Herpes zóster, una enfermedad viral dolorosa pero controlable

Herpes zóster, una enfermedad viral dolorosa pero controlable

Por Lily Zurita

El herpes zóster, conocido popularmente como «culebrilla», es una infección viral que puede ser extremadamente dolorosa y causar complicaciones severas en las personas que la padecen. 

Esta enfermedad es causada por la reactivación del virus varicela-zóster (VVZ), el mismo virus responsable de la varicela. Después de una infección primaria de varicela, el virus permanece latente en los ganglios sensoriales de la raíz dorsal, y puede reactivarse años más tarde bajo ciertas condiciones.

La reactivación del virus varicela-zóster se asocia con varios factores de riesgo, incluyendo la inmunosupresión, el envejecimiento y el estrés, señala la directora de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, Griselda Vargas. 

“Estos factores pueden debilitar el sistema inmunológico, permitiendo que el virus se reactive y cause inflamación de los nervios periféricos y la piel en la distribución del nervio afectado. Esta reactivación resulta en la erupción característica y el dolor neuropático asociado con el herpes zóster”, dice la médico.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque las causas de su reaparición son desconocidas, no todas las personas que hayan contraído varicela desarrollan herpes zóster.

Síntomas y manifestaciones

El herpes zóster puede manifestarse en cualquier parte del cuerpo, siguiendo la distribución dermatómica del nervio sensorial afectado. 

Las localizaciones más comunes son el tórax y la cara. La erupción sigue el trayecto de los nervios periféricos, comenzando como vesículas dolorosas que evolucionan a costras. Además del dolor y la erupción cutánea, los pacientes pueden experimentar fiebre, malestar general y sensaciones de ardor o picazón en las áreas afectadas.

Vargas explica que los principales síntomas que caracterizan a esta enfermedad viral incluyen:

  • Dolor neuropático, que puede preceder a la erupción.
  • Erupción cutánea vesicular unilateral y dolorosa.
  • Prurito, fiebre, malestar general y cefalea.
  • En casos graves, complicaciones como neuralgia postherpética, queratoconjuntivitis y afectación visceral pueden ocurrir

“La fase aguda de la enfermedad dura, aproximadamente, de dos a cuatro semanas. La duración del dolor puede extenderse mucho más tiempo en casos de neuralgia postherpética, donde el dolor persiste más de 90 días después de la resolución de la erupción”, aclara Vargas.

Complicaciones

Aunque raramente es mortal, el herpes zóster puede llevar a complicaciones serias, especialmente en individuos inmunocomprometidos. 

Entre las complicaciones se incluyen infecciones bacterianas secundarias, encefalitis (inflamación del cerebro), mielitis (inflamación de la médula espinal) y afectación ocular grave que puede llevar a la pérdida de visión. 

Un manejo adecuado y temprano es crucial para prevenir estas complicaciones y aliviar los síntomas.

El tratamiento contra el herpes zóster incluye:

  • Antivirales (aciclovir, valaciclovir, famciclovir) administrados preferentemente dentro de las primeras 72 horas de la aparición de las lesiones para reducir la severidad y duración de los síntomas.
  • Analgésicos y antiinflamatorios para el manejo del dolor.
  • Corticosteroides en casos seleccionados para reducir la inflamación.
  • Medidas tópicas para aliviar el prurito y prevenir infecciones secundarias 

Adicionalmente, se pueden aplicar algunos consejos caseros para contrarrestar sus efectos dolorosos:

  • Aplicar compresas frías y húmedas en la zona afectada para reducir el dolor y la inflamación.
  • Mantener la piel limpia y seca.
  • Utilizar lociones de calamina para aliviar el prurito.
  • Tomar baños de avena coloidal para calmar la piel.
  • Usar ropa holgada y de algodón para minimizar la irritación de la piel 

Prevención y vacunación

La prevención del herpes zóster es posible a través de la vacunación. Se recomienda altamente la vacuna contra el herpes zóster para personas mayores de 50 años y aquellas con sistemas inmunológicos debilitados. 

La vacunación ayuda a reducir tanto la incidencia como la severidad de la enfermedad y sus complicaciones. 

Para Vargas, “la vacuna ayuda a reducir la incidencia y severidad de la enfermedad y sus complicaciones. Consultar con un médico sobre la vacunación puede ser una medida preventiva eficaz”.

De forma casera también se puede fortalecer el sistema inmunológico a través de: 

  • Una dieta balanceada rica en frutas, verduras y proteínas.
  • Ejercicio físico regularmente.
  • Adecuado descanso y sueño.
  • Reducir el estrés mediante técnicas de relajación como la meditación y el yoga.
  • Evitar el consumo de tabaco y alcohol.

El herpes zóster es una enfermedad viral que puede causar un dolor significativo y llevar a complicaciones graves, pero con una prevención adecuada y manejo médico oportuno, es posible controlar sus efectos y mejorar la calidad de vida de los afectados.

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