Estudiantes de Unifranz abren mercados internacionales para 4 superalimentos bolivianos
«Esto ya no es teoría, es mercado real». La frase resume el espíritu del proyecto que hoy conecta a estudiantes de Ingeniería Comercial de Unifranz con el desafío de internacionalizar cuatro superalimentos bolivianos hacia Europa y Norteamérica.
La iniciativa, desarrollada junto a la empresa Samex, busca abrir mercados en países como Estados Unidos, Alemania y Países Bajos para productos estratégicos como frejol, quinua, chía y sésamo. Se trata de una experiencia que combina internacionalización, excelencia académica y el enfoque de «aprender haciendo».
El modelo «Aprender haciendo» en su máxima expresión
El proyecto es un reto estratégico. El Ing. Diego Delgadillo, director de la carrera, señala: «Buscamos que nuestros estudiantes sean estrategas comerciales. Aquí aplican sus conocimientos en casos reales, con dinero real y empresas reales».
Esta metodología de aprender haciendo ha permitido que los jóvenes de séptimo semestre realicen un diagnóstico de mercado profundo, analizando aranceles, logística y competencia. La rigurosidad es tal que el proyecto cuenta con el soporte de un consultor holandés, quien aporta el know-how europeo para minimizar riesgos y maximizar oportunidades.
Países Bajos: la puerta de entrada a la Unión Europea
Uno de los hallazgos más potentes de la investigación realizada por el estudiante Luis Fernando Yáñez es el rol de los Países Bajos. «Hemos identificado que puede ser un hub estratégico para exportar a los 27 países de la Unión Europea sin costos arancelarios», explica Yáñez.

En el caso del frejol, el potencial es asombroso. Mientras que en Bolivia su consumo es tradicional, en mercados como Estados Unidos existe una demanda insatisfecha impulsada por más de 68 millones de hispanos.
Por otro lado, Alemania importa cerca de 200,000 toneladas de frejol al año, un mercado donde Bolivia aún tiene un 90% de espacio para crecer y posicionarse como un referente de calidad.
Superalimentos que el mundo reclama
La quinua y el sésamo son los protagonistas de la investigación de Lorena Espinoza y Maritza Terceros. Para ellas, el valor de estos productos en el exterior supera cualquier expectativa local. «La quinua y el sésamo tienen una oportunidad gigante. Pudimos palpar que el mundo realmente valora lo que tenemos, solo que a veces no sabemos cómo explotarlo», expresa Maritza.

Utilizando herramientas como Trade Map y Penta Transaction, las estudiantes identificaron que, más allá de los destinos tradicionales, países como Italia, Canadá, Turquía e India son mercados ávidos por la proteína vegetal boliviana. La meta es ambiciosa: las primeras cargas deberían estar en tránsito entre septiembre y noviembre de esta gestión.
Profesionales de talla global para una nueva Bolivia
Esta alianza entre Unifranz y Samex no solo beneficia a la empresa; está formando una nueva generación de profesionales que no temen al mercado global. «Estamos brindando a la sociedad profesionales que pueden responder a las exigencias de un mundo globalizado y generar las divisas que el país necesita», concluye el Ing. Delgadillo.
Para estos jóvenes, la frase «la educación transforma vidas» ya no es un eslogan, es una realidad que se mide en contenedores listos para exportar.
Bolivia posee productos con un valor nutricional superior, pero existe una brecha significativa entre la valoración internacional y el consumo interno. Mientras que en el exterior son considerados superfoods de lujo, en el mercado local su consumo per cápita sigue siendo limitado.

El siguiente paso: que los productos bolivianos vuelen al mundo
El proyecto tiene dos etapas más por delante. La segunda consiste en diseñar el plan comercial completo, con estrategias de precios, canales de distribución y marketing digital orientado a e-commerce. La tercera —y la más esperada— es la puesta en marcha: que los productos de Samex estén exportándose efectivamente entre septiembre y noviembre de 2026.
«El reto para nosotros es que estos productos ya puedan ser exportables entre septiembre y noviembre. Ahí va a ser la cereza sobre la torta en este proyecto», afirma el Ing. Delgadillo, quien no oculta su satisfacción por el trabajo de sus estudiantes: «Vamos a brindar a la sociedad profesionales capacitados que puedan responder a las exigencias de un mundo globalizado, competitivo y cambiante».