Periodismo bajo presión: el impacto de la autocensura en la libertad de prensa

Por Manuel Joao Filomeno Nuñez

Un video filtrado de la entrevista de Jonatan Viale al presidente argentino Javier Milei, mostró un momento polémico en el que Santiago Caputo, asesor del mandatario, interrumpió la conversación para evitar que Milei respondiera a una pregunta que podría traer problemas judiciales y pidió que se volviera a hacer la pregunta. El periodista aceptó la sugerencia y repreguntó, lo que generó acusaciones de autocensura al periodista, dañando su credibilidad.

La autocensura en el periodismo se refiere a la práctica de los periodistas de omitir, modificar o suavizar la información que reportan, por miedo a represalias o presiones externas. Esta práctica puede ser consciente o inconsciente y surge como resultado de diversos factores, entre ellos la intimidación, la amenaza de violencia, la influencia de intereses corporativos o publicitarios, la presión de grupos de poder o la autocensura por afinidad política o ideológica.

“A la autocensura contribuyen las presiones sobre los medios y los periodistas, ya sean políticas, económicas, con intereses empresariales y editoriales alineados con los intereses políticos, también la falta de acceso a la información, una situación laboral precaria de los periodistas y el temor a perder el trabajo. Pero también, puede contribuir a una visión personal desinformada o ingenua de la realidad”, explica Javier Aliaga, periodista, corresponsal internacional y docente de la carrera de Periodismo de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

El experto indica que la autocensura es un filtro e implica una manipulación de la información, demerita el desempeño periodístico y genera desconfianza en el público, reduciendo la credibilidad de los periodistas y medios, como ocurrió con el periodista Viale en Argentina.

“Sabemos por los diferentes estudios que se hacen cada año sobre tendencias de consumo de noticias, que la gente se aparta cada vez más de los medios y de las noticias, como fuente de información. Si esa es la tendencia mundial, lo sucedido en el caso de Viale y Milei, empuja más a la gente fuera del arco de influencia de aquellos medios y periodistas que, en medio de todas las dificultades, tratan de hacer su trabajo con la mayor honestidad”, agrega el experto.

Desafíos éticos 

En términos formales, la Constitución, la Ley de Imprenta y los estatutos para la autorregulación periodística garantizan la libertad de expresión y vetan la censura previa y la autocensura al reconocer y defender el valor del periodismo bien hecho para la sociedad, apunta Aliaga. 

“El desafío ético implica la decisión de contar las cosas como son y capacitarse para ello, a pesar de todas las presiones y las condiciones que afectan a diario a los colegas. Hay una frase en el Quijote que ejemplifica este concepto: el Quijote le pide a Sancho contar las cosas como son, sin añadir nada al bien, ni quitar nada al mal, sólo verdades desnudas. Y añade que otros tiempos correrían si todos hiciéramos eso, y esa es una tarea que sobre todo le corresponde al periodismo, más en los temas controvertidos”, reflexiona el periodista.

La autocensura en el periodismo plantea serios desafíos éticos que pueden comprometer la integridad, independencia y responsabilidad del periodismo, así como la calidad y fiabilidad de la información que recibe el público. Es fundamental que los periodistas y los medios de comunicación trabajen para resistir las presiones que llevan a la autocensura y se mantengan firmes en su compromiso con la verdad y la libertad de expresión.

Enfrentar la autocensura en el periodismo requiere fomentar una cultura de transparencia, ética y responsabilidad social dentro de los medios de comunicación. Los periodistas deben recibir capacitación continua en ética y contar con el respaldo de asesores legales y sindicatos para manejar las presiones externas. Además, diversificar las fuentes de ingresos y establecer redes de apoyo entre periodistas puede ayudar a mantener la independencia editorial.

Es crucial que el público esté consciente de la importancia de un periodismo libre de censura y exija información veraz. La educación mediática puede empoderar a los ciudadanos para presionar a los medios y asegurar que se mantenga la integridad del periodismo. En conjunto, estos esfuerzos son esenciales para preservar la libertad de prensa y el funcionamiento de una democracia saludable.

“Una de las formas de enfrentar la autocensura es con el fortalecimiento de las asociaciones u otras organizaciones de periodistas para que mediante capacitaciones presenciales o virtuales,  traten estos temas con los colegas, con la mayor transparencia y el apoyo necesario. Ese mismo rol animador pueden jugar las universidades que forman periodistas. A diferencia de la censura, que viene de afuera, la autocensura implica decisiones que son finalmente personales, aunque medien presiones, y por eso el debate transparente puede ayudar a la reflexión y a mejorar el desempeño en este caso”, finaliza Aliaga.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *