La clase media se encoge en el mundo: causas y desafíos de un fenómeno global

En las últimas décadas, la clase media ha sido considerada el pilar del crecimiento económico y la estabilidad social en muchos países. Sin embargo, recientes estudios indican que este segmento de la población se encuentra en declive en diversas regiones del mundo. Desde Estados Unidos hasta Europa y Asia, la proporción de personas que pueden considerarse parte de la clase media ha disminuido de manera preocupante.
“La clase media como aquel grupo de la población que tiene ingresos promedio, paga impuestos, posee créditos para vivienda o automóvil y hace esfuerzos por garantizar la educación de sus hijos en instituciones privadas. En términos económicos, se le considera el motor del consumo y la estabilidad social”, define Rafael Vidaurre, coordinador del Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz
Sin embargo, la participación de la clase media en la economía global se está reduciendo. Según un análisis del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), presentado recientemente, el 10% de los estadounidenses con mayores ingresos representa casi el 50% del gasto total del país, en comparación con el 36% de hace tres décadas. Esto refleja una concentración de la riqueza en los sectores más altos de la sociedad y una disminución en el poder adquisitivo de la clase media.
En Estados Unidos, la proporción de personas de clase media ha caído del 61% en 1971 al 51% en la actualidad. En Europa, un estudio reciente reveló que la clase media se ha reducido en casi dos tercios de los estados miembros de la Unión Europea en los últimos 15 años. Asia, que antes mostraba un crecimiento sostenido en su clase media, enfrenta un estancamiento significativo tras la pandemia.
“El caso de Indonesia es ilustrativo. Antes de la crisis sanitaria, su clase media representaba el 22% de la población, pero cayó al 17% en los últimos años. En Europa, países tan diversos como Suecia, Bulgaria y Malta han experimentado una reducción significativa en la proporción de ciudadanos de clase media desde 2007”, agrega el WEF en su informe.
Las causas detrás del fenómeno
Existen múltiples factores que explican este fenómeno. Uno de los principales es la globalización y el avance tecnológico, que han desplazado empleos de manufactura bien remunerados en favor de la automatización y la deslocalización de industrias. Además, las políticas económicas, como los aranceles proteccionistas, han tenido efectos contraproducentes. Si bien han fomentado la producción nacional en algunos casos, también han elevado los costos de bienes esenciales, afectando desproporcionadamente a la clase media.
Otro factor clave es el estancamiento salarial. En los países de la OCDE, los ingresos medianos han crecido a un ritmo un tercio menor que los ingresos del 10% más rico en las décadas previas a 2019. En otras palabras, la desigualdad económica ha aumentado, y la riqueza se ha concentrado en la cúspide de la pirámide social.
La crisis de 2020 también jugó un papel determinante. Antes de la pandemia, la clase media a nivel mundial crecía a un ritmo de 54 millones de personas por año. Sin embargo, con la paralización de la economía y la pérdida de empleos, este crecimiento se detuvo de forma abrupta.
¿Cómo revertir la tendencia?
Dani Rodrik, economista de la Universidad de Harvard, sugiere que los gobiernos deben replantear su estrategia económica y enfocarse en mejorar la calidad de los empleos en la industria de servicios. En lugar de intentar revivir la manufactura tradicional, aboga por garantizar que los trabajos en el sector de servicios sean bien remunerados y cuenten con condiciones laborales dignas.
Además, se ha señalado que una educación técnica accesible es crucial para fortalecer a la clase media. La formación de trabajadores en habilidades digitales y tecnológicas puede ser clave para evitar la precarización del empleo en un mundo cada vez más automatizado.
A pesar del panorama desalentador, algunos países han implementado estrategias para fortalecer su clase media. México, por ejemplo, ha triplicado el salario mínimo desde 2018 y ha impulsado reformas para garantizar pensiones dignas a los jubilados. Como resultado, la clase media mexicana ha superado a la de países más grandes, como Rusia, y se espera que continúe creciendo en la próxima década.
España, por su parte, ha logrado recuperar los niveles de desigualdad previos a la pandemia gracias a políticas de cohesión social y estabilidad institucional.
En el caso de Bolivia, Demis Vargas, docente de la carrera de Ingeniería Económica de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, resalta que si bien es importante empoderar a la clase media, lo ideal sería alcanzar una equidad económica entre todos los niveles de la población.
“El problema surge cuando desequilibramos o descuidamos segmentos importantes de la sociedad, ya sea la clase media, alta o baja. Esto genera, como sucede naturalmente en Bolivia, una especie de rencor. Cuando las personas sienten, entre comillas, algún tipo de discriminación, dejan de identificarse con el sistema. Es fundamental mantener una equidad en todos los ámbitos. Además, debemos satisfacer las necesidades de todos los niveles de la sociedad por igual, ya que ese es el único camino para que una economía pueda crecer de manera sostenible”, expresa.
No existe una fórmula única para revertir el declive de la clase media, pero diversos economistas coinciden en que su fortalecimiento es clave para la estabilidad económica y social. El crecimiento basado en la concentración de riqueza en las élites ha demostrado ser insostenible a largo plazo, mientras que modelos más equitativos han permitido que países como México y España mantengan la estabilidad política y económica.