Computación cuántica: qué es, cómo funciona y el futuro que ya comienza a impactar en Bolivia
La computación cuántica se perfila como una de las tecnologías más disruptivas del siglo XXI, con el potencial de transformar industrias enteras y redefinir la forma en que se procesa la información. Con una capacidad teórica de procesamiento que supera por mucho a la computación tradicional, esta nueva tecnología permitiría solucionar problemas complejos y mejorar la vida de millones de personas.
A diferencia de la computación clásica, basada en bits que representan valores de 0 o 1, la computación cuántica opera con qubits, unidades capaces de existir en múltiples estados simultáneamente. “La computación cuántica es una nueva forma de procesar datos que usa lo más básico de cómo funciona nuestro universo, la física cuántica”, explica el investigador boliviano Omar Bacarreza quien ofreció una explicación clara sobre sus fundamentos, avances y posibles aplicaciones, destacando su relevancia para países como Bolivia en una reciente master class dictada en la Universidad Franz Tamayo (Unifranz),
Uno de estos principios es la superposición, que permite a un qubit representar varias combinaciones al mismo tiempo. Para ilustrarlo, el experto recurrió a una analogía: “La moneda no es cara ni cruz, es ambas a la vez”. Este fenómeno, junto con la interferencia cuántica y el entrelazamiento, permite que las computadoras cuánticas exploren múltiples soluciones de manera simultánea, alcanzando velocidades exponenciales en ciertos tipos de problemas.
“El futuro en realidad ya no es binario”, afirmó Bacarreza durante su exposición, subrayando que este cambio de paradigma marcará una nueva etapa en la evolución tecnológica. Sin embargo, también aclaró que esta tecnología no reemplazará a la computación tradicional, sino que trabajará de forma complementaria. “Una computadora cuántica no reemplazará a la clásica, sino que la complementará”, señaló.
Actualmente, el desarrollo de la computación cuántica enfrenta importantes desafíos. Las máquinas disponibles son aún limitadas y sensibles al ruido, lo que dificulta la estabilidad de los cálculos. Aunque en las últimas décadas se ha avanzado de uno a miles de qubits, todavía se necesitan millones para aplicaciones prácticas a gran escala. Este salto representa un reto de ingeniería significativo que involucra nuevos materiales, sistemas de corrección de errores y mayor escalabilidad.
A pesar de estas limitaciones, las aplicaciones potenciales son amplias. En criptografía, por ejemplo, permitiría desarrollar sistemas de seguridad más robustos o descifrar métodos actuales. En el ámbito científico, facilitaría la simulación de moléculas complejas, acelerando el descubrimiento de nuevos medicamentos. En la industria, optimizaría procesos logísticos y productivos, mientras que en energía contribuiría a mejorar la distribución y eficiencia de redes eléctricas.
Para Bolivia, estas posibilidades abren un campo de oportunidades estratégicas. Durante la master class, se destacó que la computación cuántica podría aplicarse en agricultura para desarrollar cultivos más resistentes a sequías y plagas, en la industria para optimizar procesos y en energía para avanzar hacia sistemas más eficientes y sostenibles. Estas aplicaciones podrían tener un impacto directo en sectores clave del desarrollo económico del país.
Otro aspecto relevante es la convergencia entre la computación cuántica y la inteligencia artificial. Bacarreza explicó que ambas tecnologías pueden potenciarse mutuamente: la IA puede ayudar a corregir errores en sistemas cuánticos, mientras que la computación cuántica podría acelerar el procesamiento de grandes volúmenes de datos, impulsando nuevas capacidades en aprendizaje automático.
El crecimiento del sector refleja su importancia estratégica. Actualmente valorado en alrededor de 2 mil millones de dólares, el mercado de la computación cuántica podría superar los 30 mil millones en los próximos años, impulsado por inversiones gubernamentales y privadas que buscan liderazgo tecnológico global.
La master class en Unifranz no solo permitió acercar estos conocimientos a estudiantes bolivianos, sino que también evidenció la necesidad de formar talento local en áreas emergentes. En un contexto global cada vez más competitivo, la comprensión de tecnologías como la computación cuántica será clave para aprovechar sus beneficios.
La actividad también se enmarca en los esfuerzos académicos por conectar a los estudiantes con tendencias globales. Iván Menacho, asesor de movilidad estudiantil de Unifranz, subraya la importancia de este tipo de iniciativas.
«Unifranz impulsa y realiza acciones que promuevan la internacionalización y como bien saben el día de hoy vamos a llevar a cabo la master class. Entonces, los invitamos a que puedan aprovechar este espacio para enriquecerse de conocimientos», indicó.
En definitiva, aunque aún se encuentra en una etapa de desarrollo, la computación cuántica ya está sentando las bases de una revolución tecnológica. Su impacto futuro dependerá no solo de los avances científicos, sino también de la capacidad de países como Bolivia para integrarse a esta transformación a través de la educación, la investigación y la innovación.