Jóvenes exigen una IA personalizada: estudios revelan nueva demanda tecnológica global
La generación joven está marcando el ritmo de la transformación digital y lo hace con un mensaje contundente: la inteligencia artificial debe adaptarse a ellos, no al revés. Investigaciones recientes del Banco Mundial y de Google Workspace muestran que los estudiantes y jóvenes profesionales ya no se conforman con herramientas genéricas; exigen sistemas más personalizados, éticos y compatibles con sus necesidades reales de aprendizaje y trabajo.
“Esta tendencia refleja una madurez tecnológica que se ha acelerado en los últimos años. La implementación abierta de IA en la educación debe estar acompañada por elementos éticos en su uso”, sostiene Andrea Henao, docente de la carrera de Administración de Empresas de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, subrayando que los jóvenes no solo buscan eficiencia, sino también seguridad, transparencia y un diseño centrado en las personas.
El informe “100 Student Voices on AI and Education”, elaborado por el Banco Mundial, recoge testimonios de estudiantes de 10 países que revelan una inquietud común: los sistemas educativos no están avanzando al mismo ritmo que la IA.
Según el reporte, “muchos estudiantes reconocen la insuficiente preparación en los planes de estudio actuales para enfrentar un futuro dominado por la inteligencia artificial”.
Los jóvenes piden cursos prácticos, colaboración con la industria y contenidos que combinen pensamiento crítico, creatividad e inteligencia emocional. Un estudiante indonesio citado en la investigación enfatiza la urgencia de contar con “más cursos prácticos de IA y colaboraciones con la industria para estar preparados para el mercado laboral del futuro”.
“Es crucial que las instituciones educativas implementen políticas claras y transparentes sobre el uso de IA, garantizando que se respeten los derechos y la privacidad de los estudiantes. Una educación responsable en IA debe contemplar marcos éticos sólidos y estrategias para evitar la dependencia excesiva de los algoritmos, especialmente en la evaluación académica”, sostiene Henao.
El estudio también alerta sobre riesgos de deshumanización educativa y deterioro del pensamiento crítico. Un estudiante peruano advierte que “confiar demasiado en la IA puede hacernos estudiantes perezosos”, mientras que jóvenes de Ruanda resaltan que el acceso desigual a la tecnología está ampliando las brechas de aprendizaje.
Henao remarca que estas preocupaciones deben ser atendidas con urgencia: “La privacidad de datos y la protección contra sesgos algorítmicos no son temas secundarios; son condiciones indispensables para que la IA aporte valor real en la educación”.
IA personalizada: la nueva norma entre los jóvenes profesionales
Paralelamente, un estudio de Google Workspace y The Harris Poll revela que más del 92% de los jóvenes líderes laborales exige que la IA se adapte a sus preferencias de estilo, tono, necesidades de productividad y lineamientos de marca. Para ellos, la personalización dejó de ser un lujo. Es una expectativa básica.
“La era de la IA genérica ha terminado”, afirmó Yulie Kwon Kim, vicepresidenta de producto de Google Workspace. La encuesta mostró que el 90% usaría más IA si esta ofreciera respuestas adaptadas; además, el 88% cree que una IA contextualizada aumenta la productividad y el 89% se sentiría más cómodo trabajando desde el móvil si la herramienta imita su estilo propio.
Los jóvenes no solo utilizan estas plataformas: las diseñan. El estudio señala que el 77% ya actúa como “diseñador activo” de sus flujos de trabajo con IA, integrando agentes conversacionales para tareas personales y profesionales. Para muchos, la IA es hoy una “socia intelectual” que ayuda a revisar presentaciones, preparar conversaciones laborales importantes o resolver dudas que antes evitaban compartir con colegas.
Henao afirma que esta autonomía refleja un cambio profundo, porque “los jóvenes ya no ven la IA como una herramienta rígida, sino como un acompañante que debe ajustarse a sus valores, aspiraciones y procesos. Esa relación más madura impulsa a las instituciones y empresas a pensar en modelos de IA más centrados en el usuario”.
El futuro: confianza, personalización y ética
Las investigaciones coinciden en una conclusión decisiva: el futuro de la IA dependerá de su capacidad para adaptarse a quienes la utilizan. Los jóvenes buscan sistemas que reflejen su identidad, respeten su privacidad y potencien sus habilidades, no que las reemplacen.
“El reto es equilibrar innovación con responsabilidad: La IA puede ser una herramienta poderosa para la educación y el trabajo, siempre que se utilice con criterios éticos, transparencia y un enfoque claro en el bienestar de los jóvenes”, concluye Henao.