Salud metabólica: qué es, por qué es clave para prevenir enfermedades crónicas y cómo cuidarla

La salud metabólica se ha convertido en uno de los principales indicadores del bienestar general de las personas y en un eje central de la medicina preventiva. Su importancia radica en que un metabolismo sano reduce de forma significativa el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, las patologías cardiovasculares y el síndrome metabólico, condiciones que hoy afectan a millones de personas en el mundo.

“La salud metabólica se refiere al adecuado funcionamiento de los procesos mediante los cuales el organismo transforma los alimentos en energía, regula la glucosa en sangre, mantiene niveles saludables de lípidos y controla la presión arterial. Cuando estos mecanismos se alteran, se abre la puerta a una serie de enfermedades que deterioran progresivamente la calidad de vida”, explica Álvaro Eyzaguirre, médico cirujano y docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz)

¿Qué condiciones están relacionadas con la salud metabólica?

Una mala salud metabólica suele manifestarse a través de un conjunto de trastornos conocidos como síndrome metabólico, que incluye obesidad abdominal, resistencia a la insulina, niveles elevados de glucosa en sangre, hipertensión y alteraciones del colesterol y los triglicéridos. 

“Estas afecciones, cuando se presentan de manera conjunta, incrementan de forma considerable el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal y diabetes tipo 2”, advierte Eyzaguirre.

La obesidad es uno de los principales detonantes de la disfunción metabólica. Su origen es multifactorial y está relacionado con el sedentarismo, una alimentación poco saludable, el consumo excesivo de alcohol y tabaco, el estrés y la falta de sueño de calidad. En América Latina, y particularmente en Bolivia, los índices de sobrepeso y obesidad continúan en ascenso, lo que convierte a la salud metabólica en un desafío de salud pública urgente.

Avances médicos y nuevas oportunidades

En los últimos años, la medicina ha logrado avances significativos en el tratamiento de las enfermedades metabólicas. Eyzaguirre destaca la aparición de nuevos fármacos para la diabetes tipo 2, como los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2) y los agonistas del GLP-1, que no solo ayudan a controlar la glucosa, sino que también favorecen la pérdida de peso y protegen el sistema cardiovascular y renal.

A ello se suman las cirugías metabólicas, como el bypass gástrico, que han demostrado una efectividad superior al 90% en el control de las hiperglucemias posteriores en pacientes con diabetes mellitus tipo 2. Estos tratamientos, combinados con cambios en el estilo de vida, ofrecen nuevas posibilidades para mejorar o incluso revertir algunas complicaciones metabólicas.

Mantener una buena salud metabólica no solo implica evitar enfermedades, sino también preservar la autonomía, la movilidad y el bienestar emocional. Las personas con alteraciones metabólicas suelen enfrentar limitaciones físicas, dependencia para actividades cotidianas y un impacto negativo en su autoestima y salud mental.

“El síndrome metabólico puede llegar a ser altamente limitante, afectando incluso la capacidad de movimiento y la independencia de la persona”, señala Eyzaguirre, quien subraya que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva frente a estas patologías.

Consejos clave para una buena salud metabólica

Según el especialista, adoptar hábitos saludables desde edades tempranas es fundamental. Entre las principales recomendaciones destacan:

  • Tomar agua pura diariamente.
  • Mantener una dieta equilibrada y lo más natural posible.
  • Conservar un peso saludable.
  • Realizar actividad física de forma diaria.
  • Evitar el consumo de tabaco.
  • Reducir la ingesta de bebidas alcohólicas.
  • Dormir al menos seis horas de sueño reparador.

Además, el apoyo familiar y social cumple un rol decisivo en la adherencia a los tratamientos y en la consolidación de cambios sostenibles en el estilo de vida.

La salud metabólica, concluye Eyzaguirre, no depende únicamente de medicamentos o procedimientos médicos, sino de un compromiso integral que involucra educación, prevención y decisiones cotidianas. Cuidarla hoy es una inversión directa en una vida más larga, activa y saludable.

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