Unifranz impulsa el talento barista en un mercado cafetero boliviano en crecimiento
Por Andres Zankis
Detrás de cada taza de café existe una red de trabajo, conocimiento y cultura que dinamiza economías y sostiene a miles de personas a nivel global. En Bolivia, este producto ha ganado protagonismo por el crecimiento sostenido de su producción en regiones como Los Yungas de La Paz, el norte de Santa Cruz y zonas amazónicas.
Este desarrollo productivo ha ido acompañado de un aumento del consumo interno, impulsado por la expansión de cafeterías especializadas, donde la experiencia del consumidor y el rol del barista adquieren mayor relevancia. En ese marco, la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, a través de la carrera de Gastronomía y Artes Culinarias, lanza una clase magistral de introducción al barismo con el objetivo de impulsar el talento nacional y generar nuevas oportunidades laborales mediante la formación especializada.
“En un contexto donde el café no sólo dinamiza economías, sino que también genera oportunidades profesionales, realizaremos una clase magistral de introducción al barismo el 9 de febrero, junto al bartender Alex Zeballos, en instalaciones de Unifranz. Esta iniciativa busca fortalecer la experiencia del consumidor y potenciar el talento nacional a través de la formación académica”, señaló Jessica Espinoza, directora de la carrera de Gastronomía y Artes Culinarias de Unifranz.
De acuerdo con datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), el consumo de café en Bolivia mantiene una tendencia creciente, con un aumento anual estimado del 0,9% y una proyección de consumo interno de alrededor de 27.000 toneladas métricas para 2028. Si bien el volumen aún es bajo en comparación con países como Brasil o Argentina, el mercado boliviano registra un crecimiento sostenido, con un promedio aproximado de 30 tazas trimestrales por persona, consumidas principalmente en el hogar (77%) y, en su mayoría, durante las primeras horas de la mañana.
El IBCE también señala que la penetración del café en los hogares bolivianos alcanza el 57%, lo que evidencia un amplio potencial de crecimiento. En cuanto a preferencias, el 70% de los consumidores opta por café negro con azúcar, seguido por el café con leche y azúcar (25%).
El café instantáneo o soluble concentra entre el 67% y el 73% del consumo, especialmente en Santa Cruz, mientras que el café pasado o molido es más frecuente en La Paz y El Alto. Además, el 92% del consumo nacional se concentra en el eje troncal, y aunque el 85% del café consumido es importado —principalmente de Brasil—, el café boliviano goza de reconocimiento internacional por su alta calidad, con una creciente demanda de cafés de especialidad.

La cadena cafetalera involucra a agricultores, técnicos agrícolas, catadores, tostadores, baristas, emprendedores gastronómicos y comercializadores, quienes contribuyen a mejorar la calidad, fomentar la innovación y promover el café boliviano. En ese sentido, el café ha trascendido su condición de bebida para consolidarse como un espacio de encuentro social, integrándose tanto a tradiciones locales como a nuevas tendencias de consumo.
“Desde una mirada cultural, el café ocupa un espacio significativo como punto de encuentro y expresión social. Compartir una taza de café propicia el diálogo, la interacción y el fortalecimiento de vínculos personales, laborales y comunitarios”, asegura Espinoza.
La producción y comercialización del café también desempeñan un rol fundamental en el desarrollo rural. A lo largo de toda la cadena productiva se generan oportunidades laborales que mejoran los ingresos de familias rurales, fortalecen la asociatividad y contribuyen a reducir la migración hacia áreas urbanas, promoviendo un desarrollo más equilibrado y sostenible.
“Reconocer este trabajo no solo dignifica la labor de quienes participan en el proceso, sino que también promueve una cultura de consumo responsable y consciente. El aroma del café invita a reflexionar sobre la historia, la cultura y la cadena de valor que lo hacen posible”, concluye la académica.
Destacar el trabajo profesional detrás de cada taza implica valorar el esfuerzo y la formación de quienes intervienen en cada etapa del proceso. Desde el manejo del cultivo hasta la preparación de la bebida, cada decisión influye en la calidad final.
Para registrate a la clase magistral, ingresa al siguiente enlace: https://forms.gle/2XWJuaaGbcsYNexw5