Baja autoestima a pesar de los triunfos ¿Qué es el síndrome del impostor?

Baja autoestima a pesar de los triunfos ¿Qué es el síndrome del impostor?

Por Manuel Filomeno

Un trabajo estable, un alto cargo, un buen sueldo, responsabilidades y beneficios, una persona puede tener todo esto y más, pero aún sentirse como un fraude, tener una baja autoestima y “temer ser descubierto” como un impostor.

El síndrome del impostor es un trastorno más común de lo que se podría esperar, ya que, de acuerdo las estadísticas, siete de cada 10 personas lo han sufrido alguna vez en su vida, pero ¿Cómo se explica?

“El síndrome del impostor es un fenómeno psicológico de percepción distorsionada de uno mismo de ‘no merecer un reconocimiento, ni por él ni por otras personas’ que se basa en la incapacidad de asimilar los logros conseguidos y está relacionado a sentimientos de valoración disminuida, la persona se subestima o minimiza los éxitos que pueden ser significativos” señala la psicóloga Grisel Consuelo Medina, docente de la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz. 

De acuerdo con la profesional, entre las características centrales de este síndrome, se enfatiza la desconfianza de sí mismo, ya que las personas que lo experimentan no perciben que sus logros sean fruto de sus habilidades o competencias, sino que los atribuyen a otros motivos como ser la suerte y esto hace lo que los lleva a experimentar una sensación de inseguridad o temor a ser descubiertos como un fraude.

“Siempre miraba por sobre mi hombro, esperando que llegue mi jefe y me exponga como un fraude, pero nunca paso, hasta fui felicitado por mi trabajo, aunque, a mi parecer, no pasaba de mediocre. Ese temor, todos los días, ese temor de ser descubierto por aparentar ser algo que no soy no me dejaba dormir”, expresa Susana, una contadora de 38 años.

Medina, indica que, si bien el trastorno es más frecuente en los ambientes laborales, se manifiesta en todos los espacios de la vida, pero empeora en los más competitivos.

“Se manifiesta en todos los entornos, pero empeora en los competitivos, pues a través de su falla de autopercepción uno puede auto sabotearse, en el trabajo por ejemplo pueden dedicar tiempo innecesario a tareas para evitar cualquier error, evitar tomar nuevos proyectos o asumir roles desafiantes por miedo a ser incompetentes”.

Por ejemplo, explica la psicóloga, en el ámbito educativo el estudiante puede mostrarse actitudes de evitación en asumir tareas académicas por miedo al fracaso y a no cumplir con sus propias expectativas suelen compararse continuamente con sus compañeros, creyendo que los demás son más inteligentes o más capaces, lo que intensifica no reconocimiento de capacidad. Se autoexige para tener una validación, pero con perfil bajo.

Esto puede causar, por ejemplo, el abandono de la escuela o la universidad, debido a la negativa autopercepción y a la sensación de que no se podrán alcanzar las metas académicas propuestas.

Asimismo, explica Medina, en situaciones de éxito personal o afectivo, puede que no merezcan la felicidad o que, eventualmente, serán descubiertas como personas no merecedoras. Obviamente está relacionada a niveles elevados de ansiedad y estrés debido a la constante presión autoimpuesta para demostrar su valor y relacionada a la baja autoestima.

Unifranz
¿Cuáles son los factores que contribuyen a la aparición de este trastorno?

Inseguridad y dudas

Pero ¿Cuáles son los factores que contribuyen a la aparición de este trastorno?

Medina señala que entre los factores que predisponen la aparición del síndrome en una persona se encuentran la inseguridad y dudas de sus capacidades y esfuerzos.

“Por ello tienden a mostrar actitudes como la comparación constante basados en compararse con sus pares, percibiendo a los demás como más competentes, lo que refuerza su sensación de ser un impostor”.

De la misma manera, la experta indica que las personas que experimentan este trastorno tienden a relacionarse con una actitud de autocrítica continua y búsqueda de perfección que siempre va oscilando hacia un reproche de no merecimiento, o la sensación de que la persona no alcanzó su capacidad.

“Esto puede estar relacionado con una dificultad de construir su autovaloración y estima, en ocasiones pueden afectar las personas (padres o familiares e incluso maestros) que refuerzan las altas expectativas y exigencias como parámetros altos, esta internalización hace que en la adultez se vuelva un rasgo cíclico que puede afectar su autoconfianza y perpetuando la sensación de ser un fraude”, expresa Medina.

También puede deberse a la necesidad excesiva de aprobación pueden sentir que nunca están a la altura puede también estar asociada a alguna experiencia pasada de fracaso, críticas severas o situaciones en las que la persona se haya sentido menos.

“Es importante destacar que estos factores interactúan de manera compleja y que la aparición del síndrome del impostor puede variar según la persona y el contexto”, agrega la profesional.

Medina indica que, para mejorar y salir de este síndrome es importante que la persona tome conciencia de sus habilidades, logros y experiencias, cambie de percepción y reconozca desde pequeños logros para afianzar la autoestima.

Unifranz
Las personas que experimentan este trastorno tienden a relacionarse con una actitud de autocrítica continua

“El primer paso es reconocer qué pensamientos son equivocados, evitar pensamientos negativos de uno mismo, dejar de temer al fracaso ya que puede ser una oportunidad de aprendizaje y crecimiento. Establecer metas alcanzables y evitar la autocrítica”.

Asimismo, la persona que tenga este padecimiento puede buscar la ayuda de un psicólogo, que es la persona idónea para ayudarlo a vencer sus inseguridades y alcanzar un autoconocimiento pleno.

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