El poder del aprendizaje: cómo adaptarse y destacar en un mundo en constante cambio

Este 23 de marzo se celebró el Día Mundial del Aprendizaje, una fecha que nos recuerda que la capacidad de adquirir nuevos conocimientos es fundamental para adaptarnos, innovar y sobresalir en un entorno cada vez más dinámico.

«El aprendizaje es el motor del progreso. No solo nos permite crecer a nivel personal, sino que también es clave para la transformación social y el desarrollo profesional», explica Leslie Vidaurre, experta de la Jefatura de Enseñanza Aprendizaje (JEA) de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

El aprendizaje es un proceso continuo que nos permite adquirir conocimientos, desarrollar habilidades y adaptarnos a nuevas situaciones. No se limita a la educación formal, sino que ocurre en todas las experiencias de la vida cotidiana. 

«Hoy entendemos mejor cómo funciona el aprendizaje gracias a la neurociencia. Sabemos que la motivación, la memoria y la atención son factores clave en este proceso», afirma Vidaurre.

En los últimos años, la tecnología ha revolucionado la manera en que aprendemos, ofreciendo herramientas que personalizan la enseñanza y hacen que el aprendizaje sea más accesible y eficiente.

Para Humberto Portocarrero Aramayo, subdirector del Saint Andrew’s School de La Paz, quien participó en el V Foro Internacional de Innovación Educativa: El Futuro de la Educación, reflexiones desde Bolivia para Latinoamérica (FIIE 2024), el aprendizaje real se hace posible cuando los educadores toman en consideración otros puntos de vista, incluyendo las experiencias de sus estudiantes.

“El aprendizaje se hace realidad cuando nosotros somos capaces de mirar, abrazar y valorar perspectivas que no son las nuestras, porque solamente mirando desde otros puntos de vista nuestro conocimiento se hace más profundo. Gracias a la neurociencia, ahora sabemos que lo que los docentes enseñan, no siempre es aprendido por los estudiantes”, dice el pedagogo.

Agrega que cada estudiante viene con una experiencia personal y previa, con miradas diferentes, con sentimientos diferentes y que la construcción del conocimiento, en cada caso particular, pasa por abrazar esas experiencias y presentar nuevas.

Es importante considerar que existen nuevas teorías que explican que el aprendizaje es un proceso experiencial y reflexivo, por lo que los educadores deben estimular, no sólo las mentes de los estudiantes, sino también sus emociones, sentimientos y sus mismos cuerpos.

“Los estudiantes aprenden a través del prisma de sus propias experiencias. Nos dimos cuenta que no sólo pensamos con la cabeza, sino también con el cuerpo, con las emociones, con los sentimientos, el cuerpo como tal juega un papel súper importante en lo que es el proceso de educativo, hemos podido reconocer que es vital hacer que un estudiante estudie menos, pero aprenda más”, explica.

El aprendizaje en los últimos 50 años: de la memorización a la innovación

Hace cinco décadas, el aprendizaje estaba centrado en clases magistrales, libros físicos y evaluaciones basadas en la memorización. Sin embargo, según Vidaurre, la educación ha evolucionado hacia modelos más flexibles y dinámicos:

  • Acceso masivo a la información: el internet y las plataformas digitales han democratizado el conocimiento.
  • Aprendizaje autodirigido: hoy en día, cada persona elige su ritmo y formato de aprendizaje.
  • Metodologías activas: estrategias como el aprendizaje basado en proyectos, problemas y retos fomentan un aprendizaje más práctico y significativo.

«El aprendizaje ya no es unidireccional. Ahora los estudiantes son protagonistas de su propio proceso y los docentes actúan como facilitadores», resalta Vidaurre.

El impacto de la tecnología en el aprendizaje

La tecnología ha reducido las barreras de acceso a la educación y ha potenciado nuevas formas de aprendizaje:

  • Educación digital y e-learning: permiten estudiar desde cualquier parte del mundo.
  • Inteligencia Artificial (IA): personaliza la enseñanza y la adapta a las necesidades de cada estudiante.
  • Gamificación y simuladores: hacen que el aprendizaje sea más dinámico e interactivo.
  • Comunidades en línea: Facilitan el aprendizaje colaborativo y el intercambio de conocimientos.

«Gracias a la tecnología, el aprendizaje es más accesible, interactivo y adaptable a las necesidades individuales», menciona Vidaurre.

¿Cómo aprenden las diferentes generaciones?

El aprendizaje varía según el contexto en el que cada generación creció. La académica menciona las características de las cuatro últimas generaciones:

Millennials (1981-1996): vivieron la transición de lo analógico a lo digital. Aprendieron con libros físicos y las primeras herramientas tecnológicas.

Generación Z (1997-2012): crecieron con internet y dispositivos móviles. Prefieren el aprendizaje en línea y los videos interactivos.

Generación Alfa (2013-2025): son nativos digitales. Su aprendizaje es altamente visual y basado en tecnología inmersiva.

Generación Beta (2025 en adelante): Se espera que su educación esté marcada por la IA avanzada y la realidad aumentada.

«Cada generación aprende de manera diferente, y es nuestra responsabilidad adaptar los modelos educativos a sus necesidades y hábitos», enfatiza Vidaurre.

El mundo está en constante transformación y el aprendizaje se constituye en una necesidad para la evolución personal y profesional. Para Vidaurre, el conocimiento es la mejor herramienta para enfrentar los desafíos del futuro. “Aprender no solo es un derecho, sino una ventaja competitiva.

Fomentar una mentalidad de aprendizaje continuo y garantizar el acceso a la educación para todos son pasos esenciales para construir una sociedad más preparada e innovadora.

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