Colegialas inspiran en el mundo de la tecnología

Colegialas inspiran en el mundo de la tecnología

Por Lily Zurita, comunicación Unifranz.

80 estudiantes de secundaria, todas mujeres de entre 14 y 18 años de Santa Cruz, Cochabamba, El Alto y La Paz, inspiran en el mundo de la tecnología, despiertan su interés por la programación y fortalecen la creación de una comunidad de mujeres en tecnología, denominado el Club de Chicas Programadoras, impulsado por la Universidad Franz Tamayo, UNIFRANZ, entre otras instituciones.

¿Usted escuchó hablar del club de chicas programadoras? Con seguridad, no. Se trata de un espacio gratuito para adolescentes de secundaria, ansiosas en aprender programación y conocer más sobre el mágico mundo de la tecnología, pero de la mano de mentores profesionales.  

Solimar Colque Taboada, fundadora y directora del programa de divulgación científica “Nos Gusta La Ciencia” y coordinadora a nivel nacional en el proyecto Club de Chicas Programadoras, informó que el club pretende, además de enseñar a programar, transmitir a las chicas el entusiasmo que hay por la informática gracias al potencial transformador que tiene: “buscamos que desarrollen relaciones de amistad entre ellas y así generar un grupo de apoyo, interés y crecimiento conjunto. Queremos que conozcan casos inspiradores de otras mujeres exitosas en las ciencias de la computación”.

Entre julio y septiembre, las chicas programadoras recibieron clases gratuitas todos los sábados en UNIFRANZ Sede Santa Cruz. Marcelo Pacheco Ustarez, director de la Carrera de Ingeniería de Sistemas de la UNIFRANZ, asegura que el proyecto busca aumentar el conocimiento de jóvenes liderando equipos en tecnología.

“Esto es para mí”

Ariana Miranda tiene 16 años, cursa el quinto grado de secundaria en el colegio Juan Pablo II de la ciudad de Santa Cruz, y es parte del Club de Chicas Programadoras. Cuenta que al conocer la convocatoria para “Chicas programadoras” se imaginó una comunidad de futuras mujeres científicas, o un grupo de chicas formándose para representar a las mujeres en la ciencia y la idea de ser parte de ese grupo la llenó de emoción porque eso es lo que ella quiere para su futuro.

“Este año me interesé en la programación y este programa era justo lo que estaba buscando, entonces vi todos los detalles y dije esto es para mí; decidí aplicar y pasé la etapa de aceptación y aquí estoy. Ahora soy una chica programadora ya graduada”, relató.

Destacó que su experiencia en el club fue valiosa e inolvidable, porque además de aprender sobre programación, conoció a personas que tienen objetivos similares y que apuntan alto, porque pudo elegir de mejor manera la carrera universitaria que seguirá cuando salga bachiller y que, fruto del proyecto, ella diseñó una aplicación que ayuda a reducir los incendios forestales en Bolivia, específicamente en Santa Cruz.

La carrera de Ingeniería en Sistemas de UNIFRANZ –en nueve semestres– forma profesionales multidisciplinarios con una mirada innovadora y transformadora que planean, organizan, dirigen, desarrollan, diseñan, elaboran, programan o mejoran sistemas informáticos. Las menciones y especialización en inteligencia artificial e internet de las cosas, permiten desarrollar habilidades y competencias en nuevas tecnologías y tecnologías emergentes.

El Club de Chicas Programadoras se adentran al mundo de la ingeniería en sistemas en UNIFRANZ Santa Cruz.

Club de Chicas Programadoras

Este club es una organización civil que se inspira en experiencias internacionales para brindar talleres de capacitación en los que pueden participar chicas con cero, poco o mucho conocimiento de informática. En estos espacios se transmite el entusiasmo por la tecnología y el potencial transformador que tiene.

“Muchas de nuestras becarias ingresaron en un mundo desconocido, algunas con miedo, otras con mucha confianza, pero el ser parte de una comunidad de mujeres compartiendo los mismos gustos por la tecnología reforzó la confianza y el compañerismo en ellas”, dijo Colque.

Los Clubes de Chicas Programadoras son espacios de encuentro descontracturados y presenciales, que incentivan la curiosidad y la creatividad de las chicas en temas vinculados a la programación. La currícula incluye temas como HTML, CSS y JavaScript, introducción a Python, aplicaciones híbridas, incluso robótica.

La idea es despertar el interés por la tecnología para que interactúen y trabajen en equipo, tendiendo lazos, formen comunidades y se empoderen mutuamente.  El proyecto se originó en Argentina. En Bolivia, el programa de divulgación científica Nos Gusta La Ciencia logró la autorización para replicarlo en el país, gracias a instituciones como WWF Bolivia y  UNIFRANZ sede Santa Cruz.

 El proyecto acaba de culminar con la presentación de proyectos por parte de las adolescentes. Se espera que en 2023 se pueda replicar con un alcance mayor.  

 

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