Hiperacusia dolorosa, la agonía de no soportar ni un susurro

Hiperacusia dolorosa, la agonía de no soportar ni un susurro

“Hay días en los que no puedo ni asomarme a la ventana, el menor ruido puede desatar una tarde completa de dolor, no puedo ni atender a mis hijos sin sufrir en esos casos”, confiesa Mariel Bernal, una ama de casa de 45 años.

Mariel sufre de hiperacusia dolorosa, una condición por la cual, cualquier ruido medianamente fuerte, puede producirle un dolor intenso y agudo, que a veces se prolonga por varias horas.

“La hiperacusia dolorosa es una condición en la cual los pacientes pueden sentir dolor ante sonidos cotidianos. Dependiendo del grado, el dolor puede ser detonado por un ruido fuerte, como en un concierto o por otros sonidos cercanos como el agua que corre, las voces humanas o el tintineo de unas llaves”, explica Jaqcueline Ibañez, docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

Las personas que sufren de hiperacusia son virtualmente prisioneros del ruido, ya que al despertarse les molesta el sonido de las actividades habituales, que oyen como inusitadamente elevado. Muchas veces esta situación los obliga al uso de protectores auditivos con tapones o auriculares.

Ibañez indica, además, que esta condición no permite que estas personas puedan desarrollar su vida de manera normal, ya que cualquier ruido puede desatar un episodio.

“Estas personas ven afectada su vida cotidiana, no pueden trabajar, no pueden salir, deben usar tapones y comunicarse con susurros”, agrega la médico.

De acuerdo con una investigación del Boston Medical Center, este trastorno es una condición que surge de un problema en la forma en que el centro de procesamiento auditivo central del cerebro percibe el ruido.

Se estima que las personas con hiperacusia dolorosa, son una entre 50.000 en todo el mundo, sin embargo, otras investigaciones revelan que hasta el 8% de la población mundial podría presentar esta condición.

Unifranz
Los estímulos pueden ser grabaciones sonoras o simplemente el sonido de la radio

La hiperacusia ha sido relacionada con la exposición a sonidos fuertes y explosivos, con lesiones en la cabeza, el estrés y algunos medicamentos. Sin embargo, no se ha podido demostrar científicamente que alguna de estas causas sea la razón directa de la hiperacusia, aunque, Ibañez indica que la mayor parte de los casos se presentan en personas con una alta exposición a sonidos fuertes, como músicos, cantantes, pilotos y otros operarios de aeropuertos, así como quienes trabajan en construcciones.

La médico señala que, si bien no hay una cura, existen tratamientos disponibles que pueden ayudar al paciente a soportar los sonidos, a través de la sonoterapia por ejemplo, ya que esta puede ayudar haciendo menos sensible el sistema auditivo a través del uso de sonidos de baja intensidad en un principio, cerca del umbral auditivo del paciente para después pasar a la fase en que aumenta, de manera gradual, la intensidad según la respuesta auditiva.

En el pasado se recomendaba a la persona que sentía dolor aislarse de los ruidos y sonidos cotidianos, llevar una vida tranquila y usar tapones para los oídos.

Sin embargo, nuevas investigaciones señalan que la cura no es el silencio, sino que es importante rodearse de sonidos agradables de bajo nivel en todo momento para ayudar al cerebro a adaptarse a los sonidos diarios normales.

Los estímulos pueden ser grabaciones sonoras o simplemente el sonido de la radio. Al principio los niveles de sonido deben ser casi inaudibles para ir progresivamente incrementándose hasta desensibilizar el oído.

Este tipo de terapia ha funcionado, al menos parcialmente para Mariel Bernal, quien indica que poco a poco ha sentido una mejoría y soporta de mejor manera los ruidos dolorosos.

“No es efectiva al 100%, pero al menos ha hecho un poco más soportable mi vida, espero que con el tiempo mejore”, agrega.

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