Meningitis, una infección contagiosa que puede ser mortal si no se la trata a tiempo

Meningitis, una infección contagiosa que puede ser mortal si no se la trata a tiempo

En los últimos días, dos casos de meningitis han puesto en alerta al sistema sanitario de Santa Cruz que, además de los brotes de coqueluche, ahora también lidia con esta infección altamente transmisible.

Carmen Bucett, docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, explica que la meningitis es una inflamación e infección de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal.

“La meningitis tiene múltiples causas. Las más comunes son las infecciones por bacterias, virus y hongos”, indica la académica. La mayoría de estas infecciones se transmite entre personas, aunque los traumatismos, el cáncer y los medicamentos también provocan un pequeño número de casos.

A principios de junio de este año, sin previa valoración médica, Guadalupe inició tratamiento con antibióticos por una infección urinaria que la aquejaba. Los medicamentos los compró, sin prescripción médica, en una farmacia cerca de su casa. Una semana después, sintió que la cabeza le estallaba y empezó a tomar calmantes para bajar el dolor, suponiendo que se trataba de una migraña.

Su mamá cuenta que, luego de llamarla infinidad de veces por teléfono y ante la falta de respuesta, fue a su departamento y la encontró tirada en el piso con un diagnóstico inicial de broncoaspiración y coma diabético. Tras dos semanas de terapia intensiva, la joven falleció. Exámenes de laboratorio dieron cuenta que la causa del deceso se debió a una severa meningitis bacterial adquirida como consecuencia de la infección urinaria mal tratada.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la meningitis es un problema mundial de salud pública ya que se trata de una enfermedad devastadora que causa graves secuelas en los que la padecen. La tasa de letalidad es muy alta. En Latinoamérica, alrededor de una de cada 10 personas que contraen este tipo de meningitis muere y una de cada cinco presenta complicaciones graves.

La meningitis puede ser causada por diversos factores, pero las infecciones son las más recurrentes. La directora de Medicina de Unifranz, Griselda Vargas, explica que las bacterias y los virus pueden ingresar al cuerpo y propagarse a través de la sangre al sistema nervioso central, causando la inflamación de las meninges.

“La forma en que comienza puede variar según la causa, pero generalmente los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor de cabeza intenso, rigidez en el cuello y sensibilidad a la luz. En bebés y niños pequeños, los síntomas pueden ser más sutiles e incluir irritabilidad, letargo y rechazo a comer”, dice.

Para Bucett, los primeros síntomas dependen del agente infeccioso y de la capacidad inmunológica, la edad y las enfermedades de base que tenga el paciente.

Tratamiento

El tratamiento de la meningitis depende de la causa subyacente. En el caso de la meningitis bacteriana, se deben administrar antibióticos de manera urgente para tratar la infección.

En tanto, la meningitis viral generalmente se trata con medidas de apoyo, como descanso, hidratación y medicamentos para aliviar los síntomas. En ambos casos, la hospitalización puede ser necesaria, especialmente si los síntomas son graves.

Un análisis de líquido cefalorraquídeo (que circula entre las cubiertas del cerebro y la médula que en situación normal tiene aspecto claro y transparente) permite diagnosticar un cuadro de meningitis. El mismo se obtiene a través de una punción lumbar.

“El sistema inmunológico (las defensas) juega un papel fundamental en los contagios de meningitis. Está relacionado con la adquisición de infecciones en la cubierta del cerebro y la médula espinal. Generalmente, se origina por la exposición a individuos infectados y el contagio por vía aérea”, puntualiza Bucett.

Consecuencias

Las consecuencias de la meningitis varían de acuerdo al microorganismo causante y al sistema inmunológico (las defensas) de cada persona.

“La meningitis puede tener consecuencias graves y potencialmente mortales si no se trata a tiempo. Las complicaciones pueden incluir daño cerebral, convulsiones, pérdida de audición, problemas de aprendizaje y discapacidades neurológicas. Incluso con tratamiento, algunas personas pueden experimentar efectos a largo plazo, como fatiga crónica o dificultades cognitivas”, explica, por su parte, Vargas.

La meningitis es una condición médica seria que requiere atención inmediata. Si alguien presenta síntomas sospechosos de meningitis, es esencial buscar atención médica de inmediato para un diagnóstico y tratamiento adecuados. La exposición al contagio y un sistema inmunitario debilitado crean condiciones para la instauración de la infección.

“Ciertos grupos de individuos, como los niños, los ancianos, los trasplantados renales, los pacientes portadores de VIH (inmunodeprimidos), los pacientes que se han sometido a una cirugía cerebral son, entre otros, los más susceptibles a desarrollar meningitis si se exponen al microorganismo causante”, puntualiza Bucett.

Transmisión

La vía de transmisión varía según el organismo. La mayoría de las bacterias que causan meningitis, como el meningococo, el neumococo y Haemophilus influenzae, son portadas por los seres humanos en la nariz y la garganta. Se propagan de una persona a otra a través de gotículas respiratorias o secreciones de la garganta. El estreptococo del grupo B suele estar en el intestino o la vagina de los seres humanos y contagiarse de la madre al niño en el momento del parto.

El estado de portador de estos organismos no suele causar síntomas y ayuda a desarrollar inmunidad contra la infección, pero a veces las bacterias invaden el cuerpo, causando meningitis y septicemia.

Prevención

La mejor forma de prevenir la meningitis es a través de las vacunas, contemplados en el esquema nacional de vacunación, que ofrecen protección contra los tipos comunes de meningitis bacteriana y sus cepas más dañinas. No existen vacunas universales.

La meningitis bacteriana y vírica puede contagiarse de una persona a otra por lo que se recomienda:

  • Hablar con el médico o enfermero sobre la toma de antibióticos (si la causa es bacteriana);
  • Lavarse las manos con frecuencia, sobre todo antes de comer;
  • Evitar el contacto íntimo y no compartir vasos, utensilios o cepillos de dientes.

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