Vender bien no basta: el error financiero que frena a muchos negocios

Por Ricardo Espinoza

Negocios en El Alto
La sostenibilidad de cualquier negocio no depende únicamente de una buena idea o de la pasión de sus emprendedores, sino de la manera en que administran sus recursos.

En ciudades dinámicas y emprendedoras como El Alto, miles de familias construyen su sustento a partir de pequeños negocios. Tiendas, talleres, transporte, comercio y servicios nacen con esfuerzo y visión, y muchos de ellos crecen con el tiempo hasta convertirse en empresas que generan muchas fuentes de empleo y movimiento económico.

En ese camino, la correcta gestión financiera se vuelve fundamental, y es ahí donde la formación profesional en áreas como Contaduría Pública, cobra especial relevancia. Entender cómo ordenar los recursos, interpretar los números y tomar decisiones informadas no solo es una necesidad empresarial, sino también una competencia profesional cada vez más valorada.

“La gestión financiera es, sin duda, el motor de cualquier negocio. Permite a los emprendedores proyectar su crecimiento, identificar riesgos a tiempo y asignar recursos de manera eficiente”, explica Nataly Bruno, docente de la carrera de Contaduría Pública en la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

Bruno señala que la sostenibilidad de cualquier negocio no depende únicamente de una buena idea o de la pasión de sus emprendedores, sino de la manera en que administran sus recursos.

El rol clave de la contaduría en el desarrollo económico

Administrar un negocio no solo implica vender bien o atraer clientes. También exige registrar ingresos y gastos, conocer si realmente se gana o se pierde dinero, planificar inversiones y cumplir responsabilidades tributarias. Sin un orden financiero adecuado, incluso los emprendimientos con mayor potencial pueden enfrentar dificultades.

Por ello, detrás de toda empresa que crece de manera sostenible existen profesionales que ordenan, analizan y proyectan sus finanzas. La contaduría pública no se limita a llevar libros contables; cumple un rol estratégico en la toma de decisiones y en el cumplimiento de la normativa vigente.

En contextos con intensa actividad comercial, como El Alto, la demanda de contadores capacitados es constante. Empresas, instituciones públicas, organizaciones sociales y emprendimientos familiares requieren profesionales que comprendan su realidad económica y los ayuden a planificar su crecimiento.

El trabajo de un contador bien formado impacta directamente en la sostenibilidad de las empresas y en la seguridad económica de las familias.

Una carrera con impacto real en la vida cotidiana

En Unifranz, la formación en Contaduría Pública prepara a los jóvenes para enfrentar escenarios reales. Desde asesorar a pequeños negocios hasta trabajar en empresas consolidadas o desarrollar consultorías propias, el campo laboral es amplio y diverso.

Hoy, además, la carrera incorpora herramientas digitales, sistemas informáticos y análisis financiero, lo que amplía las oportunidades profesionales y permite adaptarse a distintos sectores económicos.

“En Unifranz no sólo preparamos a nuestros estudiantes para ser profesionales altamente competitivos en su campo, sino también para ser agentes de cambio en su comunidad. Nuestros profesionales están equipados con las herramientas necesarias para transformar la economía local, promoviendo una cultura de responsabilidad y sostenibilidad», afirma la decana de Ciencias Económicas y Empresariales de Unifranz El Alto, Marilyn Soria.

La formación académica en esta universidad incluye finanzas personales, contabilidad, gestión económica, ética y tecnología financiera y, algo muy importante, la elección de una de dos menciones de especialización: Gestión Tributaria o Gestión Financiera. El objetivo: que los futuros profesionales desarrollen pensamiento crítico y que lideren procesos de transformación desde sus entornos más cercanos.

Una muestra de ello es el uso de simuladores y el software contable Labsag, un sistema prediseñado en que se desarrollan habilidades contables por equipos, mediante la observación de los resultados de sus decisiones.

Los escenarios son computarizados para acelerar la adquisición de experiencia en la toma de decisiones, este aspecto fomenta el pensamiento analítico y creativo, habilidades fundamentales para los futuros contadores públicos. Es así que el enfoque de «aprender haciendo» se integra de manera sólida en la formación de los estudiantes.

Porque cuando las cuentas están claras, los negocios crecen, las empresas se fortalecen y las familias construyen un futuro con mayor seguridad. Y en ese camino, los contadores públicos se consolidan como profesionales clave para el desarrollo de El Alto y del país.

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