El vino, el singani y el turismo impulsan el potencial económico de Tarija más allá del gas

Tarija conmemora un nuevo aniversario en medio de un escenario desafiante, pero con amplias oportunidades para reconfigurar su matriz productiva. Históricamente dependiente de los hidrocarburos, el departamento enfrenta hoy el reto de diversificar su economía y aprovechar sectores emergentes con alto potencial de crecimiento sostenible.

Este 15 de abril, Tarija llega a su aniversario en un contexto marcado por la transición de su principal motor económico: el gas natural. Durante más de dos décadas, el departamento fue el eje de la economía energética de Bolivia, impulsando exportaciones a mercados como Brasil y Argentina y generando millonarios ingresos para el país. Este auge permitió una expansión del gasto público y posicionó a la región como el principal productor de hidrocarburos, aunque también consolidó una fuerte dependencia de esta actividad.

Sin embargo, la caída de la producción, el agotamiento progresivo de los campos y la disminución de los precios internacionales han evidenciado la necesidad de replantear el modelo económico. En este nuevo escenario, el aniversario departamental no solo conmemora la gesta histórica de la Batalla de La Tablada, sino que también invita a reflexionar sobre el futuro de Tarija: un futuro en el que la diversificación productiva, la inversión estratégica y el aprovechamiento de nuevos sectores serán claves para sostener su desarrollo.

Actualmente, cerca del 50% del Producto Interno Bruto (PIB) de Tarija continúa vinculado a la exportación de gas natural, lo que evidencia una fuerte dependencia de este recurso. “Alrededor del 50% de nuestro producto interno bruto todavía está representado por la producción y los ingresos generados por la venta de gas natural al mercado externo principalmente” , señala Fernando Romero, presidente del Colegio de Economistas de Tarija. Esta situación, sumada a la caída de precios internacionales y al declive de campos gasíferos, ha impactado en los ingresos regionales.

Pese a ello, el departamento mantiene ventajas competitivas en diversos sectores. “Tarija es un departamento con mucho potencial, aún hoy sigue siendo el mayor productor de hidrocarburos del país, pero también es un productor agropecuario, industrial y tiene un importante perfil turístico, sectores que deben ser potenciados y explotados por el bien de la región y el país” , afirma Romero.

Uno de los sectores con mayor proyección es el vitivinícola. Luis Carlos Ríos, docente de Ingeniería Económica de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), asegura que “algo que sería bueno fomentar con mayor fuerza, pese a que sí existe una gran fuerza, es la vitivinícola. O sea, los vinos y los singanis. Actualmente se está exportando a Japón, México, Alemania, se está ingresando al mercado chino y me parece que también está ingresando al mercado de Estados Unidos” .

“Entonces, ¿qué es lo que hay que hacer? Hay que potencializar ese rubro tratando de mezclar tal vez con exportaciones, tal vez conocer Tarija para esos circuitos que tienen del vino, de los singanis. Con eso se podría, para que la gente, pese a que es conocido el producto, lo conozca de mejor forma y tal vez los pruebe” , agrega Ríos, al destacar la oportunidad de articular producción y turismo.

No obstante, el especialista advierte limitaciones estructurales. “Hay un problema, por ejemplo, en este campo: es que no hay laboratorios locales para cuando se necesitan certificaciones internacionales. Y usted sabe que para exportar se requiere estos certificados, estos laboratorios locales para que puedan tener la certificación y poder exportar, digamos, a Europa, Asia, a Estados Unidos. Lo que actualmente están haciendo es mandar las muestras a la Argentina o a Chile para que les hagan los certificados y las muestras. Entonces hay un costo en cuanto a tiempo y a recursos por ese lado” .

El sector agroindustrial también aparece como una alternativa estratégica para el desarrollo. “Vale decir que, en vez de exportar, por ejemplo, semillas o harina de semillas, hay que exportar aceite refinado. Hay que, dependiendo el producto, tal vez cosméticos, nutracéuticos para exportar. O sea, productos que tengan mayor valor agregado y no solamente dedicarnos a la exportación de materia prima” , sostiene Ríos.

Desde una visión estructural, Romero subraya que el departamento debe replantear su modelo económico. “Tarija ha generado más de 60 mil millones de dólares solo en exportación de gas natural a Brasil y a la Argentina para el país en los últimos 20 años; sin embargo, de todo este increíble monto, solo retorno al departamento menos del 10% en forma de renta petrolera, entre regalías e Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), principalmente. A pesar de estos factores el departamento llegó a administrar más de 5.000 millones de dólares, que, en su mayor parte, fueron destinados al gasto y no a la inversión, negando al departamento la oportunidad de generar polos de desarrollo alternativos, acentuando la dependencia de Tarija a la renta petrolera” .

En esa línea, el economista también destaca el potencial del turismo, un sector aún poco desarrollado. “La industria sin chimeneas no ha sido todavía medianamente explotada en la región, considerando que tiene diversos tipos de atractivos, desde religiosos, culturales, folclóricos, naturales y de toda índole” .

Finalmente, ambos especialistas coinciden en que el futuro de Tarija dependerá de su capacidad para diversificar su economía y apostar por el valor agregado. La combinación de recursos naturales, ubicación estratégica y diversidad productiva ofrece una base sólida, pero el desafío está en transformar ese potencial en desarrollo sostenible.

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