Estudiantes de Unifranz crean reglamento que protege derechos de mujeres y niños en centros de acogida 

Por Aldo Juan Peralta Lemus

Este proyecto nace para garantizar una atención segura, ética y legal a los sectores más vulnerables, protegiendo sus derechos y evitando la revictimización.

En un esfuerzo que combina compromiso social y aplicación práctica del conocimiento jurídico, los estudiantes de la carrera de Derecho de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) desarrollaron un reglamento de atención e ingreso de niñas, niños y adolescentes en situación de violencia para el Centro de Acogida de Cimarronas en los Yungas. 

Isabel Villarroel, docente de la materia de Proyecto Integrador de la carrera de Derecho en Unifranz, destacó la relevancia de esta iniciativa y resaltó que contar con estos documentos brinda un marco ético y legal a la asociación, fortaleciendo su seriedad y validez institucional.

“Los protocolos o los reglamentos de recepción que se han desarrollado y elaborado son importantes para el centro de acogida de las Cimarronas, puesto que evita la vulneración de derechos en el ingreso de estas personas que sufren violencia, mujeres y niños, y evitar su revictimización”, sostiene Villarroel.

Este proyecto surge de la necesidad de garantizar un procedimiento seguro, ético y legal al momento de recibir a los sectores más vulnerables de la sociedad, evitando la revictimización y asegurando la protección de sus derechos. Los estudiantes que desarrollaron el reglamento son: Karen Alanoca, Joseline Escobar, Rodrigo Gonzalez y Dorian Del Castillo.

Los centros de acogida de la Asociación de Mujeres Afrobolivianas Cimarronas, según explica la académica, funcionan en estrecha colaboración con los municipios, siendo espacios dedicados a la protección de los derechos de niños, niñas, adolescentes y mujeres víctimas de violencia.

“Son importantes estos manuales para el desarrollo y el procedimiento en sí”, señaló Villarroel. De la misma manera uno de los estudiantes involucrado en el proceso, Del Castillo, participó activamente en la elaboración del reglamento. Dorian explicó que los beneficios del proyecto trascienden el papel y contribuyen directamente a la protección de los sectores vulnerables, como son las mujeres y niños.

“Los beneficios son ayudar tanto a mujeres, niños, niñas y adolescentes a poder resguardar sus derechos y poderlos proteger de violencia que sufren en la sociedad. El aporte que se ha realizado fue generar una guía clara y precisa para que los centros de acogida puedan recibir a este sector vulnerable”, sostiene Dorian.

Del Castillo detalló que la motivación del proyecto surge de la situación actual de vulnerabilidad que enfrentan estos grupos en la sociedad: “Hoy en día se puede ver en nuestra sociedad diferentes sectores vulnerables. Nosotros nos hemos enfocado en las mujeres y niños”, explica.

El proceso de elaboración del reglamento combinó investigación normativa y trabajo de campo. Según Del Castillo, se realizó “un análisis exhaustivo de la norma nacional, así como la norma internacional. Este sigue los lineamientos con la normativa nacional y así también se ha podido realizar visitas a los centros de acogida, además de realizar entrevistas a las autoridades competentes encargadas de este sector”. 

Reitero que los principales beneficiarios son los niños, niñas, adolescentes y mujeres que sufren violencia, así como las instituciones que los acogen, incluyendo juzgados de niñez y adolescencia, fiscalías y centros de atención especializados.

Entre los retos identificados, los estudiantes mencionaron la necesidad de adecuar la normativa vigente a la práctica de los centros de acogida, ya que muchos carecen de un marco establecido, y la dificultad de coordinar entrevistas con las autoridades competentes debido a su disponibilidad limitada. 

A pesar de estos desafíos, Del Castillo expresó su satisfacción con el resultado: “Yo me siento muy satisfecho porque hemos logrado realizar una guía, un reglamento que pueda ayudar a los centros de acogida, a cómo recibir al sector vulnerable, qué documentación presentar, qué pasos deben seguir, a qué tipo de autoridades dar parte en estos casos. Ha sido muy satisfactorio poder ayudar a estos sectores vulnerables”.

El proyecto también plantea futuras mejoras, como la capacitación continua del personal especializado en los centros de acogida y la elaboración de reglamentos más específicos para situaciones complejas, por ejemplo, la atención a personas con problemas de salud mental o discapacidades graves.

En definitiva, esta iniciativa demuestra cómo la formación académica puede trascender el aula y generar un impacto social real, fortaleciendo la protección de los derechos humanos y promoviendo la justicia y la equidad desde la práctica profesional del derecho.

“Los proyectos integradores de Unifranz resultan importantes en el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje de los jóvenes, para poder aplicar todo el conocimiento teórico y tener un resultado objetivo y palpable”, concluye Villarroel.

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