Pausas estratégicas elevan la satisfacción y eficiencia en el trabajo

Por Aldo Juan Peralta Lemus

El descanso no solo implica detener la actividad física, sino también desconectarse mental y emocionalmente.

Equilibrar la vida personal y laboral es un desafío central para mantener la salud mental y el bienestar general. Las intensas jornadas de trabajo y la hiperconexión tecnológica generan un desgaste psicológico que afecta tanto el desempeño como la calidad de vida. Por ello, comprender la importancia del descanso y la desconexión se vuelve indispensable para cualquier trabajador.

“El descanso es esencial para el éxito laboral, es un factor clave”, afirma Mónica Messa, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), señalando que trabajar sin pausas prolonga la fatiga, aumenta los errores y debilita la concentración. 

Según la académica, “no se trata de quién pasa más horas en la oficina, sino de quién gestiona mejor su tiempo y mantiene su estabilidad emocional”.

Un estudio publicado en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health, muestra que mantener un buen equilibrio entre el trabajo y la vida personal está relacionado con un mejor desempeño laboral, mayor motivación y mayor retención de empleados. Además, ayuda a reducir los niveles de ansiedad y depresión, mejorando el bienestar general de las personas.

Beneficios concretos del descanso

El descanso no solo implica detener la actividad física, sino también desconectarse mental y emocionalmente. Un estudio de Sodexo revela que por cada 10 horas de vacaciones, el desempeño de una persona mejora en promedio un 8%, mientras que la retención de talento se incrementa gracias a la motivación y creatividad renovadas.

Psicólogos y terapeutas de Gestalt en Madrid explican que descansar significa “poder confiar en que tu organismo se autorregule y recupere la energía necesaria para poder afrontar más tarde lo que te trae el día a día. De igual modo, es soltar el control y abandonarse a la tendencia natural de recuperar energía”. Esta idea demuestra que el descanso no es un lujo, sino una inversión directa en productividad y bienestar emocional.

Por otro lado, los riesgos del agotamiento laboral prolongado pueden tener graves consecuencias para la salud. Más conocido como burnout, genera riesgos graves para la salud física, mental y organizacional, con impactos acumulativos que pueden volverse irreversibles si no se abordan. Estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo clasifica como síndrome ocupacional, vinculándolo a estrés crónico no gestionado.

Estrategias para un descanso integral

El descanso integral combina pausas físicas, mentales y emocionales para recuperar energía y prevenir el agotamiento, usando estrategias comprobadas en empresas. Estas prácticas no solo ayudan al bienestar de los empleados, sino que también pueden aumentar la productividad entre un 20 y 25 % al mejorar la concentración y la creatividad.

Para lograrlo, las políticas de pausas estructuradas incluyen descansos programados, como micro-pausas de 5 minutos cada hora para estiramientos y bloques de 25 minutos siguiendo la técnica Pomodoro. También se recomienda desconectarse totalmente de dispositivos durante el almuerzo, usando aplicaciones que recuerden la pausa y reduzcan la sensación de culpa por tomar tiempo para descansar.

Además, es importante crear espacios y hábitos que favorezcan la recuperación, como zonas de relajación con luz suave, música ambiental o áreas de juegos ligeros. Actividades como mindfulness guiado, respiración profunda o caminatas activas de 10 minutos ayudan a reducir el cortisol y mejorar la circulación. 

Además, promover una buena higiene del sueño mediante horarios flexibles, rutinas previas sin pantallas y liderazgo que modele la desconexión asegura de siete a ocho horas de descanso reparador cada noche.

Para Messa, el descanso debe ser integral, abarcando cuerpo, mente y emociones. Incorporar hábitos saludables como dormir al menos ocho horas, limitar el uso de pantallas antes de acostarse y practicar yoga o meditación permite mantener la claridad mental y la estabilidad emocional.

“Se ve la importancia de que las personas puedan tener equilibrio entre la vida laboral y la vida personal o familiar, que podamos equilibrar esto para que así evitemos cualquier factor psicológico que afecte el desempeño o el desenvolvimiento laboral a futuro”, explica Messa. 

Estas prácticas fortalecen habilidades blandas esenciales, ya que “estas habilidades, que son más personales y al margen de las técnicas, son fundamentales y están basadas en la estabilidad emocional, en el fortalecimiento mental que nos van a permitir ser buenos trabajadores, dar lo mejor de nosotros y optimizar tiempos”, sostiene la académica.

El enfoque moderno en las organizaciones no se centra en la cantidad de horas trabajadas, sino en la eficiencia y la gestión del tiempo. Empresas reconocidas como Great Place to Work promueven políticas de flexibilidad que permiten a los colaboradores atender asuntos personales sin descuidar su rendimiento.

El descanso no es perder el tiempo; es, como resume Messa, “una inversión en salud, motivación y calidad de vida”. Adoptar esta perspectiva permite construir un entorno laboral más humano, donde productividad y salud mental se complementan. Las organizaciones que fomentan el bienestar integral generan empleados más comprometidos, creativos y resilientes, fortaleciendo a la vez los vínculos familiares y comunitarios.

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