Gripe, influenza y COVID-19: claves para diferenciarlos y prevenir complicaciones 

By Aldo Juan Peralta Lemus

La vacunación es otra herramienta clave, especialmente en el caso de la influenza y el COVID-19.

Las enfermedades respiratorias continúan siendo una de las principales causas de consulta médica, especialmente en temporadas frías. La gripe común, la influenza y el COVID-19 comparten múltiples síntomas, lo que puede generar confusión en los pacientes al momento de identificar la enfermedad y actuar a tiempo.

Javier Mamani, médico y docente de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), explica que “Tanto el COVID-19, la influenza, como el resfriado común son producidos por virus.” Esta similitud es justamente lo que complica el diagnóstico en etapas iniciales.

Entre los síntomas más comunes se encuentran la fiebre, la tos, el dolor de garganta, la congestión nasal, el dolor muscular y el cansancio general. Sin embargo, la intensidad y la forma de aparición pueden variar.

La gripe común suele tener un inicio gradual, con síntomas leves como estornudos y congestión. En cambio, la influenza aparece de forma súbita, con fiebre alta, escalofríos y dolores musculares intensos. Por su parte, el COVID-19 puede presentar un inicio variable, incluyendo signos característicos como la pérdida del olfato o el gusto.

El especialista advierte que: “en ocasiones resulta difícil establecer frente a qué enfermedad se encuentra el paciente debido a estas similitudes.” No obstante, aclara: “Como médicos, es posible identificar la gravedad del proceso de enfermedad que adopte el paciente”.

Factores de riesgo aumentan las complicaciones

No todas las personas reaccionan de la misma manera ante estas enfermedades. Existen grupos más vulnerables, como niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades de base.

El especialista señala: “Un sistema inmunitario debilitado es un factor de riesgo clave.” Asimismo, añade que los niños muy pequeños, las personas ancianas o aquellas con enfermedades de base, suelen tener el sistema inmune débil y son más susceptibles a las enfermedades. 

Otros factores que favorecen el contagio incluyen los ambientes cerrados, la falta de ventilación y hábitos como el tabaquismo. Según el académico: “La propagación aumenta significativamente durante el invierno, y  el contagio es común en colegios o reuniones en salas sin ventilación adecuada”, destaca Mamani.

Sin embargo, los signos de alerta requieren atención inmediata porque es uno de los aspectos más importantes para reconocer cuándo un cuadro respiratorio puede convertirse en una emergencia médica. Entre las señales de alerta destacan la dificultad para respirar, el dolor en el pecho, la fiebre persistente y la deshidratación.

“Se debe buscar atención médica de emergencia sin esperar a que el cuadro se complique ante los siguientes síntomas: Dificultad para respirar. Dolor en el pecho. Cianosis: Labios que se ponen azules o morados”, enfatiza el académico.

Estas señales pueden indicar complicaciones graves como neumonía, una de las consecuencias más severas si no se tratan adecuadamente estas infecciones.

Prevención reduce riesgo de contagio

Las medidas preventivas continúan siendo fundamentales para evitar la propagación de estas enfermedades. El lavado frecuente de manos, el uso de barbijo y la ventilación de ambientes son prácticas clave.

Además, enfatiza la importancia de la responsabilidad individual: “Ante síntomas de resfriado, lo aconsejable es aislarse para no contagiar a los demás.” A esto se suma evitar compartir utensilios y cubrirse al toser correctamente.

Más allá de las medidas externas, el fortalecimiento del sistema inmunológico juega un rol esencial en la prevención. Una alimentación equilibrada, el ejercicio y el descanso adecuado ayudan al paciente.

“Se debe comer saludable, disminuyendo principalmente el consumo de azúcares y harinas (hidratos de carbono). A los virus les gusta mucho lo dulce”, recomienda Mamani, por lo que reducir estos alimentos puede ayudar a combatirlos.

Asimismo, destaca que dormir bien y mantenerse activo contribuye a que el organismo responda mejor ante infecciones.

La vacunación es otra herramienta clave, especialmente en el caso de la influenza y el COVID-19. Mamani recomienda “el uso de vacunas tetravalentes (contra cuatro virus) administradas en centros de salud bajo valoración médica”, ayudan a combatir las enfermedades virales.

Si estas enfermedades no se controlan adecuadamente, pueden derivar en complicaciones como otitis, sinusitis, crisis asmáticas o neumonía. El especialista deja un mensaje claro: “La salud es lo más valioso en la vida”. Un recordatorio de que, más allá de los avances médicos, la prevención y el cuidado personal siguen siendo la mejor defensa frente a las enfermedades respiratorias.

Deixe um comentário

O seu endereço de e-mail não será publicado. Campos obrigatórios são marcados com *