LOS NUEVOS DESAFÍOS DEL MERCADO LABORAL Y CÓMO AFRONTARLOS | Unifranz

LOS NUEVOS DESAFÍOS DEL MERCADO LABORAL Y CÓMO AFRONTARLOS

LOS NUEVOS DESAFÍOS DEL MERCADO LABORAL Y CÓMO AFRONTARLOS

America economía.- En un artículo de Michael Hansen, publicado por Harvard Business Review, se mencionaba que ya desde el año pasado se identificó una desconexión directa entre la educación y la empleabilidad, el mismo estudio indicó que más del 50% de los graduados de universidades no sienten que tienen las habilidades necesarias para aplicar a la oferta laboral vigente.

En el mundo, la demanda del mercado laboral está sufriendo cambios trascendentales, ya lo venía haciendo antes de la pandemia de la COVID-19, durante ella fue más evidente y, después de superada esta etapa, seguirá experimentando cambios, ese es un hecho. Al mismo tiempo, la formación profesional deberá ser más elevada que nunca para ir a la par de los cambios que en el mundo se están viviendo. Por lo que se vislumbra que tanto candidatos como empresas tendrán que mantenerse al día respecto a esas nuevas tendencias y no perder oportunidades de empleo y recursos humanos disponibles.

Los expertos coinciden en que la aparición de la pandemia aceleró o, más bien, presionó al mercado hacia los cambios que iban a paso lento; por ejemplo, lo que se esperaba de un profesional hace dos décadas es muy diferente a lo demandado el día de hoy, especialmente en lo relacionado a nivel de competencias. Y en los últimos años las competencias afines a las ciencias, tecnología, ingeniería y otras, han aumentado de forma considerable. Estar al día con la demanda se ha convertido en un reto para los profesionales, ya que desde hace años conseguir una carrera universitaria ya no significa tener más oportunidades en el mercado laboral, en ese entonces estudiar un postgrado, diplomado, maestrías u otros, era simplemente una opción personal.

Hoy, eso ya no depende de una decisión personal, los avances, los rápidos cambios y la elevada competencia, demandan dominar conocimientos innovadores dentro del sector. Por lo tanto, prepararse, actualizarse, adquirir nuevas competencias es una exigencia
del mercado laboral. Bajo esas circunstancias, es tiempo de preguntarnos: ¿Cómo se puede entender los requerimientos de la nueva demanda? ¿Qué está pidiendo el mercado laboral? ¿Los nuevos profesionales están listos para ejercer en un mundo tan cambiante?

Emilio Evia Viscarra, conversó con América Economía-Bolivia para ofrecernos su punto de vista de las nuevas competencias que solicitan las empresas, los sectores donde habrá más oportunidades de empleo y la respuesta que Postgrado de UNIFRANZ ha tenido para la demanda de los nuevos profesionales. Evia Viscarra es licenciado en Ciencias de la Comunicación, máster en Administración de Empresas y doctor en Mercadeo y Dirección Comercial. Fue consultor internacional en innovación, telecomunicaciones, regulación y aspectos comerciales para múltiples empresas y reguladores en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos y desde hace 3 años es vicerrector nacional de Postgrado en la Universidad Franz Tamayo en Bolivia.

AE: ¿Qué perspectivas laborales tienen los futuros profesionales hoy en día, en un mercado que sigue afectado por la pandemia? ¿qué ha cambiado y qué sigue igual desde su punto de vista?

EE: Cada año muchos profesionales nuevos se gradúan de las universidades con el ánimo de integrarse de inmediato a la fuerza laboral en el país; sin embargo, esa oferta laboral no crece al mismo ritmo, pero, además, los profesionales han sido formados para otras épocas, otras realidades. Las habilidades que los empleadores requieren hoy han variado y más con la llegada de la COVID-19, por lo que ninguno de nosotros había previsto una contingencia tan grande y duradera como la de esta pandemia, por ello existe la necesidad de realizar modificaciones rápidas y profundas de los sistemas de enseñanza y aprendizaje en las universidades, y también en niveles previos como en los colegios.

En la actualidad las empresas buscan personas —más que nada— con habilidades humanas y que sean capaces de seguir aprendiendo de manera constante, que puedan solucionar problemas de forma creativa. Hoy todo el conocimiento está en Internet, pero qué hacer con ese conocimiento es lo que hay que transmitirles a los estudiantes.

Esto demanda una especial atención en la formación de los profesores, los docentes, pues son ellos los que, de una manera urgente, deben cambiar su formación, son los primeros que deben volver a estudiar, a actualizarse en nuevas metodologías de enseñanza y darse cuenta que, por ejemplo, antes prohibían el uso de celulares y tabletas en aulas, pero hoy tienen que sacar todo el potencial de estos equipos tecnológicos. Otro elemento importantísimo que trae esta pandemia es la apertura de posibilidades para los estudiantes, si bien esto estaba ya vigente desde antes, es desde la aparición de la pandemia que se pone en evidencia, es decir, la facilidad de integrarse a un planeta porque la oferta de programas educativos ha roto las fronteras. Los tiempos se aceleran, el conocimiento cambia muy rápido; sin embargo, la educación es un fenómeno social, sabemos que el proceso de aprendizaje se produce en la interacción docente estudiante y entre los mismos estudiantes.

AE: A razón de los cambios que está sufriendo la demanda en el mercado laboral, sobre todo por la necesidad de reclutar a profesionales con nuevas competencias, es posible que haya carreras que terminen al final de la fila o profesionales que no logren cumplir con los requisitos. ¿Qué hacer para que eso no suceda?

EE: Siempre hay la posibilidad, pero dependerá del propio estudiante, otro aspecto que esta pandemia ha logrado es desarrollar la autonomía del estudiante, los nuevos métodos de enseñanza más híbridos lo dejan más independiente y despiertan sus habilidades de investigación y trabajo, estos sistemas—también llamados emergentes a la educación híbrida— han cortado con la comunicación unidireccional, hoy tenemos una mejor educación ya que es digital, con acceso universal a la información, con múltiples maneras de comunicar y colaborar en los cuales se involucran los cinco sentidos y requiere que los estudiantes se involucren en el proceso. Lo que sí puedo afirmar es que los campos de especialización y actualización en todas las áreas de las ciencias se han incrementado exponencialmente y siempre se requerirá de una institución que avale que los estudiantes sean competentes en esas áreas.

AE: ¿En qué sectores se presentarán más oportunidades de trabajo en esta época?

EE: Los sectores que más van a crecer en los siguientes meses y años serán en las áreas relacionadas con la salud en  todos los campos, mental, física y, por supuesto, las áreas relacionadas con tecnología. Las universidades debemos preparar a los estudiantes para
los requerimientos reales del mercado. Posiblemente tenemos la obsesión para culminar una etapa de formación y obtener un título, pero no vimos el asunto de formar para el trabajo actual, hay muchos factores que intervienen, desde aspectos regulatorios, hasta la formación de docentes. En un artículo de Michael Hansen, publicado por Harvard Business Review, se mencionaba que ya desde el año pasado se identificó una desconexión directa entre la educación y la empleabilidad, el mismo estudio indicó que más del 50% de los graduados de universidades no sienten que tienen las habilidades necesarias para aplicar a la oferta laboral vigente.

Estimo que, en los siguientes años, en las áreas de mayor demanda, aparecerán certificaciones más cortas para los profesionales, con una duración de 4 o 5 meses que desarrollarán habilidades más concretas y específicas y deberán ser actualizadas en el tiempo. Hoy el profesional se gradúa y no revalida su título con los adelantos en todos los campos, por ello cada vez es y será más necesario tomar cursos y diplomados de actualizaciones rápidas y específicas.

AE: En su opinión, ¿cuál debería ser el perfil ideal del profesional actual?

EE: Para responder esto, cito y coincido plenamente con lo destacado en el Foro Económico Mundial. Ya el año 2020, en su informe El futuro del trabajo, identificaba “las habilidades necesarias para los trabajos del futuro”, que ya son para el presente. Por ejemplo, encontramos ciertas habilidades que desde hace un tiempo están siendo demandadas por los empleadores tales como: La resolución de problemas, el pensamiento crítico, las habilidades relacionadas al uso de las nuevas tecnologías y el diseño y programación de tecnologías. Pero también se incluyen nuevas habilidades que están más relacionadas a la inteligencia emocional de los trabajadores, como la resiliencia, la tolerancia al estrés y la flexibilidad.

Y una en especial que es el liderazgo de equipos, de allí que más del 50% de todos los empleados necesitarán volver a formarse para el año 2025 a medida que aumente la adopción de tecnologías.

AE: En una entrevista con Xavier Aragay, él recalcaba que las habilidades duras y las blandas están superadas por las habilidades y las competencias humanas y los aprendizajes vitales. ¿Esa visión parece ser la verdadera innovación educativa que se necesita hoy, pero ¿se puede implementar en las aulas?

EE: Por supuesto que se pueden implementar, requiere mucho trabajo y dedicación, además hacerlo decididamente en tiempos acelerados. Sabemos que el trabajo comienza en casa, es así que estamos reentrenando a los docentes, un entrenamiento práctico
a los docentes del futuro. En UNIFRANZ trabajamos estos aspectos ya hace algún tiempo, preparando a los docentes para potenciar las nuevas habilidades en los estudiantes, en un sistema hibrido de enseñanza. Recordemos que lo que predice un sistema educativo exitoso es la valoración social del profesor, estamos trabajando de manera exigente y retadora junto a ellos y como parte del resultado, vemos el gran orgullo en cada uno de los docentes por ser valorado en nuestra sociedad.

AE: En ese caso, ¿cuáles han sido los mayores retos que el departamento de postgrado de UNIFRANZ sortea, mientras prepara profesionales en esta época de pandemia?

EE: El reto más grande es cambiar los hábitos de aprendizaje, los profesionales estaban acostumbrados a solo recibir información; seguimos trabajando para despertar en ellos la autonomía, la sed de investigación y de implementación de lo compartido, analizado y debatido en clases. Para muchos profesionales el acercarse nuevamente a las aulas, sean físicas o virtuales, es un verdadero reto, pero al mismo tiempo hemos encontrado la manera de ayudarlos a volver a la lectura, al razonamiento crítico, a las ganas de aprender y de implementar lo aprendido. Al mismo tiempo, hemos tenido que enfrentar retos internos para actualizar y adecuar los programas a una realidad boliviana y latinoamericana, ya que las nuevas tecnologías nos permiten llegar con nuestra oferta a muchos países.

En el camino hemos aprendido mucho —también— de otras realidades gracias a nuestros aliados internacionales, tanto de profesores extranjeros como de otras universidades que tienen más experiencia en ciertos programas de actualización y especialización.

AE: ¿El plan de estudios se ha modificado? Si es así, hacia qué objetivos.

EE: El conocimiento avanza cada vez más rápido, el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts por sus siglas en inglés) estima que en algunas áreas el conocimiento se renueva cada dos años aproximadamente, pero para otras, de mayor velocidad como las de tecnología, puede renovarse cada 72 días, por ello cada versión de nuestros programas es actualizada regularmente. No solo se revisa los aspectos netamente académicos, sino también los aspectos humanos y de intervención humana, necesarios para cada uno de los programas, así como la aplicación al contexto social, económico y cultural de nuestro país.

AE: A raíz de las nuevas expectativas y necesidades del mercado laboral ¿ustedes vieron una mayor demanda de plazas para postgrado? Es decir, en el caso de la concurrencia de alumnos ¿Esta creció o se mantiene en porcentaje de asistencia? Porque sería bueno saber si los profesionales están entendiendo a cabalidad las necesidades del mercado.

EE: Desde hace un par de años hemos tenido un crecimiento muy importante, más profesionales están buscando actualizarse y especializarse, en particular para mejorar su situación laboral, adquirir nuevas habilidades para buscar mejores opciones laborales o
para ascender en sus trabajos actuales. Cuando llegó la pandemia pasamos rápidamente a un sistema virtual sincrónico de emergencia, que ha facilitado el acceso al estudio a estos profesionales ya que pueden, en algunos casos, aprovechar su tiempo libre para el estudio y, en otros, ahorrar tiempo ya que no requieren desplazarse hasta la universidad para estudiar. De acuerdo al comportamiento de la pandemia también tenemos una oferta semipresencial especialmente en las áreas de salud donde la práctica presencial es imprescindible.

AE: Está claro que el mercado demanda un tipo de profesional con habilidades y competencias humanas, pero las empresas e instituciones ¿estarán preparadas para ofrecer las condiciones laborales a profesionales con esas capacidades? En su opinión ¿qué mejorar o qué cambiar?

EE: Si hay algo que agradecerle a la pandemia es justamente este aspecto, los empleadores han madurado mucho, hoy confían más en sus colaboradores y se han pasado a un esquema guiado por resultados, dejando de lado la presencialidad, al mismo tiempo, se han modificado las condiciones laborales haciéndolas más humanas, entendiendo los factores individuales de cada colaborador, introduciendo y conociendo su entorno, sus familias, gustos y necesidades individuales.

Las empresas deben empezar a valorar a sus colaboradores y esa valoración involucra darles mejores herramientas, capacitarlos y preocuparse por su crecimiento académico, social e integral. Ocuparse mejor del colaborador para que este se preocupe más por la empresa y sus clientes.

AE: Para terminar, ¿Qué aprendizajes le está dejado la crisis sanitaria al área educativa?

EE: Esta crisis ha logrado cambiar la esencia de la educación, hemos entendido que la magia del aprendizaje se genera solo si hay emociones envueltas, experiencias que busquen que sean los propios estudiantes que pongan en práctica la teoría, que aprendan de quienes tienen mayores y mejores experiencias. Hemos entrado a una era que podríamos llamar como neo humanismo, volviendo a fijarnos en el ser humano, comprendido que ‘equivocarse’ no es malo y que levantarse después de cada paso en falso hace que seamos mejores profesionales, mejores personas y que al otro lado del escritorio también hay un ser humano.

 

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *