Simuladores que reaccionan como pacientes y experiencia hospitalaria: así se aprende medicina en la práctica
La formación médica vive una transformación impulsada por la tecnología y la práctica. En la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) sede La Paz, los estudiantes de Medicina, además de tener contacto directo con pacientes desde el primer semestre, también entrenan sus habilidades clínicas con simuladores de alta fidelidad capaces de replicar signos vitales, síntomas y reacciones de un paciente real, lo que permite practicar diagnósticos y tratamientos en escenarios muy cercanos a la realidad.
Estos equipos, conocidos como simuladores clínicos o maniquíes de alta fidelidad, son utilizados en universidades y centros de formación médica de todo el mundo para recrear situaciones hospitalarias complejas. Gracias a sistemas computarizados, pueden simular enfermedades, responder a medicamentos, cambiar sus signos vitales y permitir que los estudiantes practiquen procedimientos sin poner en riesgo a pacientes reales.
En el laboratorio de simulación de Unifranz La Paz, los estudiantes trabajan con este equipamiento de última generación. “Estos equipos son muy fidedignos en la parte de medicina interna, ya que pueden simular diferentes patologías. Los estudiantes, simplemente con las manifestaciones clínicas y con el examen físico, pueden realizar un diagnóstico, e inclusive estos simuladores pueden recibir tratamiento”, explica Gabriel Mendoza, docente de la carrera de Medicina de Unifranz La Paz.
El académico detalla que se trata de simuladores avanzados, diseñados para recrear múltiples escenarios médicos. “Es el superhumano, un simulador de categoría 10 mil, el cual se va a diferenciar de anteriores modelos porque tiene los signos vitales completos y presenta un cronograma de patologías. Cuenta con 40 enfermedades que se pueden simular para el aprendizaje didáctico de los estudiantes en la parte clínica”, señala.
La simulación permite que los estudiantes enfrenten situaciones médicas complejas desde las primeras etapas de su formación y que practiquen intervenciones clínicas de manera integral. “Se les puede administrar fármacos, se pueden ver las reacciones, se pueden solicitar exámenes complementarios, es un tipo de simulador muy completo”, añade Mendoza.
Esta experiencia también fortalece habilidades clave para el ejercicio profesional, como el trabajo en equipo y la toma de decisiones bajo presión. “Estos simuladores hacen que los estudiantes estén en un ambiente muy parecido a la realidad, con lo cual van a adquirir el conocimiento y sabrán el procedimiento para hacer diagnósticos”, afirma.
Uno de los aspectos más valorados de la simulación clínica es que permite aprender a partir del error sin consecuencias para un paciente real. “Los estudiantes van a perder el miedo a tener contacto con pacientes reales. Además, tendrán una experiencia en la que pueden cometer errores, pueden fallar, pero no va a pasar nada; más bien se hará una retroalimentación, que es muy importante”, explica el docente.
Para Mendoza, esta metodología que aplica Unifranz marca una diferencia significativa frente a modelos de formación exclusivamente teóricos. “La diferencia es mucha, porque un estudiante tradicional es más teórico. En cambio, con simuladores, el estudiante ya empieza a tener ese contacto, principalmente perdiendo el miedo o estrés”, sostiene.
Este tipo de tecnología se integra con el modelo educativo de Unifranz, que promueve el aprendizaje práctico como eje central de la formación profesional. “Aquí, en la universidad, valoramos mucho el aprender haciendo, con lo que los estudiantes van a llegar a un perfil médico adecuado para poder atender pacientes reales y desarrollar mucha calidad en su atención”, señala Mendoza.
“La práctica es lo esencial, especialmente con lo que concierne a medicina. El médico tiene que tener práctica, tiene que demostrar sus habilidades, sus destrezas, aparte de tener ya un conocimiento base”, acota.
El modelo “Aprender Haciendo” de Unifranz es una metodología educativa centrada en la experiencia práctica y la resolución de problemas reales. Conecta a los estudiantes con el mundo profesional desde el inicio de sus carreras para desarrollar habilidades clave y aumentar su empleabilidad, mediante proyectos, simulaciones y vinculación con empresas. Esto prepara profesionales más seguros y capaces de generar un impacto en la sociedad.
“Aprender haciendo permite que los estudiantes desarrollen competencias reales y rasgos de nuestro modelo de persona desde el inicio de su formación. En Unifranz, no solo transferimos conocimientos, sino que desafiamos a nuestros estudiantes a aplicar lo aprendido en contextos prácticos, con proyectos, simulaciones, desafíos empresariales y experiencias colaborativas, sin perder el enfoque de una formación integral que trasciende lo técnico”, destaca Gustavo Montaño, vicerrector Académico Nacional de Unifranz.
Además de las prácticas en equipos de simulación, otra característica de Unifranz es promover que los estudiantes tengan contacto con pacientes reales desde el primer semestre. “Los estudiantes, ya entran en contacto con servicios y centros de salud, no solamente de primer nivel, también de segundo e incluso, en algunos casos, hasta el tercer nivel. La finalidad es que los estudiantes empiecen a ambientarse con lo que en el futuro va a ser su ámbito de práctica, de entrenamiento y de trabajo cuando egresen”, indica Miguel Ángel Silva, director de la carrera de Medicina en Unifranz La Paz.
Silva señala que, para este contacto entre estudiantes y pacientes, se asignan de manera aleatoria los hospitales entre los aproximadamente 25 nosocomios con los que tiene convenio Unifranz, además de la Red de Salud Sur Oeste con la que también se tiene un acuerdo para que los jóvenes tengan la oportunidad de desarrollar actividades asistenciales.
Finalmente, los académicos destacan que la práctica temprana es clave en la formación de profesionales de la salud. Con herramientas de simulación clínica y un enfoque centrado en el aprendizaje práctico, Unifranz busca preparar a los futuros médicos para enfrentar con mayor seguridad y competencia los desafíos del ejercicio profesional y la atención de pacientes en entornos reales.