Cinco pequeños hábitos para tener un año más saludable
Adoptar hábitos saludables en la vida diaria es una de las decisiones más efectivas para mejorar la calidad de vida a corto y largo plazo. Lejos de los cambios drásticos o de las rutinas difíciles de sostener, los especialistas coinciden en que las pequeñas acciones cotidianas, sostenidas en el tiempo, pueden tener un impacto profundo tanto en la salud física como en la mental. Estos hábitos ayudan a prevenir enfermedades, reducen el estrés y fortalecen el bienestar general, convirtiéndose en una base sólida para afrontar las exigencias de la vida moderna.
Desde la psicología, este enfoque cobra especial relevancia. “Adoptar hábitos positivos y saludables puede mejorar significativamente la salud en general al reducir el estrés, elevar el estado de ánimo y aumentar la energía”, explica James Robles, director de la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz). Según el especialista, estos comportamientos cotidianos no sustituyen un tratamiento profesional, pero sí cumplen un rol clave en la prevención y en el manejo de síntomas asociados a la ansiedad y la depresión.
A continuación, cinco hábitos simples, respaldados por especialistas y evidencia científica, que pueden marcar la diferencia y contribuir a un año más saludable.
1. Cuidar la salud bucal todos los días
La higiene bucal no solo previene caries y enfermedades de las encías, sino que también está vinculada al bienestar general. Expertos consultados por The Washington Post recomiendan cepillarse los dientes antes y después del desayuno para eliminar las bacterias acumuladas durante la noche y los restos de alimentos que permanecen tras comer. Mantener una rutina constante reduce la inflamación y evita infecciones que pueden afectar otras áreas del organismo.
Para Robles, este tipo de rutinas refuerzan la sensación de autocuidado. “Los hábitos cotidianos generan una percepción de control y orden que impacta positivamente en la salud mental”, señala, al destacar que acciones simples pueden tener efectos acumulativos en el bienestar emocional.
2. Limpiar los oídos de forma adecuada
La limpieza incorrecta de los oídos puede provocar lesiones o infecciones. Especialistas en otorrinolaringología advierten sobre el uso de objetos que se introducen en el conducto auditivo, una práctica difundida en redes sociales pero potencialmente dañina. El cerumen suele eliminarse de manera natural y, cuando no ocurre, puede retirarse suavemente tras la ducha, solo en la parte externa del oído.
3. Aplicar desodorante y antitranspirante en el momento correcto

Diferenciar entre desodorante y antitranspirante permite aprovechar mejor sus efectos. Mientras el primero neutraliza el olor y puede usarse en distintos momentos del día, el antitranspirante resulta más eficaz si se aplica por la noche, cuando la producción de sudor disminuye. De este modo, los ingredientes activos actúan durante más tiempo y ofrecen protección al día siguiente.
4. Tender la cama cada mañana
Hacer la cama es un hábito asociado a beneficios psicológicos. Estudios del National Sleep Foundation vinculan un entorno ordenado con una mejor calidad del sueño y una mayor sensación de control. Aunque existen debates sobre la relación con los ácaros, los especialistas coinciden en que una limpieza regular y el uso de fundas protectoras reducen riesgos.
Desde la psicología clínica, Robles destaca que “estos comportamientos no buscan reemplazar el tratamiento profesional, sino que actúan como una base sólida para el cuidado de la salud mental”, al fomentar disciplina y organización diaria.
5. Dormir con medias para mejorar el descanso
Dormir con medias puede facilitar la conciliación del sueño al ayudar a regular la temperatura corporal. Al mantener los pies abrigados, los vasos sanguíneos se dilatan y favorecen la liberación de calor, enviando al cerebro la señal de que es momento de descansar. Este sencillo hábito puede mejorar la calidad del sueño y, con ello, el rendimiento diario.
“El descanso es un pilar fundamental del bienestar emocional. Sin un sueño reparador, aumenta el riesgo de ansiedad, irritabilidad y agotamiento”, advierte Robles, quien subraya la importancia de cuidar las rutinas nocturnas.
En conjunto, estos cinco hábitos demuestran que el bienestar no depende únicamente de grandes cambios, sino de decisiones pequeñas y constantes. “La salud es más que la ausencia de trastornos; es un proceso complejo que cada persona vive de manera distinta”, concluye Robles. Incorporar estas prácticas a la vida diaria no solo favorece la salud física, sino que también fortalece la salud mental y promueve una cultura de autocuidado sostenida en el tiempo.