La revolución digital transforma la manera en que consumimos información. En este nuevo ecosistema mediático, el streaming en vivo se consolida como una herramienta clave para el periodismo, permitiendo la cobertura de eventos en tiempo real, la interacción directa con las audiencias y la creación de formatos innovadores que desafían los modelos tradicionales de comunicación.
El streaming elimina las barreras geográficas y democratiza el acceso a la información. Hoy, cualquier persona con un teléfono celular y conexión a internet puede transmitir contenido al instante. Pero, ¿cómo ha impactado esta tecnología en los medios de comunicación y en la labor de los periodistas? Y, sobre todo, ¿cómo conservar la ética y el profesionalismo de los periodistas en la era de la inmediatez?
Uno de los cambios más significativos del streaming es la creación de nuevas formas de narrar noticias. Las transmisiones en vivo permiten cubrir eventos en desarrollo con una inmediatez que antes era impensable, ofreciendo a la audiencia una visión directa y sin intermediarios de lo que está ocurriendo.
Además, el uso de herramientas como drones, cámaras 360° y transmisiones en simultáneo enriquece la experiencia del espectador. Estas tecnologías permiten a los periodistas ofrecer un enfoque más dinámico y envolvente de los acontecimientos, generando una mayor conexión con la audiencia.
«El streaming ha rejuvenecido el periodismo, especialmente entre los jóvenes, que ahora tienen acceso directo a redes sociales y herramientas para transmitir en vivo. Esto representa una democratización del periodismo que antes era más difícil de alcanzar», explica Álvaro Irusta, periodista y docente de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.
El acceso inmediato y la globalización del contenido también permiten que medios y periodistas independientes ganen relevancia en un espacio antes dominado por grandes corporaciones. Hoy, un reportero puede cubrir una protesta en las calles, transmitir un debate político o realizar una entrevista exclusiva con solo un teléfono móvil.
Otra de las grandes transformaciones del streaming en el periodismo es la interacción en tiempo real con la audiencia. Las plataformas digitales permiten que los espectadores envíen preguntas, comentarios y sugerencias durante una transmisión en vivo, lo que convierte al periodismo en un proceso más colaborativo y dinámico.
Para Zulema Alanes, presidenta de la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB), esta interacción representa una oportunidad y, al mismo tiempo, un desafío.
«El streaming ha generado que la información sea más inmediata y ha facilitado la interacción de los públicos. Durante los programas en vivo, los espectadores pueden participar activamente, lo que obliga a los medios a adaptarse a una nueva ética periodística», explica
Sin embargo, esta apertura también conlleva riesgos. En un contexto donde las fake news (noticias falsas) y la desinformación proliferan en las redes sociales, es crucial que los periodistas mantengan un alto nivel de verificación y responsabilidad en la difusión de contenidos.
Los desafíos éticos del streaming periodístico
El streaming en vivo también plantea un debate sobre la ética periodística en la era digital. La inmediatez con la que se transmiten las noticias puede llevar a errores, información no verificada o, incluso, la exposición involuntaria de contenido sensible.
Un caso recurrente es la transmisión en vivo de conflictos o situaciones de riesgo. En estos casos, los periodistas deben equilibrar la inmediatez con la responsabilidad de proteger la identidad de las personas afectadas y evitar la difusión de material que pueda incitar a la violencia o generar pánico.
«En Bolivia, hemos enfrentado conflictos relacionados con la regulación de contenidos en plataformas digitales. La ética periodística debe adaptarse a este nuevo formato, estableciendo límites que garanticen el respeto a los derechos humanos y la dignidad de las personas», enfatiza Alanes.
A esto se suma la necesidad de actualizar las normativas legales que regulan los medios de comunicación en la era del streaming. Para Irusta, el principal reto es encontrar un equilibrio entre la libertad de expresión y la protección de la privacidad y la dignidad de los ciudadanos.
A pesar de los desafíos, el streaming ha demostrado ser una herramienta indispensable para la evolución del periodismo. Su capacidad para ofrecer información en tiempo real, fomentar la interacción con la audiencia y generar nuevos formatos narrativos lo ha convertido en un pilar fundamental de la comunicación moderna.
Los medios tradicionales han tenido que adaptarse a esta nueva realidad, incorporando transmisiones en vivo en sus plataformas digitales y experimentando con formatos híbridos que combinan el periodismo convencional con el dinamismo del contenido en línea. Un ejemplo es la incorporación de estos nuevos formatos en la formación de periodistas.
Recientemente, Unifranz inauguró su sala de streaming, en la cual los estudiantes de la carrera de Periodismo pueden elaborar materiales y transmitirlos al mundo, siempre bajo el acompañamiento y apoyo de sus docentes.
El impacto del streaming en el periodismo es innegable. Ha cambiado la forma en que las noticias son producidas, distribuidas y consumidas, ofreciendo nuevas oportunidades para el acceso a la información y la participación ciudadana. Sin embargo, con esta revolución también vienen responsabilidades. La inmediatez no debe comprometer la precisión, la ética y la calidad del contenido periodístico.
El futuro del periodismo dependerá de su capacidad para equilibrar la inmediatez con la veracidad, la participación con la responsabilidad y la tecnología con la ética. En ese sentido, el streaming es más que una herramienta, es un reflejo de la transformación digital que seguirá moldeando el periodismo en los años por venir.