La evolución de la estética, tratamientos no invasivos para combatir el envejecimiento

Por Aldo Juan Peralta Lemus

El envejecimiento y el paso de los años es un proceso natural que afecta a todos las personas. En la sociedad actual, donde la juventud y la vitalidad son altamente valoradas, cada vez más personas buscan maneras de ralentizar los efectos visibles. 

De acuerdo con Karla Fernández Ocampo, docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, los procedimientos no invasivos actuales no se limitan solo al tratamiento de las arrugas. 

“Los especialistas de medicina estética manejamos procedimientos que son mínimamente invasivos, el uso de bótox, el uso de ácido hialurónico. Actualmente también se utiliza láser para el tema de eliminación de manchas, estimulación de colágeno, la eliminación de arrugas a cualquier tipo de edad. Al igual que mejorar la aparición de arrugas, líneas de expresión o mejorar el aspecto de las cicatrices”, sostiene Fernández.

Los métodos no invasivos son aquellos que no requieren internación, no requieren anestesia y no requieren un procedimiento médico elaborado. A diferencia de los procedimientos médicos invasivos, que son aquellos que requieren de un cirujano. Como explica la docente de medicina “Se necesita personal que esté capacitado. Entre estos generalmente están cirujanos plásticos, se necesita también de un equipo a cargo del anestesiólogo porque el paciente tiene que ser sometido a anestesia”.

Estos tratamientos no invasivos surgen como una alternativa estética y efectiva frente a los procedimientos quirúrgicos, ofrecen resultados positivos sin pasar por el quirófano, ni los riesgos y tiempos de recuperación asociados con la cirugía. Son algunos de los beneficios de estos tratamientos para combatir los signos del envejecimiento.

El bótox es, sin duda, uno de los tratamientos más conocidos en la medicina estética. Este procedimiento consiste en la inyección de una toxina botulínica que relaja los músculos responsables de la formación de arrugas, especialmente en áreas como la frente, el entrecejo y las patas de gallo. El resultado es una piel más lisa, fresca y relajada, con un aspecto rejuvenecido y natural.

Por otro lado, el ácido hialurónico es utilizado principalmente para rellenar arrugas y restaurar el volumen perdido en áreas como los pómulos, labios y surcos nasogenianos. Este compuesto también se utiliza para hidratar la piel, proporcionando un efecto luminoso y de frescura. A diferencia de otros tratamientos, el ácido hialurónico tiene la ventaja de ser biocompatible con el cuerpo, lo que lo hace adecuado para una amplia variedad de personas.

Tecnología al servicio de la estética

Otro de los avances más destacados en la medicina estética son los tratamientos con láser, que ofrecen soluciones eficaces para diversos problemas de la piel. El láser puede utilizarse para la eliminación de manchas solares, cicatrices de acné, arrugas finas y para estimular la producción de colágeno, lo que mejora la firmeza y elasticidad de la piel.

El láser actúa desintegrando las células pigmentadas de la piel sin dañar la capa superficial. En pocas sesiones, los pacientes pueden ver una mejora significativa en la apariencia de su piel, logrando una tonalidad más uniforme y luminosa. Este tipo de tratamientos se han convertido en una solución efectiva para eliminar estas manchas de manera rápida y segura.

Otro de los tratamientos no invasivos más avanzados se encuentran las técnicas de microagujas y radiofrecuencia. Ambos procedimientos buscan estimular la regeneración celular y la producción de colágeno, pero a través de diferentes métodos.

Las microagujas, también conocidas como dermaroller, crean microcanales en la piel que estimulan la renovación celular y mejoran la absorción de productos tópicos. Este tratamiento es efectivo para tratar arrugas, cicatrices de acné y otros signos de envejecimiento.

La radiofrecuencia, por su parte, utiliza ondas electromagnéticas para calentar las capas profundas de la piel, estimulando la producción de colágeno y mejorando la firmeza. Este tratamiento no solo es eficaz para reducir arrugas, sino también para combatir la flacidez, proporcionando un efecto lifting no quirúrgico.

Una de las grandes ventajas de los tratamientos no invasivos es su adaptabilidad a diferentes tipos de piel y edades. Desde personas jóvenes que buscan prevenir el envejecimiento prematuro hasta quienes ya presentan signos visibles de envejecimiento, estos procedimientos ofrecen opciones personalizadas para cada paciente.

La versatilidad de los tratamientos no invasivos permite atender una amplia gama de necesidades estéticas, desde la atención para mejorar los signos del envejecimiento, o eliminación de arrugas, hasta la mejora de la textura y luminosidad de la piel. Esto ha permitido que más personas, hasta jóvenes, se sientan cómodas con su aspecto físico, sin necesidad de recurrir a procedimientos quirúrgicos más invasivos.

La medicina estética ha evolucionado para convertirse en una herramienta poderosa para aquellos que desean mejorar su apariencia, retrasando los efectos del envejecimiento de manera efectiva y natural. Con la ayuda de especialistas capacitados, los tratamientos no invasivos se presentan como una alternativa atractiva para quienes buscan un rejuvenecimiento sin complicaciones.

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