibles.

Es decir, “la tecnología que se está trabajando es resonancia magnética funcional (fMRI), que permite capturar las imágenes que el cerebro capta en tiempo real y realizar la lectura de éstas”, según Pacheco.

Asimismo, el académico explica que se espera que, gracias a estos estudios, la IA pueda utilizarse para ayudar a las personas que padecen trastornos neurológicos como la afasia y la demencia y que también podría utilizarse para mejorar la comprensión del cerebro humano respecto a cómo se procesa la información visual.

El cerebro, un órgano complejo

El cerebro humano es un órgano “extraordinariamente complejo” que coordina funciones vitales y procesos cognitivos. Compuesto por miles de millones de neuronas interconectadas, el cerebro transmite señales eléctricas y químicas. Las neuronas se comunican a través de sinapsis, donde neurotransmisores transmiten información.

Esta red neuronal -según Pacheco- forma circuitos que controlan movimientos, emociones, pensamientos y funciones básicas como la respiración. La corteza cerebral, especialmente desarrollada en humanos, está involucrada en el pensamiento consciente, la percepción, la memoria y el aprendizaje.

“Aunque seguimos desentrañando sus misterios, el cerebro sigue siendo el epicentro de nuestra experiencia y comprensión del mundo”, agrega.

Unifranz

Es posible que en el futuro la IA pueda leer lo que estamos pensando

Mente y cerebro no son sinónimos

La mente y el cerebro están interrelacionados, pero son distintos. El cerebro es un órgano físico que procesa información y coordina funciones corporales. En tanto, la mente engloba la conciencia, emociones, pensamientos y percepciones.

Mientras el cerebro utiliza conexiones neuronales y señales para operar, la mente es una expresión de la actividad cerebral compleja. La mente trasciende la actividad neuronal, involucrando la interpretación subjetiva de experiencias.

Pacheco sostiene que la relación entre ambos es un enigma y que es explorada por la neurociencia y la filosofía. “La mente es una construcción conceptual que emerge de la actividad cerebral, conectando la experiencia humana con la biología subyacente”, puntualiza.

Qué nos depara el futuro

Es posible que en el futuro la IA pueda leer lo que estamos pensando, dice Pacheco.

Un equipo de la Universidad de Texas desarrolló un decodificador basado en IA que puede leer la mente y traducir los pensamientos en un flujo continuo de texto. Aunque se han realizado experimentos parecidos, los investigadores aseguran que ésta es la primera vez que se logra sin necesidad de una intervención quirúrgica.

“Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas tecnologías aún están en desarrollo y hay muchos desafíos técnicos y éticos que deben abordarse antes de que se puedan utilizar ampliamente”, finaliza el académico.

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