El boom gastronómico en Santa Cruz impulsa la demanda de chefs y emprendedores
Por Andres Zankis
El crecimiento sostenido de restaurantes y nuevos emprendimientos culinarios en Santa Cruz de la Sierra está redefiniendo el panorama laboral para los profesionales de la gastronomía. En este escenario dinámico, marcado por la innovación y la diversificación de formatos, los gastrónomos no solo encuentran múltiples oportunidades de desarrollo, sino también el desafío constante de diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo.
Según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior, Santa Cruz concentra cerca del 70% de las empresas gastronómicas del país, con alrededor de 40.000 unidades de comida y más de 2.700 restaurantes formalmente establecidos. Este crecimiento, impulsado por la expansión de franquicias y nuevos modelos de negocio, amplía el campo de acción para gastrónomos, quienes pueden insertarse en un sector diverso, compuesto principalmente por pequeñas y medianas empresas en constante evolución.
“El rubro gastronómico es dinámico, innovador y amplio. Las oportunidades son infinitas, desde el manejo de almacenes, costos, asesoramientos, elaboración de menús, barismo, banquetes, organización de eventos, hasta la docencia e investigación”, explica Jessica Espinoza, directora de la carrera de Gastronomía y Artes Culinarias de Universidad Franz Tamayo, Unifranz.
En una ciudad donde conviven franquicias internacionales, restaurantes de autor, food trucks y dark kitchens (ventas solo por delivery), el perfil del gastrónomo ha evolucionado. Ya no basta con saber cocinar bien; hoy se requiere una combinación de habilidades técnicas, competencias de gestión, formación con calidad académica y habilidades blandas que marquen la diferencia.
Entre las habilidades duras más importantes, Espinoza destaca el dominio de técnicas culinarias y métodos de cocción, el conocimiento en seguridad e higiene alimentaria, y la capacidad de gestionar costos e inventarios. Estas competencias permiten asegurar la calidad del producto y la sostenibilidad del negocio.
Sin embargo, son las habilidades blandas las que terminan diferenciando a un profesional en este entorno exigente. “El manejo del estrés, la comunicación asertiva y la atención al detalle son claves para aportar valor a cualquier emprendimiento gastronómico”, señala la académica.
La diversidad de formatos gastronómicos también exige una constante adaptación. Desde propuestas innovadoras hasta modelos más ágiles como las cocinas ocultas, los gastrónomos deben mantenerse en formación continua. “Si se dominan las técnicas, las posibilidades de ingresar a cualquier rubro se amplían. La clave está en la capacitación constante, la curiosidad y el espíritu innovador”, agrega Espinoza.
El emprendimiento es otro camino cada vez más elegido por los profesionales del área. Abrir y sostener un negocio gastronómico implica mucho más que creatividad en la cocina. La gestión de costos, el manejo de herramientas como Excel, la innovación en la forma de comercializar productos y el liderazgo son pilares fundamentales.
En este sentido, el liderazgo adquiere un enfoque particular dentro de la gastronomía. “Liderar también es enseñar. El coaching y la capacidad de formar equipos son esenciales para el éxito de cualquier negocio”, afirma la directora.
Más allá de las oportunidades económicas, los gastrónomos cumplen un rol clave en la preservación y valorización de la identidad culinaria. A través de sus creaciones, no solo alimentan, sino que cuentan historias y rescatan tradiciones.
Finalmente, la académica subraya que el rescate de productos locales y tradiciones debe abordarse desde una mirada integral. “Es un trabajo transdisciplinario. La investigación es vital para un cocinero que busca comprender la historia detrás de cada plato y transmitirla a través de su cocina”, concluye.
En una ciudad en constante crecimiento como Santa Cruz de la Sierra, los gastrónomos no solo encuentran oportunidades laborales, sino también la posibilidad de innovar, emprender y convertirse en embajadores de la identidad culinaria boliviana.