Educación híbrida: el equilibrio entre lo presencial y lo virtual

La educación vive, hoy, una transformación profunda, impulsada por las demandas de una sociedad cada vez más digitalizada. En este contexto, la modalidad híbrida se ha consolidado como una alternativa que responde no solo a la innovación, sino también a los contratiempos provocados por la naturaleza y otro tipo de conflictos.
Mario Ariel Quispe, responsable de la Jefatura de Enseñanza Aprendizaje (JEA) de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, asegura que la educación híbrida se presenta como una solución innovadora que combina lo mejor de la enseñanza presencial y en línea, ofreciendo una experiencia de aprendizaje integral y flexible.
«Este enfoque innovador está demostrando ser efectivo no solo para mantener a los estudiantes comprometidos, sino también para mejorar su rendimiento académico y su bienestar emocional», afirma.
Para el director del Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC), Francesc Pedró, la educación debe garantizar la máxima flexibilidad para adaptarse a las necesidades de los alumnos.
“Las exigencias de un paradigma como el de la hibridación son enormes, pero es un paso necesario para asegurar el futuro de la educación”, porque el objetivo es ofrecer a los estudiantes experiencias complementarias que los motiven y les brinden valor agregado, puntualiza.
¿Qué es la educación híbrida?
La educación híbrida, también conocida como aprendizaje mixto, es un modelo pedagógico que integra la enseñanza presencial con actividades en línea.
“Bajo este enfoque, los docentes utilizan herramientas digitales y metodologías innovadoras para complementar las clases presenciales, promoviendo así una mayor flexibilidad y autonomía en el aprendizaje”, señala Quispe.
Del otro lado, a través de plataformas virtuales o sistemas de gestión del aprendizaje, videoconferencias, foros de discusión y actividades interactivas, los estudiantes pueden acceder a contenidos en cualquier momento y desde cualquier lugar, lo cual incentiva el aprendizaje ubicuo.
Sin embargo, la interacción cara a cara sigue siendo fundamental, ya que permite fortalecer habilidades socioemocionales y mejorar la comunicación directa entre estudiantes y docentes.
La educación híbrida no es simplemente una combinación de ambas modalidades, sino una integración estratégica que maximiza los beneficios de cada una. Su éxito depende del diseño pedagógico y del uso adecuado de la tecnología para potenciar el aprendizaje significativo, así como de la integración tecnológica eficiente a procesos educativos.
Cabe recordar que esta forma de educación fue adoptada de manera masiva a nivel mundial tras la pandemia por el Covid-19, pero su origen se remonta a décadas atrás con el desarrollo de tecnologías educativas. “Universidades como el MIT y Harvard ya exploraban este modelo desde los años 2000 con el surgimiento de los MOOCs (Cursos Masivos Abiertos en Línea), los cuales marcaron un precedente en la digitalización de la educación”, indica Quispe.
Estudios realizados por The Research Institute of America sostienen que los estudiantes que aprenden en un entorno híbrido tienden a retener entre un 25% y un 60% más de información en comparación con los métodos tradicionales de enseñanza. Esto se debe a la combinación de elementos visuales, auditivos e interactivos que refuerzan el aprendizaje y permiten que los estudiantes revisen los materiales a su propio ritmo.
En la misma línea, una encuesta de Education Week da cuenta que el 73% de los docentes que han implementado modelos híbridos reportan una mayor participación de sus estudiantes en comparación con las clases completamente presenciales.
Quispe explica que “esto se debe a que el acceso a recursos digitales y la posibilidad de aprender de forma autónoma motivan a los estudiantes a involucrarse más activamente en su proceso educativo”.
Ventajas de la educación híbrida
La adopción de la educación híbrida conlleva múltiples beneficios. Quispe menciona cuatro:
- 1. Flexibilidad: los estudiantes pueden gestionar su tiempo y ritmo de aprendizaje, accediendo a materiales en línea según su conveniencia.
- 2. Accesibilidad: facilita la participación de personas que, por razones geográficas o de tiempo, no podrían asistir a clases presenciales de manera regular.
- 3. Desarrollo de competencias digitales: el uso de plataformas y herramientas tecnológicas enriquece las habilidades digitales de los estudiantes, esenciales en el siglo XXI.
- 4. Personalización del aprendizaje: permite adaptar los contenidos y metodologías a las necesidades individuales de cada estudiante, promoviendo un aprendizaje más efectivo.
Desafíos y consideraciones
A pesar de sus múltiples beneficios, según Quispe, la educación híbrida también enfrenta desafíos:
- 1. Brecha digital: no todos los estudiantes tienen acceso a dispositivos o conexiones a internet de calidad, lo que puede generar desigualdades en el aprendizaje.
- 2. Formación docente: es esencial que los educadores estén capacitados para manejar herramientas digitales y diseñar estrategias efectivas de enseñanza en línea.
- 3. Interacción social: aunque la educación en línea ofrece flexibilidad, la interacción cara a cara es fundamental para el desarrollo de habilidades socioemocionales.
Es crucial que las instituciones educativas aborden estos desafíos para garantizar una implementación efectiva del modelo híbrido.
La educación híbrida representa una evolución natural del sistema educativo, integrando las ventajas de la presencialidad y la virtualidad. La tendencia global indica que la educación híbrida se consolidará como el modelo predominante en el futuro, con estrategias innovadoras y un compromiso con la calidad educativa que respondan a las demandas del mundo moderno.