Periodismo bajo amenaza: la necesidad de proteger a sus protagonistas

En un estado de derecho, la labor de los periodistas es esencial para el fortalecimiento de la democracia, la transparencia y la rendición de cuentas. Sin embargo, en muchos países, esta tarea se enfrenta a constantes amenazas, ataques e intentos de censura que buscan silenciar la verdad. 

Según datos de la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB), en el último año se registraron más de 200 vulneraciones a la libertad de prensa en el país. 

“Estos casos incluyen agresiones físicas, intimidaciones, demandas judiciales para forzar la revelación de fuentes y campañas de desprestigio contra periodistas críticos. Esta situación no solo pone en peligro la integridad de los comunicadores, sino que también representa una amenaza directa a la libertad de expresión y al derecho de la ciudadanía a estar informada”, señala Zulema Alanes, presidenta de la ANPB.  

El riesgo de informar en tiempos de impunidad  

El caso de Silvana Vincenti es un reflejo de la creciente hostilidad hacia el periodismo independiente. La comunicadora fue amenazada tras publicar una investigación sobre irregularidades en el manejo de tierras, lo que evidencia cómo ciertos sectores de poder buscan acallar aquellas voces que denuncian actos de corrupción y abuso de autoridad.  

Organizaciones como la ANPB, la Asociación de Periodistas de Santa Cruz y el Círculo de Mujeres Periodistas de La Paz expresaron su rechazo y exigieron a las autoridades que investiguen estos hechos y sancionen a los responsables. Sin embargo, la falta de respuestas efectivas y la impunidad con la que suelen quedar estos casos fomentan un clima de miedo y autocensura dentro del gremio periodístico.  

Para Alanes, la estigmatización y persecución de periodistas busca desacreditar las investigaciones periodísticas y frenar la divulgación de información crucial para la sociedad. «Estas formas de intimidación no solo intentan limitar la libertad de expresión, sino también impedir que la ciudadanía esté informada sobre una serie de ilícitos que se están cometiendo en un contexto de total impunidad», advierte Alanes.  

El papel del Estado en la protección del periodismo  

El periodismo libre es un pilar fundamental en cualquier democracia, y su protección debe ser una prioridad para los Estados. 

De acuerdo con Álvaro Irusta, periodista y docente de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, la seguridad de los comunicadores es clave para garantizar el derecho a la información. 

«Nosotros los periodistas somos los que aportamos a la sociedad llevando información, somos los mensajeros. Nos preocupa profundamente la ola de amenazas y pedimos con urgencia una respuesta inmediata», enfatiza.  

El Estado tiene la obligación de actuar como garante de derechos y velar por la seguridad de quienes ejercen la labor periodística. Esto implica no solo investigar y sancionar a quienes amenazan o atacan a los periodistas, sino también crear mecanismos de protección efectivos que les permitan ejercer su labor sin miedo a represalias.  

Algunos países han implementado sistemas de protección para periodistas en riesgo, como el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas en México, el cual brinda apoyo y medidas de seguridad a comunicadores amenazados. Sin embargo, la efectividad de estos programas depende de la voluntad política y de un sistema judicial sólido que no permita la impunidad de los agresores.  

Consecuencias de silenciar a la prensa  

Cuando los periodistas son amenazados o perseguidos, no solo se afecta su vida y su labor, sino que toda la sociedad se ve perjudicada. La falta de una prensa libre tiene repercusiones directas en diversos aspectos:  

– Debilitamiento de la democracia: sin periodistas libres, el poder puede ejercerse sin control y sin transparencia, lo que facilita el abuso de autoridad.  

– Aumento de la corrupción: la falta de investigaciones periodísticas permite que actos corruptos pasen desapercibidos y sin sanción.  

– Pérdida del derecho a la información: una sociedad desinformada es más vulnerable a la manipulación y a la desinformación.  

– Fomento de la censura y la autocensura: cuando un periodista es atacado, otros pueden optar por evitar ciertos temas sensibles por temor a represalias.  

El periodismo de investigación es una de las herramientas más poderosas para destapar irregularidades y dar voz a quienes no la tienen. Proteger a los periodistas es proteger la verdad y la justicia.  

Un llamado a la acción  

El compromiso con la libertad de prensa no debe recaer únicamente en los periodistas y las organizaciones de derechos humanos. La sociedad en su conjunto debe defender el derecho a una información veraz y libre de censura.  

Es imperativo que la comunidad internacional también juegue un rol activo en la defensa del periodismo independiente. Organismos como la ONU, la CIDH y Reporteros Sin Fronteras han señalado en múltiples ocasiones la importancia de garantizar la seguridad de los comunicadores y han instado a los gobiernos a adoptar medidas concretas para su protección.  

Los periodistas no deben ser vistos como enemigos, sino como aliados en la construcción de sociedades más justas y democráticas. Su labor es fundamental para la rendición de cuentas y la transparencia, y su protección es un deber ineludible de cualquier Estado que se precie de ser democrático. 

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