Cambio de mentalidad e inversión en educación: claves para la creación de riqueza en Bolivia

La crisis económica en Bolivia alcanzó niveles alarmantes, y las soluciones tradicionales parecen no ser suficientes para revertir la situación. Según el analista financiero Jaime Dunn, el país no solo enfrenta dificultades económicas, sino también una crisis de mentalidad. 

En su análisis, Dunn sostiene que la salida de este estancamiento no depende únicamente de ajustes económicos, sino de un cambio profundo en la forma en que los bolivianos entienden el desarrollo. Su propuesta es clara: en lugar de centrarse en la redistribución de recursos, Bolivia debe enfocarse en la creación de riqueza a través de la inversión en educación y salud. 

“Bolivia ha estado atrapada en una cultura de culpabilización. En lugar de preguntarnos, qué hemos hecho mal, el país suele buscar responsables externos de su crisis”, explica Dunn, quien recientemente brindó la conferencia denominada Programa económico para la creación de riqueza en Bolivia”, evento organizado por la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, en Santa Cruz.

Según el analista, esta mentalidad se ha arraigado profundamente en la sociedad boliviana, desde el gobierno hasta las familias. 

“Siempre echamos la culpa a alguien: los librecambistas, los exportadores, el gobierno anterior. Pero nunca nos detenemos a reflexionar sobre nuestras propias responsabilidades y errores”, señala Dunn. 

Este problema no es solo cultural, sino que se traduce en políticas públicas ineficientes que priorizan la distribución de recursos en lugar de la generación de riqueza. En este contexto, el modelo económico boliviano ha dependido históricamente del Estado como eje central de la economía, lo que ha limitado el desarrollo del sector privado y la innovación. 

El rol del Estado en la crisis 

Dunn señala que el modelo económico vigente en Bolivia se basa en la intervención estatal en múltiples áreas: planificación, producción, distribución, inversión y financiamiento. Este esquema, según Dunn, ha llevado a una sobrecarga del Estado, que ahora enfrenta serias dificultades para sostenerse. 

En contraste, los sectores productivos privados enfrentan obstáculos como excesiva burocracia, regulaciones restrictivas y falta de incentivos para la inversión. 

“La riqueza no se distribuye, se crea”, enfatiza Dunn. Para lograrlo, es necesario cambiar la mentalidad predominante y adoptar un enfoque orientado hacia el crecimiento sostenible. 

Educación y salud: inversiones clave para el futuro 

Para salir de la crisis, el analista propone dos pilares fundamentales: educación y salud. A su juicio, sin una población bien educada y saludable, cualquier intento de reactivación económica será efímero. 

  1. Educación de calidad y orientada al mercado 

Bolivia necesita reformar su sistema educativo para alinearlo con las necesidades del mundo moderno. La formación técnica y científica debe ser una prioridad, incentivando el desarrollo de habilidades que permitan a los ciudadanos competir en mercados globales. Además, el sistema educativo debe fomentar el pensamiento crítico y el espíritu emprendedor, en lugar de una mentalidad dependiente del Estado. 

  1. Salud como inversión, no como gasto 

La salud no solo es un derecho fundamental, sino también un factor clave para la productividad de un país. Un trabajador sano es más eficiente y puede contribuir mejor al crecimiento económico. 

Dunn sugiere que Bolivia debe adoptar un modelo de salud que garantice acceso a servicios de calidad, combinando inversión pública con incentivos para el sector privado. 

El camino hacia la creación de riqueza 

Históricamente, países como Japón, Corea del Sur e Irlanda superaron sus crisis económicas mediante reformas estructurales y un enfoque en la educación y la salud. Bolivia puede seguir ese camino si adopta políticas que fomenten la inversión, la innovación y el desarrollo del talento humano. 

Dunn identifica seis ejes para transformar la economía boliviana: 

  1. Seguridad jurídica y reforma de la justicia: sin un marco legal confiable, las inversiones no llegarán al país. 
  2. Flexibilización laboral: permitir que los salarios y condiciones laborales se ajusten a la realidad del mercado. 
  3. Libertad de elección en educación y salud: que las familias puedan elegir dónde educarse y atenderse, incentivando la competencia y la calidad. 
  4. Protección de la propiedad privada: combatir los avasallamientos y garantizar el respeto a la inversión privada. 
  5. Fomento al capitalismo popular: permitir que los ciudadanos inviertan en acciones y participen en la economía formal. 
  6. Apertura al comercio global: reducir las trabas a las exportaciones y promover la integración de Bolivia en mercados internacionales. 

A decir del analista, el modelo económico actual en Bolivia ha demostrado ser insostenible. Para salir de la crisis, no basta con ajustar políticas fiscales o monetarias; se requiere un cambio de mentalidad que priorice la creación de riqueza en lugar de la redistribución. 

Invertir en educación y salud no es solo una cuestión social, sino una estrategia económica para garantizar un crecimiento sostenible. Si Bolivia adopta este enfoque y promueve un ambiente propicio para la inversión y la innovación, podrá dejar atrás décadas de estancamiento y construir un futuro más próspero para su población.

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