Terapias innovadoras con animales devuelven esperanza y bienestar a pacientes

By Lily Zurita Zelada

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Las terapias asistidas con animales están ganando espacio como una alternativa innovadora y efectiva para mejorar la salud mental y física de las personas. Desde niños con trastorno del espectro autista hasta adultos que enfrentan depresión, ansiedad o traumas emocionales, el vínculo con perros, caballos y otros animales se ha convertido en una herramienta terapéutica capaz de reducir el estrés, fortalecer la autoestima y fomentar la empatía. 

Para Tatiana Montoya, docente de la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), estos procesos no solo alivian síntomas, sino que transforman profundamente la manera en que las personas se relacionan consigo mismas y con su entorno.

“Los animales, especialmente los perros, generan vínculos profundamente significativos con los seres humanos. Tienen la posibilidad de vincularse de manera rápida y empática, lo que los convierte en aliados terapéuticos muy efectivos”, explica Montoya.  

Esa conexión cotidiana tiene un impacto directo en el cerebro. La psicóloga asegura que la interacción con animales de compañía, como perros o gatos, estimula la producción de oxitocina, un neurotransmisor asociado a la felicidad y al apego. Este proceso no solo beneficia a la persona, sino también al animal, generando una relación recíproca de bienestar.

La terapia asistida con animales en el abordaje psicológico

Más allá de la convivencia diaria, los animales participan en procesos terapéuticos estructurados dentro del ámbito de la psicología. Uno de los casos más estudiados es el del trastorno del espectro autista. 

“Se utiliza la caninoterapia, que facilita procesos de vinculación, mejora la comunicación y ayuda a los niños a salir de entornos emocionales muy cerrados”, sostiene Montoya.

Estos beneficios no se limitan a la infancia. Existen estudios que evidencian la importancia de la convivencia con una mascota, especialmente un perro, en niños con este diagnóstico, pero también en personas con síndrome de Down, pacientes con enfermedades crónicas, personas con cáncer o quienes atraviesan etapas terminales.

En todos estos casos, la presencia del animal fortalece el vínculo emocional y aporta contención en momentos de alta vulnerabilidad.

Una historia que empezó con miedo y terminó en calma

Sofía tiene ocho años y fue diagnosticada con autismo. Durante mucho tiempo evitó el contacto visual y le costaba comunicarse con su entorno. Sus padres buscaban una alternativa que no la forzara, que respetara su ritmo. En una sesión de terapia asistida con un perro, Sofía se acercó con cautela, lo tocó suavemente y, por primera vez en mucho tiempo, sonrió.

“La presencia del animal actúa como un puente emocional”, explica Montoya. “Los animales ayudan a los niños con autismo a conectarse con otras personas y a formar relaciones sociales”. 

Con el paso de las semanas, Sofía comenzó a expresar emociones, a comunicarse con mayor seguridad y a esperar cada sesión con entusiasmo. El cambio no fue inmediato, pero sí profundo.

Beneficios para la salud mental y física

Los aportes de las terapias asistidas con animales están respaldados por evidencia científica. “Las personas que conviven con mascotas tienen hasta un 24% menos de visitas al médico, y los dueños de perros presentan un 31% menos riesgo de morir por enfermedades cardíacas”, destaca Montoya. Además, los niños que crecen con animales presentan menores probabilidades de desarrollar alergias, asma y trastornos del estado de ánimo.

En el plano emocional, los beneficios son igual de relevantes. El vínculo con una mascota contribuye a regular neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, ayudando a reducir el estrés y generar equilibrio emocional. Estas interacciones mejoran la autoestima, fortalecen la confianza y generan una sensación de seguridad tanto en niños como en adultos.

Animales de asistencia y apoyo emocional

Además de su rol terapéutico, los animales cumplen funciones de asistencia y apoyo emocional. Perros guía, animales de apoyo para personas con ansiedad, depresión o estrés postraumático forman parte de intervenciones cada vez más reconocidas. 

“Son un gran apoyo para personas que han sufrido algún tipo de trauma o presentan trastornos del estado de ánimo”, puntualiza Montoya. 

Ética, derechos y cuidado responsable

El uso terapéutico de animales exige un enfoque ético y responsable. Montoya recuerda que los derechos de los animales incluyen la vida, la integridad física y la salud, principios que en Bolivia están respaldados por la Ley 700. 

“Es fundamental respetar su bienestar, no humanizarlos y permitir que expresen su comportamiento natural”, subraya.

La especialista enfatiza que el cuidado responsable es la base de cualquier vínculo saludable. Alimentación adecuada, ejercicio, atención veterinaria y estimulación cognitiva son indispensables. “No son objetos ni juguetes, son una responsabilidad de por vida”, recalca.

Las terapias innovadoras con animales demuestran que la sanación también puede llegar con patas, pelaje y una mirada sincera. 

“En muchos casos, la terapia asistida con animales o la convivencia responsable con una mascota puede complementar los tratamientos tradicionales y promover el bienestar psicológico de manera natural”, concluye Montoya. 

En tiempos donde la salud mental es un desafío creciente, estos vínculos recuerdan que cuidar también sana, y que el bienestar se construye en relación con otros seres vivos.

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