André Vargas, el médico de Unifranz que transforma cifras en salud

Por Esteban Luzgardo Muruá Pará

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André Vargas Aguilar destaca por su talento con las cifras, los datos y las estadísticas que ayudan a comprender mejor situaciones en materia de salud.

Cuando 𝐀𝐧𝐝𝐫é 𝐕𝐚𝐫𝐠𝐚𝐬 se para frente a una pantalla llena de números, gráficos y tablas, ocurre algo extraño y bonito: el silencio se vuelve respeto. No porque levante la voz —de hecho, le cuesta hablar—, sino porque ahí, entre cifras frías, él encuentra calor humano. 𝐓𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐚𝐩𝐞𝐧𝐚𝐬 𝟐𝟔 𝐚ñ𝐨𝐬, pero su pensamiento es el de un médico decano, de esos que ya han visto el dolor, la evidencia y la urgencia de decidir bien. De esos que caminan por los pasillos de la universidad Franz Tamayo (Unifranz), donde ejerce como Docente Investigador de Medicina, con la seriedad de un sabio y la curiosidad de un niño.

Alto, delgado, de gesto contenido, 𝐀𝐧𝐝𝐫é no necesita grandes ademanes. Tartamudea a veces, porque busca la palabra justa, como si supiera que en la ciencia —como en la vida— decir mal algo puede costar caro. A veces, las palabras parecen agolparse en su garganta, provocando un ligero ceceo; no es falta de conocimiento, es que su mente de genio viaja a una velocidad que la lengua aún no alcanza a procesar. 

Hijo de militar, por tanto, criado en la disciplina, rige sus proyectos con rigor casi monástico. Pero detrás de esa estructura escuálida y firme de 1,80 metros de estatura habita un espíritu profundamente empático, generoso y servicial. «𝘋𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘯𝘪ñ𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘮𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘦𝘴ó 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘴 𝘦𝘴𝘵é𝘯 𝘣𝘪𝘦𝘯», expresa con una actitud estoica. 𝐘 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐟𝐫𝐚𝐬𝐞: 𝐞𝐬 𝐬𝐮 𝐩𝐫𝐨𝐠𝐫𝐚𝐦𝐚 𝐝𝐞 𝐯𝐢𝐝𝐚.

André Vargas enseña los resultados de su investigaciones al vicerrector de Unifranz, sede Cochabamba, Ing. Rolando López.

𝐋𝐚 𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐣𝐨𝐯𝐞𝐧, 𝐮𝐧 𝐭𝐞𝐫𝐫𝐢𝐭𝐨𝐫𝐢𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐮𝐫𝐠𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫

Hoy, su mayor preocupación es una herida silenciosa: la salud mental de los jóvenes. Tras el Covid-19 y el uso extendido de redes sociales, las cifras alarman, sin embargo, no hay datos fidedignos que ayuden a definir alguna política de salud.

Acá, dos motivaciones impulsaron a André a zambullirse en el mundo de las cifras, los datos, los gráficos. La primera, ante la saturación de plazas en las especializaciones médicas, entendió que dominar la investigación, la estadística y el análisis de datos no solo amplía sus oportunidades profesionales, sino que aporta un valor real al sistema de salud en un entorno altamente competitivo. «Comprendí que desarrollar competencias sólidas en investigación, análisis estadístico y generación de evidencia científica amplía mi campo profesional como médico, y también aporta un valor real al sistema de salud», asegura con una determinación que deslumbra.

La segunda, para André, en lo más íntimo de su ser, los números representan un refugio de orden y claridad frente a la incertidumbre de la medicina clínica, donde incluso las mejores decisiones pueden tener desenlaces impredecibles; en la estadística encontró un lenguaje honesto y objetivo que le permite comprender mejor la realidad y tomar decisiones más justas. «La estadística es un lenguaje honesto, no juzga, no se conmueve, no reclama. Los números simplemente son, y en esa objetividad encontré un refugio intelectual y una herramienta poderosa para comprender mejor la realidad y tomar decisiones más justas y fundamentadas», asegura. 

André investiga precisamente esa brecha de datos que el país no ha querido —o no ha sabido— llenar tras el Covid-19, y también las consecuencias que arroja el desmedido uso de las redes sociales. Entonces, su investigación señala que existe en los jóvenes u𝐧 𝟑𝟕% 𝐝𝐞 𝐩𝐫𝐞𝐯𝐚𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐚𝐧𝐬𝐢𝐞𝐝𝐚𝐝 𝐬𝐞𝐯𝐞𝐫𝐚 𝐲 𝐮𝐧 𝟏𝟕% 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐩𝐫𝐞𝐬𝐢ó𝐧 𝐬𝐞𝐯𝐞𝐫𝐚.  Para André, esta cruda realidad no puede seguir siendo solo porcentajes: necesita rostro, contexto y acción.

El Vicerrector de Unifranz, sede Cochabamba, Ing. Rolando López, destaca la labor de André Vargas en la institución.

𝐃𝐞 𝐥𝐚 𝐞𝐯𝐢𝐝𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐚 𝐥𝐚 𝐚𝐜𝐜𝐢ó𝐧: 𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐢𝐫𝐯𝐞

En la Feria de la Empleabilidad sorprendió con 𝐍𝐮𝐭𝐫𝐢 𝐂𝐥𝐢𝐦𝐚, un estudio innovador capaz de anticipar hasta con 10 años la probabilidad de desarrollar diabetes según hábitos alimenticios. Lo hizo caminando 𝐐𝐮𝐢𝐥𝐥𝐚𝐜𝐨𝐥𝐥𝐨 𝐲 𝐒𝐚𝐜𝐚𝐛𝐚, encuestando jóvenes, mirando de frente la realidad. La salud pública contemporánea le preocupa, y mucho.

André Vargas Aguilar es un médico de datos, lo demuestra. Pero, sobre todo, es un médico humano. Lee a San Agustín y a Kierkegaard, ama el pique macho que le preparan en casa, cree profundamente en Dios, en la amistad y en la educación como pilar de la humanidad, esa que la sacó de las cavernas. Su filosofía es clara: 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐞𝐯𝐢𝐝𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐚 𝐥𝐚 𝐚𝐜𝐜𝐢ó𝐧.

Eso —precisamente eso— es lo que imparte en 𝐔𝐧𝐢𝐟𝐫𝐚𝐧𝐳: aprender haciendo, investigar para servir, formar profesionales con excelencia académica y corazón social. André no es una excepción. Es una promesa cumplida… 

Las investigaciones de André Vargas Aguilar ayudan a definir políticas de salud.

Reconocimientos 

André egresó de la Universidad Mayor de San Simón, pero Unifranz fue quien divisó su talento y lo incorporó en sus filas. Y gracias al programa de internacionalización que Unifranz ejecuta con otras naciones, André calificó para una beca internacional de maestría en la 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐭𝐢𝐠𝐢𝐚𝐝𝐚 𝐔𝐧𝐢𝐯𝐞𝐫𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐉𝐚𝐯𝐞𝐫𝐢𝐚𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐨𝐥𝐨𝐦𝐛𝐢𝐚, que ya comienza en pocos días. Por sus investigaciones, André recibió el «Premio Plurinacional de Ciencia, Tecnología e Innovación del Bicentenario de Bolivia» otorgado por el Estado boliviano.

Y 𝐔𝐧𝐢𝐟𝐫𝐚𝐧𝐳, coherente con su filosofía de promover el talento boliviano, le otorgó asimismo un reconocimiento de manos del 𝐯𝐢𝐜𝐞𝐫𝐫𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫, 𝐑𝐨𝐥𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐋ó𝐩𝐞𝐳. En la actualidad, 𝐀𝐧𝐝𝐫é 𝐞𝐬 𝐃𝐨𝐜𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐈𝐧𝐯𝐞𝐬𝐭𝐢𝐠𝐚𝐝𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐝𝐢𝐜𝐢𝐧𝐚 en Unifranz. No es casualidad: es consecuencia, es sentido de existencia. 

Él lo sabe. Por eso investiga. Por eso mide. Por eso cruza datos. Porque la evidencia salva cuando se convierte en política pública sanitaria, en prevención, en cuidado cotidiano. André no investiga para publicar (aun cuando lo va a hacer en la reputada revista argentina de psiquiatría Vertex); investiga para servir. 𝐏𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞𝐣𝐞 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐫 𝐭𝐨𝐫𝐫𝐞 𝐝𝐞 𝐦𝐚𝐫𝐟𝐢𝐥 𝐲 𝐬𝐞 𝐯𝐮𝐞𝐥𝐯𝐚 𝐡𝐞𝐫𝐫𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐬𝐚𝐧𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐚𝐥.

El vicerrector, Ing. Rolando López, le entrega el reconocimiento por parte de Unifranz a André Vargas Aguilar.

𝐂𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐜𝐥𝐚𝐬𝐞 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐢𝐚𝐥 

A los padres que buscan un lugar donde sus hijos no solo obtengan un cartón, sino que descubran su propósito, y a los jóvenes que sueñan con cambiar el mundo: 𝐦𝐢𝐫𝐞𝐧 𝐚 𝐀𝐧𝐝𝐫é. Él es la prueba de que 𝐞𝐧 𝐁𝐨𝐥𝐢𝐯𝐢𝐚 𝐬𝐞 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫 𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐜𝐥𝐚𝐬𝐞 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐢𝐚𝐥, con el corazón puesto en la gente. En 𝐔𝐧𝐢𝐟𝐫𝐚𝐧𝐳, la excelencia académica no es una meta, es el camino para transformar cifras en salud y sueños en realidades tangibles.

𝐀𝐜á, 𝐀𝐧𝐝𝐫é 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐦é𝐝𝐢𝐜𝐨. 𝐄𝐬 𝐮𝐧 𝐜𝐢𝐞𝐧𝐭í𝐟𝐢𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐝𝐚𝐭𝐨𝐬, un investigador que entiende que detrás de cada porcentaje hay una vida, una familia, un futuro de un país que puede salvarse. Le preocupa la salud pública contemporánea con la misma pasión con la que lee filosofía y teología en su tiempo libre, con la que pedalea su bicicleta por las calles de Cochabamba, con la que cuida a sus animalitos y disfruta quedarse en casa con su familia.

𝐀𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐧𝐭𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐩𝐞𝐫𝐭𝐢𝐧𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐜𝐢𝐞𝐧𝐭í́𝐟𝐢𝐜𝐚 𝐬𝐞 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐬𝐟𝐨𝐫𝐦𝐞 𝐞𝐧 𝐩𝐞𝐫𝐭𝐢𝐧𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐚𝐥, 𝐜𝐨𝐭𝐢𝐝𝐢𝐚𝐧𝐚, 𝐡𝐮𝐦𝐚𝐧𝐚. 𝐃𝐞 𝐥𝐚 𝐞𝐯𝐢𝐝𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐚 𝐥𝐚 𝐚𝐜𝐜𝐢ó𝐧. 𝐃𝐞 𝐞𝐬𝐨 𝐬𝐞 𝐭𝐫𝐚𝐭𝐚. Una filosofía que está asumiendo 𝐔𝐧𝐢𝐟𝐫𝐚𝐧𝐳, una universidad que enseña haciendo, que tiene espíritu humano, que educa con excelencia académica y que entiende que el verdadero conocimiento es el que transforma vidas.

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