Cocapata: el sueño turístico que nace desde las aulas de Unifranz

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Alumnos de Ingeniería Comercial de Unifranz exponen el proyecto turístico en la Gobernación de Cochabamba

Hay lugares en Bolivia que guardan secretos de una belleza casi insolente. Cascadas que caen como hilos de plata desde cien metros de altura, lagunas que reflejan el cielo como espejos olvidados por los dioses, pinturas rupestres que susurran historias de civilizaciones ancestrales. Cocapata es uno de esos lugares. Y sin embargo, permanece invisible, como un tesoro enterrado que espera manos pacientes para ser desenterrado.

Esas manos llegaron en forma de estudiantes. Jóvenes de sexto semestre de Ingeniería Comercial de Unifranz que entendieron algo fundamental: el conocimiento -solo cobra sentido cuando se ensucia las botas, cuando baja de las aulas y camina los 124 kilómetros que separan Cochabamba de esta localidad de más de 19 mil almas que viven entre montañas, valles y trópico, según el Censo 2024 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Durante meses, estos estudiantes investigaron, caminaron, conversaron, escucharon. Descubrieron que Cocapata no carece de atractivos —tiene más de cien lagunas naturales en Altamachi, cascadas imponentes como la de Kalahuanca, vestigios de civilizaciones en Incacasani—. Lo que falta es gestión. No existe un canal oficial de reservas, no hay paquetes turísticos claros, reina el desorden en cupos y hospedajes, la visibilidad digital es casi nula. Es como tener una sinfonía completa, pero sin director de orquesta.

El despertar económico del turismo boliviano

Una de las bellas cataratas que luce en Cocapata

En 2024, Bolivia recibió más de 984.000 turistas internacionales, quienes generaron aproximadamente 736,6 millones de dólares, consolidando al sector como uno de los pilares económicos más importantes del país, según el ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Néstor Huanca. El turismo genera más puestos de trabajo que la minería e hidrocarburos juntos, y su efecto multiplicador impacta directamente en la gastronomía, hotelería, artesanías, transporte y construcción.

Dentro de este panorama nacional, siguiendo el reporte del Ministerio de Desarrollo, el turismo comunitario emerge como una alternativa transformadora. Esta modalidad genera entre 15 y 20 millones de dólares cada año, aunque representa apenas el 10% del total del sector turístico. Sin embargo, su potencial es enorme: beneficia directamente a las economías locales, preserva identidades culturales y promueve la conservación ambiental mientras crea oportunidades dignas para las comunidades.

Fomentar el Turismo Comunitario

Los estudiantes de Unifranz identificaron los problemas que impiden el desarrollo turístico en Cocapata

Siguiendo esa filosofía de ensuciarse los zapatos para limpiar el futuro, los jóvenes de Unifranz viajaron hasta los 3.190 metros de altura para investigar, sentir y proponer. El resultado es un Modelo de Gestión del Turismo Comunitario presentado recientemente en la Gobernación, que busca convertir esos paisajes en una economía digna y propia para sus más de 19.000 habitantes.

«Ver el entusiasmo de los estudiantes cuando comprueban que lo que aprenden en las aulas se plasma en la vida real y cotidiana de las comunidades es extraordinario», afirma Diego Delgadillo, director de la carrera de Ingeniería Comercial de Unifranz. «Bolivia está despertando al turismo y la gastronomía, y esto supone también un compromiso del Gobierno nacional y de las autoridades departamentales y municipales para invertir los recursos pertinentes. El turismo y la gastronomía son generadores genuinos de desarrollo».

Ahora Cocapata podrá tejer su propia economía desde sus raíces, desde su identidad, desde sus paisajes que quitan el aliento. El proyecto no solo contempla la organización de rutas turísticas y la profesionalización de servicios, sino también la capacitación de guías locales, la creación de sistemas de reservas digitales y el fortalecimiento de emprendimientos gastronómicos y artesanales que rescaten la identidad cultural de la región.

De las aulas a la transformación social

Los ríos abundan en los alrededores de Cocapata

El proyecto fue presentado en la Gobernación de Cochabamba. Ahí, en ese acto formal, se materializó la filosofía que guía a Unifranz: aprender haciendo, para aplicarlo a la realidad cotidiana. Porque la educación que no transforma es solo ruido, y estos estudiantes eligieron ser música.

El modelo propuesto incluye estrategias concretas de marketing digital, diseño de paquetes turísticos diferenciados según perfiles de visitantes, sistemas de gestión ambiental para preservar los atractivos naturales, y mecanismos de distribución equitativa de beneficios económicos entre las familias locales. Todo esto respaldado por un análisis exhaustivo del mercado turístico regional y nacional.

«Este tipo de proyectos demuestran que cuando la academia se compromete con la realidad social, el impacto es tangible», añade Delgadillo. «Nuestros estudiantes no solo están aprendiendo teorías de gestión empresarial, están cambiando vidas, están construyendo futuro».

El camino hacia un nuevo destino

Impulso al turismo comunitario.
Cocapata ahora potenciará el turismo comunitario

Cocapata ahora tiene una oportunidad. Los jóvenes le entregaron las herramientas, el diagnóstico, la propuesta. Ahora depende de las autoridades, de la comunidad, de todos nosotros que amamos este país, dar el siguiente paso.

Con el apoyo institucional adecuado y la inversión en infraestructura básica —caminos, señalización, conectividad—, Cocapata podría sumarse al circuito de turismo comunitario que ya beneficia a 22 áreas protegidas en todo el país. El potencial está ahí: la belleza natural es indiscutible, la riqueza cultural es profunda, y ahora, gracias al trabajo de estos estudiantes, existe también un plan de gestión profesional.

En Unifranz, el aula es Bolivia entera, y hoy, gracias a ese esfuerzo, Cocapata está a un paso de dejar de ser un secreto para convertirse en nuestro próximo gran destino. Un destino donde cada visitante no solo descubrirá paisajes inolvidables, sino que contribuirá directamente al desarrollo de las familias que han cuidado estos tesoros durante generaciones.

El turismo comunitario no es solo una alternativa económica: es una forma de desarrollo que respeta, preserva y dignifica. Y en Cocapata, gracias a la visión y el compromiso de jóvenes universitarios, ese sueño está comenzando a hacerse realidad.

Jóvenes de sexto semestre de Ingeniería Comercial de Unifranz que elaboraron el proyecto de impulso al turismo comunitario en Cocapata

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