Internado rotatorio a la colombiana, Vivian pasó su última etapa de formación para graduarse de Bioquímica y Farmacia

Internado rotatorio a la colombiana, Vivian pasó su última etapa de formación para graduarse de Bioquímica y Farmacia

Vivian Ochoa hizo su internado rotatorio en el Hospital Universitario San Rafael de Tunja, Colombia gracias al programa de Internacionalización de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz. En este tiempo adquirió destrezas en investigación científica, seguimiento farmacoterapéutico hospitalario, se rodeó de expertos en laboratorio y ganó experiencia en el manejo de equipos de alta tecnología.

“Mi experiencia de internacionalización me ayudó a crecer y a superarme a mí misma. El conocer a personas de diferentes países amplió mi visión del mundo, conociendo otras culturas y relacionándome con jóvenes que también están iniciando sus carreras como bioquímicos farmacéuticos”, dijo Ochoa.

El programa Internacionalízate de Unifranz, abre las puertas a los estudiantes para que tengan la oportunidad de ingresar a un mercado laboral globalizado, obtener relaciones con profesionales altamente capacitados y reforzar su visión intercultural. Unifranz ejecuta el proyecto a fin de que los jóvenes cursen un semestre en una de las universidades del mundo con las que se tienen suscritos más de 70 convenios.

“Con la internacionalización tienes una visión nueva y más amplia de tu carrera profesional. Aprendes metodologías de estudio distintas a las que tenemos en Bolivia que te ayudan a la formación. Además, te permite generar una red de contactos, amigos y colegas que el día de mañana podrán facilitarte una oportunidad laboral. Ahora, las mismas empresas buscan profesionales de otros países”, señaló María Fernanda Ollé, coordinadora nacional de movilidad internacional de la Unifranz.

Las competencias del profesional en Bioquímica y Farmacia de Unifranz le permite desarrollar terapias génicas, medicamentos biotecnológicos y técnicas de modificación genética. Identifica trastornos y enfermedades a través de pruebas bioquímicas y análisis clínicos.

Además, realiza el seguimiento farmacoterapéutico hospitalario y gestiona la distribución de productos en la industria farmacéutica, conocimientos que potencia realizando su internado rotatorio a través de la experiencia de Internacionalización.

Tres consejos para vivir con éxito la Internacionalización

La internacionalización forma parte del ADN de Unifranz, que desplegó un esfuerzo para estrechar lazos con universidades en los cinco continentes. Ochoa brinda algunos consejos para aquellos jóvenes que están por vivir esta experiencia.

“Primero, no tengan miedo de aventurarse a algo nuevo, dejen que la vida los sorprenda. Segundo, disfruten cada momento, salgan a conocer nuevos lugares y personas, no desaprovechen ninguna oportunidad. Y tercero, cuídense siempre, es bueno ser aventurero, pero también ser cuidadoso, sobre todo en las ciudades que uno no conoce muy bien”, precisó Ollé.

Vivian no desaprovechó ninguna oportunidad y se aventuró a conocer diferentes atractivos turísticos como Villa de Leyva, Raquira y Duitama, municipios que pertenecen al departamento de Boyacá y se caracterizan por sus hermosos paisajes naturales y su calidad de trabajos artesanales. También recorrió las calles de Santa Marta y disfrutó de las playas de Cartagena.

Intercambio cultural

El programa de Internacionalización no sólo forma profesionales de clase mundial, sino también, crea y fortalece vínculos interculturales. Estudiantes de distintas universidades del mundo coinciden en una sola ciudad durante uno o dos semestres para complementar su carrera profesional y, en paralelo, exponen sus costumbres y tradiciones de los países de los que llegan.

“Yo soy amante de la gastronomía boliviana y me di el gusto de cocinar asaditos y tranca pecho, dos platos que me encantan y que les hice probar a mis compañeros. Este tipo de experiencia genera algo muy fuerte como ciudadanos del mundo y nos permite establecer lazos para toda la vida con los futuros colegas”, mencionó Ochoa.

También se refirió a la anécdota del que se convirtió en el primer sismo que vivió en su vida. Relata que eran aproximadamente las 12 del mediodía y se encontraba en el hospital junto a sus compañeras, cuando de pronto sintió una especie de mareo y vio como los casilleros que tenía enfrente empezaron a temblar, recuerda escuchar la voz de la jefa de laboratorio pidiendo que evacúen el edificio.

“El sismo fue de 5,7 grados en la escala de Richter, pero doy gracias que no provocó daños estructurales muy graves ni ningún herido. Fue una experiencia totalmente nueva para mí, para la que ahora ya sé cómo actuar de manera inmediata en caso vuelva a estar en un escenario similar”, resaltó la joven.

Encuentra más información de la carrera de Bioquímica y Farmacia y del programa de Internacionalización en el siguiente enlace: https://ux.unifranz.edu.bo/

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