Del error al crecimiento: cómo la retroalimentación impulsa el aprendizaje del futuro

En la educación contemporánea, marcada por la tecnología y la transformación constante, el aprendizaje ya no se limita a transmitir información. Hoy, los procesos educativos se orientan hacia la reflexión, la colaboración y la mejora continua. En este escenario, dos conceptos ganan protagonismo: el feedback y el feedforward, herramientas que permiten a docentes y estudiantes construir conocimiento a partir del diálogo y la proyección de futuro.

Para Ariel Villarroel, coordinador nacional del Instituto de Innovación Educativa de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), la educación del siglo XXI exige “una adaptabilidad constante y una actualización permanente del maestro”. Según el académico, el docente actual deja de ser una figura autoritaria para convertirse en un facilitador del aprendizaje, alguien que orienta y acompaña al estudiante en su desarrollo integral.

“Ahora, el docente se convierte en un facilitador que orienta al estudiante en su propio proceso de aprendizaje, teniendo en cuenta sus intereses y utilizando esos intereses como base para planificar el proceso educativo”, explica Villarroel.

Esta transformación implica también una nueva forma de evaluar y acompañar el aprendizaje, basada en la empatía, el diálogo y la orientación al futuro. En este contexto, el feedback y el feedforward se consolidan como pilares esenciales para fortalecer la comunicación educativa y promover el desarrollo personal y académico de los estudiantes.

Feedback y feedforward: dos caminos complementarios para aprender mejor

Ambas estrategias buscan mejorar el desempeño, pero difieren en su enfoque. Mientras el feedback analiza el pasado, el feedforward se proyecta hacia el futuro. En conjunto, representan una forma integral de aprender, corregir y evolucionar.

Feedback (retroalimentación):

  • Enfoque retrospectivo: se centra en lo que ya ocurrió, revisando resultados y conductas pasadas.
  • Carácter evaluativo: busca identificar aciertos y errores para reforzar aprendizajes.
  • Orientado a la corrección: su propósito es ajustar el desempeño y evitar que se repitan fallos.
  • Basado en evidencias: utiliza datos y observaciones concretas.
  • Ventaja principal: ayuda a comprender lo aprendido y a tomar conciencia de los puntos de mejora.
  • Riesgo: si no se comunica con empatía, puede generar desmotivación o resistencia.

Feedforward (retroalimentación prospectiva):

  • Enfoque hacia el futuro: se concentra en las metas y posibilidades, no en los errores.
  • Carácter constructivo: fomenta la reflexión, la creatividad y la proyección personal.
  • Orientado al desarrollo: motiva a alcanzar objetivos y a visualizar escenarios deseables.
  • Basado en el diálogo: se construye de manera conjunta, con participación activa del estudiante.
  • Ventaja principal: estimula la motivación y la confianza en el propio proceso de aprendizaje.
  • Riesgo: requiere una cultura educativa abierta al cambio y a la conversación permanente.

Como resume Villarroel, “el feedback repara, mientras el feedforward inspira. Uno analiza el desempeño pasado; el otro impulsa el crecimiento futuro”. Aplicados juntos, forman un ciclo continuo de aprendizaje reflexivo y transformador, en el que el error deja de ser un obstáculo para convertirse en una oportunidad de mejora.

El experto indica que el nuevo rol del maestro implica gestionar emociones, promover la autonomía y generar un ambiente de confianza. El feedback y el feedforward funcionan aquí como puentes entre generaciones, al reducir la brecha tecnológica y comunicacional entre docentes y alumnos, y al mismo tiempo, favorecer la empatía y la comprensión mutua. “Las nuevas generaciones aprenden en movimiento”, apunta Villarroel. “Por eso, el maestro debe estar dispuesto a escuchar, a reinventarse y a trabajar en equipo con sus estudiantes”.

En la educación superior, este modelo cobra aún mayor relevancia. Los estudiantes ya no dependen únicamente de los docentes como fuente de conocimiento, sino que acceden a información diversa a través de internet y la inteligencia artificial. Ante ello, el papel del maestro se transforma: su misión es ayudar a evaluar críticamente la información, fomentar el pensamiento analítico y guiar a los estudiantes para aplicar el conocimiento en contextos reales.

“El feedback y el feedforward son herramientas que fortalecen la autonomía del estudiante”, destaca Villarroel. “Permiten que el aprendizaje sea más consciente, más humano y más conectado con los desafíos del mundo actual”.

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