De la tienda al algoritmo: cómo las RRSS y la IA transforman hábitos de consumo

Por Lily Zurita Zelada

El comercio ya no es lo que era hasta hace una década. Con la irrupción de las redes sociales y la inteligencia artificial (IA), los hábitos de compra cambiaron radicalmente. Hoy en día, los consumidores ya no dependen de escaparates físicos ni de asesores comerciales en tienda, porque las decisiones de compra están mediadas por algoritmos, recomendaciones personalizadas y publicidad segmentada en plataformas digitales.

El e-commerce ha representado un cambio significativo a nivel mundial y tiene su mayor boom después de la pandemia por el Covid-19, señala Irving Ruiz Solís, docente de la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz. 

«En 2019, el e-commerce representaba aproximadamente el 30% del movimiento económico a nivel mundial. En 2024, alcanzó los 6 billones de dólares en PIB, gracias a la facilidad de acceso a dispositivos móviles y a internet», puntualiza.

Redes sociales: el nuevo escaparate comercial

Los consumidores de hoy, especialmente millennials y centennials, ya no necesitan tocar ni ver físicamente un producto antes de comprarlo. La confianza se ha desplazado hacia las opiniones de influencers, la experiencia del usuario y la capacidad de las plataformas para mostrar productos con una calidad visual envolvente.

«Los negocios se están adaptando a estas nuevas maneras de comercialización», explica Ruiz y agrega que «los lives (transmisiones en vivo) en redes sociales permiten que los compradores vean de mejor manera los productos, mientras que la inteligencia artificial hace que la experiencia de compra sea más inmersiva y personalizada».

Este fenómeno se hace más evidente en TikTok, Instagram y Facebook, donde los emprendimientos han encontrado en las transmisiones en vivo una forma efectiva de conectar con el público. 

“La interacción en tiempo real genera confianza y acelera las decisiones de compra”, señala el experto.

Personalización y algoritmos: la revolución del big data

En la actualidad, cada interacción digital deja un rastro que es aprovechado por los algoritmos para entender mejor a los consumidores. Desde los segundos que un usuario se detiene en un video hasta los productos que busca, todo se convierte en datos que optimizan la experiencia de compra. 

«El e-commerce se alimenta de big data», afirma Ruiz y «esos pequeños segundos en los que ampliamos una imagen o nos detenemos a ver un video hacen que el algoritmo conecte al vendedor con el consumidor de manera personalizada».

La inteligencia artificial ha llevado esta personalización a un nivel sin precedentes. Por ejemplo, si una persona embarazada empieza a buscar información sobre maternidad, las plataformas automáticamente le mostrarán anuncios y productos relevantes para ella, desde clínicas privadas especializadas en ginecología y obstetricia hasta tiendas de ropa de bebé cercanas a la zona donde vive. 

«La publicidad digital ya no es genérica, ahora está diseñada para responder a nuestras necesidades específicas, casi antes de que las verbalicemos», comenta el experto en project management o gestión de proyectos.

Bolivia y los desafíos del e-commerce

El comercio electrónico en Bolivia ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años. Sin embargo, según Ruiz, aún existen barreras que se deben superar, como el de la bancarización, ya que en el país no todos tienen una tarjeta de débito o crédito, lo que todavía dificulta las compras en línea.

Otra problemática clave es la confianza del consumidor. Ruiz afirma que en Bolivia, aún no contamos con normativas claras sobre el comercio electrónico, lo que genera inseguridad en los compradores. 

«Necesitamos regulaciones que protejan tanto a los consumidores como a los vendedores, para consolidar un ecosistema de e-commerce más seguro y confiable», asegura.

El futuro de las compras está a un clic

El impacto del comercio electrónico en nuestra vida diaria es innegable. Cada vez más personas realizan compras en línea desde la comodidad de sus dispositivos móviles. 

Si bien el comercio tradicional no ha desaparecido, pero ha tenido que adaptarse. La digitalización ya no es una opción, sino una necesidad para quienes desean competir en este nuevo ecosistema. 

«Los ingenieros comerciales de hoy deben estar preparados para leer al consumidor y aprovechar las nuevas tecnologías. Las inteligencias artificiales han cambiado la forma en que compramos y vendemos, y esto es solo el comienzo», concluye Ruiz.

Con un panorama hiperconectado y en constante evolución, las empresas y los consumidores deben aprender a navegar en un mundo donde la pantalla es el nuevo escaparate y la inteligencia artificial, el nuevo asesor de compras.

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