Empatía en asistencia paliativa: el arte de cuidar con el corazón

By Lily Zurita Zelada

En el acompañamiento de pacientes en etapa terminal, la figura del enfermero de cuidados paliativos se convierte en un pilar fundamental. Más allá de la asistencia clínica, su labor requiere un alto grado de empatía y habilidades comunicativas para ofrecer un cuidado humanizado y digno.

«El rol principal del profesional enfermero son los cuidados paliativos. Si bien el paciente está en una etapa terminal, requiere un alto grado de empatía, cuidados y comunicación. El o la enfermera es sumamente importante para otorgar cuidados de calidad en la etapa final de la vida», explica Cintia Choquehuanca, docente de la carrera de Enfermería de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

Más que emocional, la empatía es una habilidad eminentemente cognitiva en el área de la salud. Esta habilidad blanda enriquece la relación con los pacientes, facilita la colaboración de los pacientes en su tratamiento y mejora la atención sanitaria.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afrontar el sufrimiento supone ocuparse de problemas que no se limitan a los síntomas físicos. Los programas de asistencia paliativa utilizan el trabajo en equipo para brindar apoyo a los pacientes y a quienes les proporcionan cuidados. 

“Esta labor comprende la atención de necesidades prácticas y apoyo psicológico a la hora del duelo. La asistencia paliativa ofrece un sistema de apoyo para ayudar a los pacientes a vivir tan activamente como sea posible hasta la muerte”, señala.

Anualmente, aproximadamente, 40 millones de personas en el mundo necesitan cuidados paliativos, pero tan solo un 14% de ellos recibe la asistencia adecuada. Asimismo, una amplia gama de enfermedades requiere este tipo de cuidado, aunque la mayoría están relacionados con enfermedades crónicas que padecen los adultos mayores, tales como enfermedades cardiovasculares (38,5%), cáncer (34 %), enfermedades respiratorias crónicas (10,3%), sida (5,7%) y diabetes (4,6%). 

La comunicación como herramienta terapéutica

El enfermero paliativista no solo se encarga de administrar medicamentos o realizar procedimientos médicos, sino también de establecer una relación de confianza con el paciente y su entorno. 

«Hablamos de cuidados humanizados y esto lo realizamos no solo con el paciente, creemos que la familia puede involucrarse en estos cuidados, además del apoyo emocional que requiere el paciente y todo su entorno», señala Choquehuanca.

Muchos pacientes en cuidados paliativos atraviesan momentos de angustia, ansiedad o depresión. Es aquí donde la comunicación efectiva se convierte en una herramienta clave para la contención emocional. 

El papel de la familia en los cuidados paliativos

Para la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia, la familia es un elemento básico para garantizar el cuidado del paciente terminal, “siendo necesario su participación activa durante todo el proceso”.

La atención paliativa no se centra exclusivamente en el paciente. Su entorno inmediato también requiere orientación y apoyo para asumir el proceso de la enfermedad y brindar un acompañamiento adecuado. 

«Primero, la familia debe poder dar apoyo social, psicológico y emocional al paciente, pero también debe contribuir en los cuidados que requiere en esta etapa», enfatiza Choquehuanca.

En este sentido, el enfermero se convierte en un puente entre el equipo de salud y la familia, explicando cómo llevar a cabo los cuidados domiciliarios y brindando apoyo emocional. La formación de los cuidadores primarios es esencial para garantizar una atención adecuada y aliviar el sufrimiento del paciente en su entorno familiar.

Un enfoque multidisciplinario

Para que los cuidados paliativos sean verdaderamente efectivos, es necesario un enfoque integral que involucre a distintos profesionales de la salud. 

«El trabajo del equipo multidisciplinario es esencial. Esto porque nos ayuda a mejorar los resultados del tratamiento del paciente», destaca la docente de Unifranz.

Médicos, psicólogos, trabajadores sociales y enfermeros conforman un equipo que vela por el bienestar integral del paciente terminal. Cada profesional aporta desde su especialidad para garantizar que reciba un tratamiento que alivie el dolor, mitigue el estrés emocional y le brinde una mejor calidad de vida en sus últimos días.

El abordaje paliativo exige una preparación específica para los enfermeros, no solo en técnicas clínicas, sino también en el desarrollo de habilidades blandas como la inteligencia emocional y la escucha activa. 

Por este motivo, además de proveer asistencia médica, el rol del enfermero de cuidados paliativos, es el de acompañar, facilitar información y brindar apoyo emocional tanto al paciente como a su familia para que este último tramo de la vida sea digno y humanizado.

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